Opinión / Tribuna libre
Indiferencia política
Viernes, 29 de Abril de 2011 10:03
Por Elena Hernández Lauffer, escritora

Elena Hernández Lauffer
En la dirección equivocada
Jueves, 31 de Marzo de 2011 21:28
Escrito por Juan Manuel Ruiz Gutiérrez
Nuestra democracia dicta que se acerca la hora de los ciudadanos y ciudadanas, la hora de ser partícipes en la decisión de quién dirigirá los destinos de nuestros municipios y de nuestra región. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y el actual contexto político golpea fuertemente en la decisión de cada uno de nosotros, no permite ver el panorama político de forma serena. Si miramos hacia el exterior, primero ponemos el punto de mira en Japón y nos preguntamos si no es el momento de apostar por energías limpias y seguras, pensando en presente y futuro, cambiando nuestro modelo energético clave para la evolución medioambiental y social de nuestro país. Segundo miramos hacia Libia y nos enorgullecemos de vivir en democracia, y deseamos extrapolar nuestro modelo de sociedad a aquellos países que sufren a estos sátrapas. Y nos enorgullecemos cuando el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas toma las medidas necesarias para establecer una zona de exclusión aérea con el objetivo de proteger a los ciudadanos, en lugar de que ciertos países actúen de forma unilateral en función de sus intereses económicos. Es el momento de pisar el acelerador para apoyar a todos aquellos pueblos que se alzan y luchan contra estas dictaduras, y sobre todo para conseguir establecer la democracia, emergiendo con más fuerza que nunca la voz del pueblo que necesita sentirse libre, y rechazando a todos aquellos que se apoyan en el poder para beneficio personal.
Parece que el mundo se tambalea, pero durante la historia siempre ha habido puntos de inflexión que son los que nos han permitido cambiar el rumbo de nuestro destino. No está todo conseguido, hay mucho por lo que luchar, pero también debemos exigir que se recuperen valores pasados, porque no todo vale y porque no todos son iguales ni tienen las mismas ideas. Por ejemplo, no podemos consentir que el presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, señale que las personas con movilidad reducida podían bajar "con cuerdas", y no me vale que lo justifiquen diciendo que ha sido un calentón, es un auténtico bochorno que no deja de ser otra frase que lapida no solo a él como político sino también a quien lo justifica.
Pero aunque estemos en período electoral, que nadie se crea que por pegar miles de carteles o hacer cientos de libros de publicidad y por prometer y vender de todo van a ser más o menos votados, es faltar a la inteligencia de los ciudadanos y ciudadanas, porque lo que necesitamos es conseguir recuperar la confianza de aquellos que durante cuatro años han estado empeñados en perderla pero que ahora, a un par de meses vista, se vuelven a acordar, dejando en entredicho su apuesta por el bien común. Solo pedimos que todos esos lastres que solo piensan en su interés personal sean denunciados por todos aquellos que están a su alrededor, ya que más que nunca es necesario reivindicar el valor de la política como fuerza de cambio.
Es la hora de reflexionar, y decir en voz alta a la derecha que está tomando el camino equivocado, que se necesita el esfuerzo de todos. Añorábamos un acuerdo social y económico fuerte como así han constatado Sindicatos, Patronal y Gobierno, pero por desgracia todas esas estructuras capitalistas que ejercen el poder sin ser elegidas por el pueblo son las que nos están estrujando al máximo, estructuras que están dando muestra de debilidad, momento para que la izquierda dé un golpe de timón con una nueva idea de socialismo sin basarnos en este sistema perverso. El debate está abierto, y tiene que ser exigente, porque esa es la verdadera salida de la crisis, no podemos salir por la derecha de una crisis en la que hemos entrado muy por la derecha, no podemos retroceder en el tiempo para perder los derechos adquiridos hasta ahora, necesitamos afrontar el reto de una nueva forma de hacer política. Este es el gran reto, porque tomar medidas en función del criterio de los llamados mercados, es como jugar en el casino: no somos capaces de predecir el resultado hasta que ocurre.
