Miércoles, 10 Marzo 2010

Opinión / Tribuna libre

Revilla, la marca

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Martes, 02 de Marzo de 2010 18:21

Escrito por Juan Manuel Ruiz Gutiérrez

Secretario General, Juventudes Socialistas de Polanco

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L
a política está en pleno cambio, se está perdiendo la magia que hacía movilizarse a las masas en la búsqueda de derechos, en la búsqueda de libertades, en la búsqueda de un futuro próspero. El cuerpo a cuerpo de los políticos con la gente mundana donde había que ser uno mismo, donde la espontaneidad era lo que proliferaba, ha dejado paso a un marco donde la estrategia de marketing florece como factor diferenciador. La sociedad nos indica la importancia de tener “una imagen”, una imagen que en múltiples ocasiones no corresponde con la realidad, y esto se suele pagar en las urnas.

A día de hoy, en los Master de Dirección y Administración de Empresas, donde se explica profundamente la investigación de mercados, sale como paradigma del marketing la figura del presidente Miguel Ángel Revilla, marca que va unida a la Comunidad Autónoma de Cantabria así como a las anchoas. Cuando alguien va a la Moncloa en taxi y lleva unas anchoas al Presidente del Gobierno, no lo hace para ser menos que otro presidente de otra comunidad, no, lo hace para diferenciarse del resto, para unir su marca con la gente campechana, imagen que hace más fuerte en los programas de televisión. Las estadísticas dicen que si Miguel Ángel Revilla se presentara a unas elecciones en otra Comunidad Autónoma, el resultado sería una victoria clara, prevaleciendo el valor de la marca.

Como dicen los libros de marketing “la verdad es la percepción que está dentro de la mente del consumidor, en este caso de los ciudadanos y ciudadanas, y, por lo tanto, la verdad de uno mismo no importa, es subjetiva.” Los socialistas nos debemos adaptar más rápido a este cambio y asumir las palabras de Sun Tzu quien decía “si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla”.

Dos objetivos prioritarios florecen en la batalla política: conocerse a uno mismo, sus fortalezas y debilidades, y conocer al contrario y todo su “mercado”, conociendo las amenazas y las oportunidades. Haciendo un repaso de la actualidad en nuestra región, los socialistas cántabros presumimos de tener un Gobierno Central fuerte que está ayudando a Cantabria a recuperar el nivel de bienestar perdido durante los últimos años, llegando a la altura en bienestar e infraestructuras de las comunidades vecinas. Nos enorgullecemos de la gestión, del trabajo y del esfuerzo realizado desde el Gobierno Cántabro, donde las políticas sociales prevalecen a lo largo de toda la legislatura, donde las líneas maestras las dirigen los socialistas. La vicepresidenta Lola Gorostiaga ha traído inversiones y bienestar para enderezar el rumbo de nuestra comunidad, basándose en la industria, la educación o el medio ambiente.

El consejero de industria ha fomentado la innovación, el desarrollo e investigación, plasmándose en una realidad como es el parque tecnológico en Santander. Se está respetando el medioambiente, porque hay un consejero que cree en ello, muy bien lo sabemos los que vivimos cerca de la cuenca del Besaya, donde la recuperación es visible, y no podemos olvidarnos del fortalecimiento que esta región ha sufrido en el campo de la educación, con claras políticas de igualdad, el ejemplo lo tenemos en como no regalar dinero público a todo aquel que no apueste por una educación igualitaria. Tenemos un grupo parlamentario liderado por un Francisco Mañanes que ha traído un nuevo aire, amoldándose a la actual crisis financiera proponiendo medidas fiables.

Y no podemos olvidar el esfuerzo que se está realizando en cada unos de los municipios que gobernamos, desde Val de San Vicente, pasando por una agrupación torrelaveguense fuerte con nuevos aires de futuro, la cual es clave en nuestra región, hasta llegar a la otra punta del mapa, donde nos encontramos un Castro que tiene en su mano conseguir una estabilidad que traiga la prosperidad a un municipio donde los socialistas tenemos depositada muchas esperanzas. No me quiero olvidar del gran trabajo que nuestra agrupación de Polanco está realizando al servicio de los ciudadanos y ciudadanas. Por lo tanto, si los socialistas estamos ocupando cada uno de los espacios donde se toman las decisiones, donde nuestro objetivo número uno es el bienestar de todos los cántabros y cántabras, donde somos pieza fundamental en el desarrollo de Cantabria, ¿por qué la gente no nos percibe igual y no tiene claro todos estos conceptos? Es el momento de la reflexión y el diálogo, es el momento de trazar nuestro propio “plan de marketing”, donde la gente pueda conocer todas nuestras políticas.