Por lo tanto, y debido a esta situación que estamos viviendo, no puedo estar más en desacuerdo con todos aquellos que anhelan que Rodríguez Zapatero tome la decisión de si continúa o no. Por favor, no es el momento, ni lo necesita la política ni lo necesita España, España necesita credibilidad y fuerza, y eso se consigue con la unión de todas las fuerzas políticas y de todos los agentes sociales, porque lo que menos necesita España es un presidente interino. Quien piensa eso, no piensa en el conjunto de la sociedad. Pero no nos engañemos, tampoco la derecha tiene la solución mágica para salir de la crisis, como así demuestra donde está gobernando, eso es una autentica falacia, no pensemos que Rajoy va a llegar con el libro de las 10 soluciones neoliberales de Aznar bajo el brazo y el paro desaparecerá. Creo que todos estaríamos encantados si fuese cierto, pero desgraciadamente no lo es, me quedo sin lugar a dudas con todas esas políticas a favor de fomentar el alquiler, a favor de los acuerdos sociales y económicos, a favor de mantener una sanidad pública fuerte que dé cobertura a todos y a todas, a favor de la igualdad, a favor de la ley de dependencia, a favor de la educación pública, a favor de las becas para poder estudiar en el extranjero, a favor del respeto por los derechos adquiridos, a favor de las políticas de empleo, a favor de tantas y tantas cosas, que todas parecen ser tapadas por problema del paro. El paro nos desangra, pero tenemos que pensar que estamos jugando con dos ámbitos, el publico y el privado, y quien genera el empleo es el sector privado, por lo que el ejecutivo puede y debe hacer políticas encaminadas a fomentar la contratación en el ámbito privado, pero es un ámbito que por desgracia el Gobierno no puede dominar, por lo que el acuerdo entre Gobierno, Sindicatos y sobre todo empresarios debe ser el camino correcto por donde empezar a crecer.
Juan Manuel Ruiz Gutiérrez
Una advertencia al mundo
Viernes, 18 de Marzo de 2011 15:57
Por Amy Goodman www.democracynow.org
Al describir la devastación en una ciudad de Japón, un periodista escribió: "Parece como si una aplanadora gigante hubiera pasado por encima y arrasado con todo lo que allí existía. Escribo estos hechos...como una advertencia al mundo". El periodista era Wilfred Burchett, que escribía desde Hiroshima, Japón el 5 de septiembre de 1945. Burchett fue el primer periodista de Occidente en llegar a Hiroshima luego de que allí se lanzara la bomba atómica. Informó acerca de una extraña enfermedad que seguía matando a la gente, incluso un mes después de ese primer y letal uso de armas nucleares contra seres humanos. Sus palabras podrían perfectamente estar describiendo las escenas de aniquilación que acaban de tener lugar en el noreste de Japón. Debido al empeoramiento de la catástrofe en la central nuclear de Fukushima, su grave advertencia al mundo sigue estando hoy más que vigente.
El desastre se profundiza en el complejo nuclear de Fukushima tras el mayor terremoto en la historia de Japón y el tsunami que lo sucedió, que dejó miles de muertos. Las explosiones en los rectores número 1 y número 3 liberaron radiación a un nivel tal que fue medida por un buque de la Armada estadounidense desde una distancia de 160 kilómetros, lo que obligó al buque a alejarse de la costa. Una tercera explosión sucedió en el reactor número 2, provocando que muchos especularan que el contenedor primario, donde se mantiene el uranio sometido a fisión nuclear y que es de vital importancia, se había dañado. Poco después se incendió el reactor número 4, a pesar de que no estaba funcionando cuando el terremoto azotó el país. Cada reactor también ha tenido que utilizar el combustible nuclear almacenado en su interior, y ese combustible puede provocar grandes incendios, liberando más radiación al aire. Todos los sistemas de enfriamiento fallaron, así como también los sistemas de seguridad adicionales, y una pequeña delegación de valientes trabajadores permanece en el lugar, a pesar de la peligrosa radiación, que podría ser letal, tratando de bombear agua del mar a las estructuras dañadas para enfriar el combustible radiactivo.
El Presidente Barack Obama asumió la iniciativa de liderar un "renacimiento nuclear" y propuso nuevas garantías de préstamos federales por 36.000 millones de dólares para promover el interés de las empresas de energía en la construcción de nuevas plantas nucleares (lo que se suma a los 18.500 millones de dólares que habían sido aprobados durante el gobierno de George W. Bush). La primera empresa de energía que esperaba recibir esta dádiva pública fue Southern Company, por dos reactores anunciados para Georgia. La última vez que se autorizó y logró llevarse a cabo la construcción de una nueva planta de energía nuclear en Estados Unidos fue en 1973, cuando Obama estaba en séptimo grado en la Escuela Punahou en Honolulu. El desastre de Three Mile Island en 1979 y el de Chernobil en 1986 efectivamente clausuraron la posibilidad de avanzar en nuevos proyectos de energía nuclear con objetivos comerciales en Estados Unidos. Sin embargo, este país sigue siendo el mayor productor de energía nuclear comercial en el mundo. Las 104 plantas nucleares habilitadas son viejas, y se acercan al fin de su vida útil originalmente proyectada. Los propietarios de las plantas están solicitando al gobierno federal extender sus licencias para operar.
La Comisión Reguladora Nuclear (NRC, por sus siglas en inglés) está a cargo de otorgar y controlar estas licencias. El 10 de marzo, la NRC emitió un comunicado de prensa “acerca de la renovación de la licencia operativa de la Planta de Energía Nuclear Vermont Yankee cerca de Brattleboro, Vermont, por veinte años más. Está previsto que el personal de la NRC pronto expida la licencia renovada”, decía el comunicado de prensa. Harvey Wasserman, de NukeFree.org, me dijo: "El reactor número 1 de Fukushima es idéntico al de la planta de Vermont Yankee, que ahora está a la espera de renovar su licencia y que el pueblo de Vermont pretende cerrar. Es importante tener en cuenta que este tipo de accidente, este tipo de desastre, podría haberle ocurrido a cuatro reactores en California, si el terremoto de 9.0 grados de la escala Richter hubiera azotado el Cañón del Diablo en San Luis Obispo o San Onofre entre Los Ángeles y San Diego. Podríamos perfectamente ser ahora testigos de la evacuación de Los Ángeles o San Diego, si este tipo de cosa hubiera sucedido en California. Y, por supuesto, Vermont tiene el mismo problema. Hay 23 reactores en Estados Unidos que son idénticos o casi idénticos al reactor 1 de Fukushima". La mayoría de los habitantes de Vermont, entre ellos el gobernador del estado, Peter Shumlin, apoya el cierre del reactor Vermont Yankee, diseñado y construido por General Electric.
La crisis nuclear en Japón ha tenido repercusiones a nivel mundial. Hubo manifestaciones en toda Europa. Eva Joly, miembro del Parlamento europeo, dijo en una manifestación: "La idea de que esta energía es peligrosa pero podemos manejarla fue desechada hoy. Y sabemos cómo eliminar las plantas nucleares: necesitamos energía renovable, necesitamos molinos, necesitamos energía geotérmica y necesitamos energía solar". Suiza detuvo sus planes de renovar las licencias de sus reactores, y 10.000 manifestantes en Stuttgart exhortaron a la Canciller alemana Angela Merkel a que ordene el cierre inmediato de las siete plantas nucleares alemanas construidas antes de la década del 80. En Estados Unidos, el diputado demócrata de Massachusetts, Ed Markey, dijo "Lo que está sucediendo en Japón en este momento da indicios de que también en Estados Unidos podría ocurrir un grave accidente en una planta nuclear".