Tenemos que conocer bien a nuestros adversarios y, porque no, ser lo suficientemente humildes para que aquello que consideramos positivo de cada uno de ellos podamos también explotarlo como propio, porque una de las máximas en marketing es conocer a tu competencia y copiar de ella todo aquello que sea enriquecedor. En este plan no hay cabida para todo aquello que no sume, aquello que esta dañando fuertemente el valor de la marca, es decir, todo aquel factor que solo aparece en momentos puntuales de la vida política, como cuando hay algún reparto de poder, en congresos o en elecciones, o como recientemente hemos visto, alguna persona que una vez que ya no comulga con las ideas socialistas se dedica a realizar manifestaciones en contra de toda aquello que huele a pasado, olvidando que quien está o ha estado en un cargo de confianza ha sido elegido a dedo.

Los socialistas tenemos las ideas, las cuales llevamos a cabo rigurosamente, y si conseguimos transmitirlas claras y concisas, podremos creer que el cambio es posible. Porque no hay que olvidar que la marca es “Miguel Ángel Revilla”, pero ¿cuando ya no esté? Está claro que el plan de marketing del PRC pasa por hacer una transferencia en su propia marca, donde poco a poco ya no solo se visualice a una persona, y sí a un partido completo. No podemos permacer pasivos y pensar que ya vendrán tiempos mejores cuando “la marca” ya no esté, porque el futuro se construye desde el presente.

Juan Manuel Ruiz Gutiérrez

http://juanmanuelruiz.wordpress.com

 

Jóvenes socialistas comprometidos

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Martes, 23 de Febrero de 2010 19:16

Escrito por Ignacio Villegas Gallo*

Como los lectores conocen, el PSOE de Santander se encuentra en pleno proceso de reordenación interna. Una reordenación que antes de producirse atesora un considerable retraso, y sobre la que resplandece, por voluntad de algunos, un halo de maniobra de demolición de todo lo construido sobre los cimientos de la voluntad de los militantes. Triste papel el de quienes militan en un partido político para destruir, en vez de construir.

Una vez más, y hemos perdido la cuenta, estamos inmersos en una lucha interna, personalista y estéril que puede tener como resultado la pérdida de otros cuatro años para el proyecto socialista en Santander.

Por ello, arengados por la urgencia del momento político actual, entonamos un 'basta ya!', y salimos a la luz para hablar de futuro. Un futuro esperanzador y socialista por el que debemos empezar a apostar ahora, dejando de lado personalismos y exclusiones y construyendo una organización verdaderamente capaz de enfrentarse a los retos de la sociedad actual, que dé respuestas concretas a los ciudadanos de Santander. Hacer esto pasa ineludiblemente por un pacto sincero, sin chantajes ni vetos, al que parece que algunos, en clara dejación de sus responsabilidades, no están dispuestos por el momento.

Nos presentamos para hablar de futuro dejando atrás los rencores del pasado, y lo hacemos con el convencimiento de que el futuro del PSOE pasa por nuestras manos, por las manos de los militantes más jóvenes. Un futuro que debemos empezar a perfilar desde ahora y por ello pedimos a toda la organización que esté a la altura, para ser capaces de invertir la tendencia histórica de confrontación que nos ha pesado siempre como una losa.

Somos un grupo de militantes jóvenes 'no institucionalizados' que estamos en el PSOE por compromiso con los valores y principios socialistas, no por necesidad vital o interés.
Nuestros nombres no están entre los de los jóvenes con representación en los cargos públicos u orgánicos del PSOE, y sin embargo, nos creemos legitimados para poner de manifiesto los intereses y preocupaciones reales de los jóvenes que están en la calle: acabando una carrera, buscando un trabajo, queriendo manifestar sus inquietudes culturales o buscando una vivienda...

Necesitamos la movilización de compañeros jóvenes, cualificados, independientes, inconformistas, que vivan en contacto diario con la realidad. Necesitamos la movilización de un tipo de jóvenes como los que un día tuvo este partido y que hicieron realidad su sueño y el de millones de ciudadanos llevando a cabo la transformación social de España.
Necesitamos jóvenes que no admitan renuncias ideológicas y que estén dispuestos a hacer partido y a recordar a nuestros representantes los ideales a los que se deben y qué líneas ideológicas no deben cruzar durante la acción de representación.

Somos jóvenes cualificados, con estudios universitarios o profesionales de diferentes ámbitos, que nos sustentamos en nuestras profesiones y vivimos el socialismo en el PSOE por principios y compromiso: militamos en el PSOE por un ideal.Queremos un PSOE fuerte con discurso y voz propios, un PSOE que ilusione, con espíritu ganador, dispuesto a gobernar en solitario, que vea la coalición de gobierno como una transición pero en ningún caso como la única meta. Un PSOE que por fin sea capaz de discutir en Santander la hegemonía política a la derecha, nuestros únicos y reales adversarios, y ofrecer un alcalde socialista que recupere las oportunidades perdidas para esta ciudad durante tantos años de gobiernos municipales inmovilistas, insolidarios y retrógrados.

Como militantes jóvenes, analizamos la raíz de los problemas, y el gran problema hoy del PSOE es que no tiene aspiraciones de ganar, sólo quiere quedarse como está. Por ello, a todo aquél que piensa distinto, a todo aquél que confía en la capacidad del PSOE para ganar, se le intenta ningunear. La situación no está para bromas, como dicen las encuestas. Por eso, la única actitud inteligente es promover la unidad, no la división; es promover la integración, no la exclusión.

Desde estas líneas pedimos a Dolores Gorostiaga que «haga lo conveniente para que resulte lo necesario» y evite la tortura de obligar a los militantes a insistir en la desunión y la irresponsabilidad de hipotecar el futuro del partido en Santander.

Invitamos también a una de las sensibilidades minoritarias, que aspira a dirigir el partido en la región, y que en este momento ha suscrito un pacto tripartito 'que no ve' para Santander, a que dé un paso valiente y responsable hacia adelante, rompiendo 'aquello en lo que no cree' antes de que todos suframos las consecuencias.

Los militantes son los que saben poner a cada cual en su sitio con su voto y distinguen perfectamente quienes estamos en política por compromiso.

Nosotros, militantes jóvenes con esperanza porque el PSOE puso las bases para nuestro futuro garantizando la igualdad de oportunidades para el acceso a la educación, llamamos al voto responsable de los socialistas de Santander... Que pongan su voto a trabajar por la participación a la hora de elegir nuestra futura candidatura a la alcaldía: la imposición del candidato anterior y el rotundo fracaso obtenido tiene responsables; que pongan su voto a trabajar por un proyecto integrador y no excluyente; que pongan su voto a trabajar por la estabilidad y la fuerza del PSOE en Santander: los acuerdos de intereses que existieron, ya vimos que fueron de corto recorrido; que pongan su voto a trabajar por aquello en lo que crean de verdad sin miedos a manifestarse libremente. Nosotros, jóvenes militantes con esperanza porque el PSOE puso las bases de nuestro futuro, creemos en los militantes. Ellos tienen la palabra.

*Firman también este artículo: Juan de la Peña Terán; José Luis Navarro Méndez, Ángel Zorrilla Santamaría, Natalia Echeves García, Lucía Blanco Arriola, Javier Antolín Montoya, Paz Lazuén, Mario Castillo, Clementina Cardeñosa y Aroa Bermejo.

 

   

El mercado laboral

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Martes, 09 de Febrero de 2010 19:24

Escrito por Juan Manuel Ruiz Gutiérrez

Secretario General, Juventudes Socialistas de Polanco

Juan Manuel Ruiz Gutiérrez

Juan Manuel Ruiz Gutiérrez


M
irando la crisis desde un prisma objetivo, en lo que todo el mundo está de acuerdo que es el momento de hablar de cómo dinamizamos el mercado laboral, de una forma valiente, haciendo propuestas concretas que se plasmen en objetivos “S.M.A.R.T”: específicos, medibles, alcanzables, reales y temporales.

Los ciudadanos y ciudadanas reclamamos resultados y rechazamos todo aquel debate que no discuta de lo realmente transcendente. Algunos piensan más en sus propios réditos político-personales que en los cuatro millones de parados que España tiene a sus espaldas. Es inconcebible que algún alto dirigente político comente que “no son los demás quienes deben sacar a Zapatero de este atolladero, sino que debe ser Zapatero quien nos saque”.