La era nuclear se inició no muy lejos de Fukushima, cuando Estados Unidos se convirtió en la única nación en la historia de la humanidad en lanzar bombas atómicas en otro país, dos bombas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki y mataron a cientos de miles de civiles. El periodista Wilfred Burchett fue el primero en descrbirir la “plaga atómica”, como la llamó: “En estos hospitales encuentro gente que, cuando cayeron las bombas no sufrió ninguna lesión, pero que ahora están muriendo a causa de las secuelas. Su salud comenzó a deteriorarse sin motivo aparente”. Más de 65 años después de que se sentara en los escombros con su vapuleada máquina de escribir Hermes y escribiera su advertencia al mundo, ¿qué hemos aprendido?
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2011 Amy Goodman
Levantamientos populares: de Medio Oriente al Medio Oeste
Domingo, 27 de Febrero de 2011 12:25
Por Amy Goodman www.democracynow.org
Cerca de ochenta mil personas marcharon el sábado al Capitolio del estado de Wisconsin en Madison, como parte de una creciente protesta contra el intento del flamante gobernador republicano Scott Walker, no solo de acosar a los sindicatos que nuclean a los empleados públicos, sino de desarticularlos. El levantamiento popular de Madison sucede inmediatamente después de los de Medio Oriente. Un estudiante universitario veterano de la guerra de Irak, llevaba un cartel que decía “Fui a Irak y ¿volví a mi casa en Egipto?” Otro decía, “Walker: el Mubarak del Medio Oeste”.
Del mismo modo, en Madison circuló una foto de un joven en una manifestación en El Cairo con un cartel que decía “Egipto apoya a los trabajadores de Wisconsin: el mismo mundo, el mismo dolor”. Mientras tanto, en un intento por derrocar al eterno dictador Muammar Gaddafi, los libios siguen desafiando la violenta ofensiva del gobierno, al tiempo que más de 10.000 personas marcharon el martes en Columbus, Ohio para oponerse al intento del gobernador republicano John Kasich de dar un golpe de estado legislativo en contra de los sindicatos.
Hace apenas algunas semanas, la solidaridad entre jóvenes egipcios y policías de Wisconsin, o entre trabajadores libios y empleados públicos de Ohio, hubiera parecido increíble.
El levantamiento en Túnez fue provocado por el suicidio de un joven llamado Mohamed Bouazizi, egresado universitario de 26 años de edad, que no podía encontrar trabajo en su profesión. Mientras vendía frutas y verduras en el mercado, en repetidas oportunidades fue víctima de maltrato por parte de las autoridades tunecinas que en un momento le terminaron confiscando la balanza. Completamente frustrado se prendió fuego, chispa que encendió las protestas que se convirtieron en una ola revolucionaria en Medio Oriente y Norte de África. Durante décadas, la gente de la región ha vivido bajo dictaduras –muchas de las cuales reciben ayuda militar de Estados Unidos-, ha sufrido violaciones a los derechos humanos, además de tener bajos ingresos, altas tasas de desempleo y prácticamente ninguna libertad de expresión. Todo esto mientras las élites amasaban fortunas.
En los conflictos que vemos hoy en Wisconsin y Ohio hay un trasfondo semejante. La “Gran Recesión” de 2008, según el economista Dean Baker, ingresó en su trigésimo séptimo mes sin señales de mejoría. En un documento reciente, Baker dice que debido a la crisis financiera “muchos políticos argumentan que es necesario reducir en forma drástica las generosas jubilaciones del sector público, y de ser posible, no cumplir con las obligaciones jubilatorias ya asumidas. Gran parte del déficit en el sistema jubilatorio se debe a la caída de la bolsa de valores en los años 2007-2009”.
En otras palabras, los mercachifles de Wall Street que vendían las complejas acciones respaldadas por hipotecas que provocaron el colapso financiero, son quienes causaron el déficit en las pensiones. El periodista ganador del premio Pulitzer, David Cay Johnston dijo recientemente: “El empleado estatal promedio de Wisconsin gana 24.500 dólares al año. No se trata de una gran jubilación; el 15 por ciento del dinero destinado a esta jubilación anualmente es lo que se le paga a Wall Street por administrarlo. Es realmente un porcentaje demasiado alto para pagarle a Wall Street por administrar el dinero”.