Este tipo de manifestaciones ponen en entredicho la profesionalidad de quien las menta y se esconden detrás de una bandera con el convencimiento de ser un patriota, sin pararse a pensar dos cuestiones fundamentales: la primera es que vivimos en una democracia donde el elemento fundamental es el diálogo y la fortaleza de llegar a consensos comunes para afrontar los problemas que afectan directamente a los ciudadanos y ciudadanas. Esto se llama responsabilidad. Y segundo, la cuestión no es ayudar a Zapatero, si no ayudar a España, porque el problema es de todos, aunque el origen es muy singular.

Pero antes de mirar al futuro pensemos en el pasado, en este origen tan singular, donde una cosa es tangible y transparente: la derecha de este país no ha sabido asentar las bases para un futuro sostenible cuando la economía era alcista. Pensó que era más productivo subirse al carro liberalizando el suelo, y así potenciando la especulación y el enriquecimiento a corto plazo, llevándonos hacia una muerte segura y haciendo de España uno de los países más sensibles a la crisis. Este tipo de lecciones nos debe enseñar que, para casos como el de las pensiones, hay que ir 15 años por delante para que no tengamos en el futuro un cataclismo social. Pero también creo que ahora no es acertado abrir un debate que nos desvíe la atención de lo que es realmente prioritario.

Por lo tanto, hay que intentar abstraerse de los grupos conservadores de la Unión Europea que tanto influyen a la hora de ejercer nuestra presidencia. Los jóvenes queremos un futuro de oportunidades, queremos trabajar y queremos adquirir nuestra propia vivienda, huyendo de los actuales estereotipos formados por las múltiples zancadillas que la crisis nos ha proporcionado. Exigimos como prioridad la aplicación de medidas para afrontar de forma decidida la dinamización del mercado laboral sin reducir un ápice los derechos de los trabajadores porque, al final, siempre pagan las consecuencias los más vulnerables. Los jóvenes buscamos un futuro estable a lo cual no ayuda nada la sucesión de contratos basura durante un tiempo ilimitado, no pudiendo hacer frente a la adquisición de una vivienda, el sueño buscado por cualquier joven que lleva varios años trabajando, como así dice la pirámide de Maslow, donde primero sacias tus necesidades básicas y luego buscas otros retos. Durante estos días estamos presenciando cómo los constructores urgen ayudas para el sector de la vivienda o vaticinan un cataclismo económico.

Es verdad que el construir viviendas como churros sin un plan a largo plazo que debería haber adecuado la oferta a la demanda, prefiriendo ir degustando la golosina del dinero fácil y rápido, todo ello avalado y financiado por los bancos y cajas, ha sido el factor determinante para que estalle con más fuerza la crisis en nuestro país, pero no es menos cierto que es un sector enfermo que necesita ayuda y, por lo tanto, hay que prestarle la máxima atención para conseguir que florezca pero sin que vuelva a ser pieza fundamental de la económica española. Y por consiguiente, a modo de reflexión, dejo en el aire la siguiente pregunta: los bancos y cajas que llevaron a cabo estas políticas neoliberales, los mismos que se encuentran ahora con ayudas del gobierno, ¿deberían ser gestionados desde el Estado y no de forma privada? Volviendo al mercado laboral y basándonos en la batería de medidas que ha propuesto el gobierno, los jóvenes apostamos por aumentar las inspecciones de trabajo para controlar las contrataciones temporales injustificadas. Pero para ello las instituciones públicas deben ser más dinámicas y productivas, no favoreciendo tanto a las empresas de trabajo temporal y realizando una apuesta más decidida por unos Servicios Públicos de Empleo donde tengan constancia de la realidad laboral, dando una respuesta rápida a las empresas que reclamen una contratación y tratando más justamente a todo aquel que está en una situación difícil como es conocer el paro desde dentro.

Y en esta línea, los jóvenes queremos que se mejore la prestación social de los contratos de formación para que se pueda generar derecho a la cobertura de desempleo. Además, los ERES, herramienta fundamental para luchar contra la crisis sin dañar los derechos de los trabajadores, como polo opuesto a la política del decretazo del Señor Aznar, es un concepto que el Estado no puede mantener indefinidamente debido a su alto coste, y lo más importante, que en algunos casos va concatenado con el despido. En estos casos hay que intentar llevar a cabo la reducción de jornada como ajuste temporal del empleo, sin llegar a sufrir el despido. También es importante bajar el porcentaje de absentismo, un punto básico que va ligado, en mi opinión, a un cambio cultural empresarial donde al empleado se le respete y se le valore, eliminado el concepto hombre-máquina.