Entonces, mientras la banca de inversión recorta un enorme porcentaje de los fondos jubilatorios, los trabajadores son demonizados y se les pide que hagan sacrificios. Los que provocaron el problema en cambio, luego obtuvieron rescates generosos, ahora reciben altísimos salarios y bonificaciones y no están siendo responsabilizados. Si rastreamos el origen el dinero, resulta que la campaña de Walker fue financiada por los tristemente célebres hermanos Koch, grandes patrocinadores de las organizaciones que forman el movimiento conservador tea party. Además donaron un millón de dólares a la Asociación de Gobernadores Republicanos, que otorgó un apoyo significativo a la campaña de Walker. Entonces, ¿acaso resulta sorprendente que Walker apoye a las empresas al otorgarles exenciones impositivas y que haya lanzando una gran campaña contra los empleados del sector público sindicalizados?
Uno de los sindicatos que Walter y Kasich en Ohio tienen en la mira es la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de Condados y Municipales (AFSCME, por sus siglas en inglés). El sindicato fue fundado en 1932, en medio de la Gran Depresión, en Madison. Tiene 1,6 millones de afiliados, entre quienes hay enfermeros, personal penitenciario, personal de guarderías, técnicos de emergencias médicas y trabajadores de la salud. Vale la pena recordar, en este Mes de la Historia Negra, que la lucha de los trabajadores de la salud del local Nº 1733 de AFSCME hizo que Dr. Martin Luther King Jr. fuera a Memphis, Tennessee, en abril de 1968. Como me dijo el Reverendo Jesse Jackson cuando marchaba junto a los estudiantes y sus profesores sindicalizados en Madison el martes pasado: “El último acto del Dr. King sobre la tierra, su viaje a Memphis, Tennessee, fue por el derecho de los trabajadores a negociar convenios colectivos de trabajo y el derecho al descuento de la cuota sindical de su salario. No es posible beneficiar a los ricos, mientras se deja a los pobres sin nada”.
Los trabajadores de Egipto, formando una coalición extraordinaria con los jóvenes, tuvieron un papel decisivo en el derrocamiento del régimen de ese país. En las calles de Madison, bajo la cúpula del Capitolio, se está produciendo otra muestra de solidaridad. Los trabajadores de Wisconsin hicieron concesiones en sus salarios y jubilaciones, pero no renunciarán al derecho a negociar convenios colectivos de trabajo. En este momento sería inteligente que Walker negociara. No es una buena época para los tiranos.
Cuando las empresas eligen a los déspotas antes que la democracia
Sábado, 05 de Febrero de 2011 15:57
Por Amy Goodman www.democracynow.org
"La gente llevaba un cartel que decía 'Para: Estados Unidos. De: El pueblo egipcio. Dejen de apoyar a Mubarak. ¡Se terminó!'" decía el tweeter de mi valiente colega y productor en jefe de Democracy Now!Sharif Abdel Kouddous, desde las calles de El Cairo.
Más de dos millones de personas se manifestaron el martes en todo Egipto; la mayoría de ellas inundaron la plaza Tahrir de El Cairo. Tahrir, que significa “liberación” en árabe, se convirtió en el epicentro de lo que parece ser una revolución en gran medida pacífica, espontánea y sin líderes en el país más poblado de Medio Oriente. Este increíble levantamiento que desafió el toque de queda militar, fue conducido por los jóvenes, que constituyen la mayor parte de los 80 millones de habitantes del país. Twitter y Facebook y los mensajes de texto de teléfonos celulares ayudaron a esta nueva generación a vincularse y organizarse, a pesar de vivir desde hace tres décadas en una dictadura apoyada por Estados Unidos. En respuesta, el régimen de Mubarak, con la ayuda de empresas estadounidenses y europeas, cortó el acceso a Internet y restringió el servicio de telefonía celular, dejando a Egipto en la oscuridad digital. A pesar de los cortes, como me dijo el activista mediático y profesor de comunicaciones C.W. Anderson con respecto a si lo que estaba ocurriendo en Medio Oriente era una especie de revolución de Twitter: “no es la tecnología, sino la gente la que hace la revolución”.