Y por último, debemos aprovechar las actuales circunstancias para incluir en el mismo paquete de medidas la igualdad entre hombres y mujeres respecto al concepto salarial, donde hay diferencias del 20%. Por lo tanto, se tienen que tomar medidas urgentes para mejorar la situación de nuestro mercado laboral, incentivando el empleo, protegiendo los derechos de los trabajadores, escuchando y debatiendo medidas en el marco de la “Mesa del Diálogo Social” y no imponiéndolas unilateralmente, yendo de la mano de los agentes sociales, llegando a consensos con las diferentes fuerzas políticas que crean que estamos en el tiempo del trabajo responsable haciendo políticas con mayúsculas, siempre pensando y trabajando para y por el ciudadano. Reclamamos un gran pacto de Estado, porque la situación no admite más demoras y contratiempos.

   

Una economía para todos

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Lunes, 21 de Diciembre de 2009 16:58

Escrito por Juan Manuel Ruiz Gutiérrez, Secretario General de Juventudes Socialistas de Polanco

Juan Manuel Ruiz Gutiérrez

Juan Manuel Ruiz Gutiérrez

E
stamos viviendo cambios drásticos en las sociedades del siglo XXI, con nuevas exigencias, gastando los recursos finitos que el mundo nos proporciona. Debemos afrontar los actuales problemas con decisión, fuerza y ambición pensando que cada día que pasa es más acuciante la necesidad de conseguir un gran consenso para encontrar un principio de acuerdo sobre los futuros pilares de la nueva economía, y donde se plasme con rotundidad cómo parar el cambio climático. Apremia alcanzar un consenso sobre su financiación a corto plazo.

Para conseguirlo tenemos que ser partícipes de las decisiones importantes, apoyando todo cambio de políticas en países como EEUU y China quienes deben ser los primeros que presenten alternativas para su cambio radical en la emisión de gases contaminantes, como potencias que más contaminan. Pero no podemos olvidar que todos los países, organismos internacionales, economistas y expertos del sector financiero coinciden en que la crisis que estamos padeciendo obliga a cambiar el modelo de crecimiento económico, lo cual incide directamente en el cambio climático. Sabemos lo que no es sostenible, como por ejemplo que el 90% de la producción mundial siga utilizando fuentes de energía que destruyen la tierra, contaminan el mar y envenenan el aire. Vivimos con la sensación de que todo es eterno, y nos tenemos que parar a pensar si realmente nos creemos que el mundo esta enfermo.

Pero ante todo debemos hacer los deberes en casa, creer en el fuerte potencial que España posee, basándonos en las siguientes razones: durante la próxima década España contará con una población menos envejecida que la media europea, el mercado contará con nuevas incorporaciones con mayor índice de preparación aumentando los licenciados, nuestro país contará con un capital productivo más moderno debido al gran esfuerzo realizado en la modernización de sectores estratégicos como el aeroespacial, el de las biotecnologías o el de la automoción, contaremos con un tejido empresarial más internacionalizado y tendremos una infraestructuras de transporte significativamente por encima de la media europea (autovías, autopistas, alta velocidad ferroviaria, banda ancha,…).

El reto es la transformación de nuestro modelo productivo con el objetivo de hacerlo más competitivo e innovador y, al mismo tiempo, social y medioambientalmente sostenible. Debe estar basado en el conocimiento, el desarrollo tecnológico y la innovación, pero sin tocar ni un solo derecho social. Si escudriñamos los puntos anteriores deben plasmarse en objetivos claros, como la realización de más controles por parte de los reguladores para evitar desmanes como los vividos, apostando por más desarrollo de ciencia e innovación, con una administración más ágil y eficaz, con mayor protección al medio ambiente, con un urbanismo a la medida de las personas y no de los especuladores, con el uso de energías limpias y renovables, y con impulso al transporte y la movilidad. Pero todo cambio no puede producirse por sí solo, no con el apoyo de un único partido político. Por esta razón los socialistas creemos en el consenso, contando con la gran mayoría de fuerzas políticas, de las organizaciones empresariales y sindicales.