La gente en las calles exige democracia y autodeterminación. Sharif viajó a Egipto el viernes por la noche, a un terreno incierto. Las odiadas fuerzas de seguridad del Ministerio del Interior y la policía de camisas negras leales al Presidente Hosni Mubarak estaban reprimiendo y matando gente, arrestando periodistas y rompiendo y confiscando cámaras.
El sábado por la mañana, Sharif se dirigió a la plaza Tahrir. A pesar del bloqueo a Internet y los mensajes de texto, Sharif, talentoso periodista y genio de la tecnología, pronto halló la manera de publicar mensajes en Tweeter desde Tahrir: “Qué escena asombrosa: están pasando tres tanques cargados de gente que grita '¡Fuera Hosni Mubarak!'”.
Egipto ha sido el segundo gran receptor de ayuda externa de Estados Unidos durante décadas, después de Israel (sin contar los fondos gastados en las guerras y ocupaciones de Irak y Afganistán). El régimen de Mubarak ha recibido alrededor de 2 mil millones de dólares al año desde que asumió el poder, en su inmensa mayoría para las fuerzas armadas.
¿A dónde fue a parar ese dinero? En general a empresas estadounidenses. Le pedí a William Hartung de la fundación New America Foundation, que explicara esto:
"Es una forma de bienestar empresarial para empresas como Lockheed Martin y General Dynamics, porque el dinero va a Egipto y luego vuelve para aviones F-16, para tanques M-1, para motores de aeronaves, para todo tipo de misiles, para pistolas, latas de gases lacrimógenos de una empresa llamada Combined Systems International, cuyo nombre figura al costado de las latas halladas en las calles de Egipto".
Hartung acaba de publicar un libro, Los profetas de la guerra: Lockheed Martin y la creación del complejo militar industrial. Continuó diciendo: “Lockheed Martin ha encabezado acuerdos de 3.800 millones de dólares en estos últimos diez años; General Dynamics de 2.500 millones para tanques; Boeing de 1.700 millones para misiles y helicópteros y Raytheon para todo tipo de misiles para las fuerzas armadas. Entonces, básicamente este es un elemento fundamental destinado a mantener el régimen, pero gran parte del dinero se recicla. Los contribuyentes podrían simplemente darle el dinero directamente a Lockheed Martin o General Dynamics”.
De manera similar, la “llave general” para bloquear Internet y los teléfonos celulares en Egipto fue activada con la colaboración de las empresas. La empresa Vodafone (el gigante mundial en telefonía celular propietaria del 45 por ciento de las acciones de Verizon Wireless en Estados Unidos) con sede en el Reino Unido, intentó justificarse en un comunicado de prensa: “Nos quedó claro que Vodafone no tenía opciones legales ni prácticas, sino que debía satisfacer las exigencias de las autoridades”.
Narus, una subsidiaria de Boeing Corp., vendió equipamiento a Egipto para permitir “una inspección profunda de paquete” (DPI, por sus siglas en inglés), según Tim Karr del grupo de política de medios Free Press. Karr dijo que la tecnología de Narus “permite a las empresas egipcias de telecomunicaciones ver los mensajes de texto de los teléfonos celulares e identificar el tipo de voces disidentes que existen. También brinda herramientas tecnológicas para ubicar dichas voces geográficamente y rastrearlas”.
Mubarak prometió no presentarse como candidato a la reelección en septiembre. Pero el pueblo de Egipto le exige que se vaya ahora. ¿Cómo duró 30 años? Quizá eso se pueda explicar mejor en relación con una advertencia de un general del ejército de Estados Unidos hace 50 años, el Presidente Dwight D. Eisenhower que dijo “Debemos tratar de evitar que el complejo militar-industrial adquiera influencia injustificada, ya sea buscada o no”.
Ese complejo mortal no solo es un peligro para la democracia a nivel nacional, sino también cuando apoya a déspotas en el extranjero.
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