Pero hay que resaltar como hito que para llegar a este consenso tan esperado por todos será la primera vez que los agentes sociales estén presentes en un foro de decisión al más alto nivel, como es el foro de le economía sostenible. Cada día que pasa el futuro se vuelve presente, un presente que queremos que sea estable, equitativo, solidario y competitivo, pero también hay que aprender del pasado, un pasado que nos dicta que las medidas del modelo neo-conservador basado en la des-regulación y el enriquecimiento rápido han fracasado, o mejor dicho, hemos pasado del “todo vale” al “no vale todo”. Pero vayamos a la realidad, y la realidad nos dicta que sin dotación económica no se podrán llevar a cabo todas las propuestas anteriores.

Por esta razón el Gobierno ha aprobado dos fondos con un total de 25.000 millones de euros, el primer fondo será para proyectos de inversión y el segundo fondo será para proyectos de inversiones productivas. Debemos ser optimistas y creer en nuestro potencial como país, aunar esfuerzos, ya que todos pertenecemos a este mundo llamado tierra, donde cada uno de nosotros somos participes de las buenas y malas acciones que sobre lleva se llevan a cabo, siendo inocentes y culpables de su deterioro. Si continuamos a este ritmo de explotación de los recursos naturales no dejaremos eso que se llama “futuro sostenible”. Cuando hablamos de un cambio climático no hay fronteras, ni de pueblos, ni de autonomías, ni de países, porque todos pertenecemos a este mundo, nos guste o no, y no podemos mirar hacia otro lado importándonos más nuestro destino particular que el destino mundial.

En este momento las fronteras pierden su sentido y todas las desavenencias que conllevan esos conflictos injustificables. Creo en un nuevo rumbo para nuestra sociedad, y en una nueva forma de hacer política, porque si las recetas del pasado no valen para el presente, tampoco valdrá la forma de llevarlas a cabo.

   

Brotes verdes, anchoas negras

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Última actualización el Miércoles, 04 de Noviembre de 2009 11:34 Martes, 03 de Noviembre de 2009 14:10

Los tristemente famosos "brotes verdes", que quien gobierna este país dijo ver hace ya tiempo como síntoma de salida de la crisis, no parecen ser verdes sino más oscuros, tirando a negros.

Las cada vez más constantes noticias de Expedientes de Regulación de Empleo, los cierres de pequeños comercios (esos cierres no suelen ser noticia), la ruina de muchos pequeños autónomos, y otras noticias económicas negativas, incluida la Tasa Interanual de la afiliación media a la Seguridad Social en Cantabria, con pérdidas de más de 8.500 afiliados, contradicen la teoría de los "brotes verdes".

Torrelavega necesita un nuevo motor económico. Cantabria también lo necesita. Este motor puede ser en forma industrial, cultural, deportiva o de cualquier otro tipo, pero debe ser algo con la suficiente capacidad de poner a Torrelavega, en el caso local, en el mapa del mundo, y situar el nombre de la ciudad en las agendas importantes, para atraer así nuevas inversiones y más empleo.

Hay que elaborar buenos e interesantes proyectos de futuro, en lugar de discutir sobre el color de las baldosas de una acera o los horarios de las bibliotecas.

Por ejemplo, Bilbao consiguió, con su "efecto Guggenheim", el mayor empuje económico vivido en la capital vizcaína desde hacía muchos años. No solo el turismo se benefició terriblemente de los efectos de tan fastuoso edificio, sino que la propia ciudad comenzó a recibir otros proyectos e inversiones de envergadura.

En Valencia, la Ciudad de las Artes y las Ciencias potenció también a la capital del Turia. La inteligencia en la gestión y difusión de estas grandes obras y proyectos generó un "efecto llamada", positivo desde todos los puntos de vista, fomentando también la industria, el turismo, el comercio, en definitiva, reactivando la economía.

En Cantabria, a nivel general sin focalizar en Torrelavega, tampoco existe todavía un verdadero "motor" que sirva para potenciar con fuerza esta tierra. Las cuevas de El Soplao y otras iniciativas son muy interesantes, pero no suponen un imán de atracción lo suficientemente potente para atraer a su alrededor otro tipo de inversiones para la región.

Como muestra del color que presenta el panorama, difundida este mismo 3 de noviembre, la tasa interanual de la afiliación media a la Seguridad Social en la Comunidad de Cantabria registró el pasado mes un -3,76%, lo que supone -8.544 afiliados.

De los datos anteriores se deduce que si se pierden más de 8.500 afiliados a la Seguridad Social, el color de las anchoas va a estar muy alejado del verde y de su natural marrón, y va a parecerse más al color negro.

   

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