Miércoles, 08 Septiembre 2010

Opinión / Tribuna libre

La próxima gran mutación digital

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Martes, 04 de Mayo de 2010 17:16

Por Kilian Cruz-Dunne

La aparición de nuevos medios de comunicación (como la Televisión Digital Terrestre, TDT) no supone el reemplazo mecánico o la desaparición de los ya existentes. Al igual que sucedió con la aparición de la televisión respecto de la radio, se produce un acomodamiento mutuo que evoluciona hacia una coexistencia entre ellos, aunque no sea pacífica.

La televisión analógica obligó a crear un tipo de organización industrial capaz de absorber la evolución tecnológica que planteaba el nuevo medio y, al mismo tiempo, de desarrollar la oferta de contenidos dirigida a una nueva audiencia que vivía en los ‘felices' sesenta. Así, las organizaciones dedicadas al negocio de la información (prensa, radio) tuvieron que reestructurarse a fondo con la venida de la TV. E igual sucederá ahora con Internet.

Las actuales empresas deben averiguar rápidamente qué papel van a jugar en cualquiera de los futuros escenarios de Internet (¿ordenador?, ¿tabletPC?, ¿televisión?, ¿ipad?...), cómo deben organizarse para afrontarlos y cuál será el tipo de estructura y de funciones que garantizarán el tránsito al modelo que se esté gestando en la Red (por encima de derechos adquiridos hasta ahora). El modelo triunfante será aquél cuyo proceso de distribución de información se adapte a las exigencias cambiantes -y a veces caprichosas- de la sociedad digital.

Y si bien en los noventa fue la intención de llevar Internet a la televisión a través de las consolas de videojuegos, ahora el desarrollo futuro de la Red pasa por acercar unos y otros mediante el nuevo invento digital, la TDT. Este es el resultado de un aprendizaje, el de la industria audiovisual, si Internet es el mayor ‘enemigo' que se ha encontrado en décadas, lo mejor será buscarle techo y cama común. Y en eso están.

Afortunadamente, la irrupción de Internet en el salón de estar no ocurrirá de golpe. Antes de que este amenazante acontecimiento sobrevenga (¿se imaginan el pecé y la televisión fusionados en uno? ¿no les horroriza las peleas que eso conllevará?), ahora disponemos de este banco de pruebas que nos entretiene en la profunda modificación que la tecnología digital se apresta a introducir en el ámbito familiar.

Ese laboratorio llamado TDT y sus suma al progresivo desarrollo de las innatas propiedades interactivas de Internet, implica que las decenas (o centenares, según los gurús de la comprensión digital) de canales que nos llegan hasta esta nueva ‘chimenea del hogar' que es el receptor de televisión, pondrán a prueba el temple de cada uno de los habitantes del hogar y nos permitirá verificar el estado de nuestras relaciones domésticas gracias a la encarnizada lucha `por ser el dueño del mando a distancia. La Televisión Digital Terrestre establecerá las nuevas leyes de negociación familiar y perfilará las nuevas prioridades según edad, ingresos, antigüedad, jerarquía cultural y proyección general (la tan cacareada segmentación del público audiovisual).

Quienes salgan vivos y triunfantes de esta batalla actual ya llevarán en su cabeza los parámetros necesarios para la próxima gran mutación: el nacimiento del internauta del salón doméstico de nuestro hogar, un ente sobre el que nadie aventura a adelantar cómo serán sus perfiles sociológicos, cuáles sus necesidades lúdicas o, en fin, sus ansias consumistas. ¡Más madera que es la guerra!

 

 

¿La TDqué?

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Última actualización el Martes, 06 de Abril de 2010 08:39 Martes, 06 de Abril de 2010 08:34

Escrito por Kilian Cruz Dunne

Foto: itsallgood/Photoxpress.com

Foto: itsallgood/Photoxpress.com

Opinión / Tribuna libre | Page-2

Y
a está. El acontecimiento socio-económico del proceso de migración a la Televisión Digital Terrestre (TDT) ha durado más de cinco años, con sucesivos aplazamientos incluidos, y lo que se supone es la eterna promesa del sector televisivo español ha llegado a su conclusión el 3 de abril.

La transición a la TDT ha costado 288 millones de euros, 220 millones de los cuales han ido a parar a las comunidades autónomas (160 millones de euros en créditos blandos) o en subvenciones directas (60 millones de euros). Además, el Gobierno ha repartido 130.000 descodificadores para personas en riesgo de exclusión social o con alguna discapacidad. Todo ello ha generado un negocio de 12.000 millones de euros -sin contar con las inversiones en contenidos realizadas por los operadores- y ha producido 40.000 empleos en esta década.

Como desventaja hay que destacar que si no disponemos de señal suficiente, no se puede decodificar el canal de TDT y por lo tanto no se vera nada dicho canal, mientras que con la señal analógica anterior lo seguíamos viendo pero con los puntitos de la famosa ‘niebla televisiva’.

La incorporación de nuevas frecuencias ha llenado, por primera vez en la historia, el mando a distancia de multitud de canales gratuitos. En las grandes ciudades el menú es amplísimo, tanto en número como en variedad de contenidos, a pesar de que mucha gente no es consciente de que lo que está viendo ya es una señal digital. Otros, los más despistados o perezosos, probablemente tengan que quedarse sin televisión unos cuantos días, ya que los antenistas tienen una carga de trabajo importantísima y la demanda no se puede absorber en un día.

El parque de televisores compatibles y el de decodificadores ha crecido como la espuma y, aunque el trabajo llevado a cabo por la industria tecnológica ha sido asombroso (sobre todo para los parámetros españoles), el decreto Ley que marca el fin de la televisión analógica data de 2005, por lo que no puede decirse que sea nuevo. Por eso sorprende que un vistazo a la realidad del cambio a la TDT nos presente un panorama televisivo lleno de presupuestos bajísimos, reposiciones y escasa o ninguna oferta innovadora.

Actualmente, hay tres tendencias claras: reposiciones, tematización de los contenidos y una larga cola de canales locales apoyados en unos costes bajos para lograr una elevada rentabilidad. La multiplicación en el número de los canales ha disminuido la calidad de la parrilla porque hay una falta de riesgo en la apuesta televisiva.

Los anuncios iniciales sobre la interactividad y las posibilidades publicitarias en consonancia con Internet no existen, por lo que el terreno sobre el que ahora comienza a abonarse la TDT no es tan distinto de lo que había hasta ahora. Cualquiera puede comprobar que el teletexto digital no tiene más opciones que antes o que la guía electrónica de programación es inexistente en muchos canales.

 

En todas las proyecciones previas al cambio se asignaba un papel fundamental a la interactividad. La TDT está preparada tecnológicamente para proporcionar, entre otros, servicios como la consulta de cuentas bancarias, el voto en directo en concursos, navegación por Internet, compra de productos en las teletiendas o realización de gestiones con las administraciones públicas, como confirmar el borrador de la declaración del IRPF o la petición de un certificado. ¿Dónde está todo esto?

Porque ahora un ridículo porcentaje de los decodificadores vendidos -menos de un 0,06% según cifras de 2009- soportan el estándar MHP (Multimedia Home Platform), que es el que permite servicios interactivos a través de la TDT, con lo que será otro motivo para la sustitución de miles o millones de decodificadores.

Además, cuando las cadenas empiecen a emitir en alta definición (HD, High Definition), resulta que la mayoría de los decodificadores que se han vendido son tan básicos que no tienen la capacidad de procesar este tipo de emisiones (no permiten la interactividad, ya que no cuentan con el correspondiente canal de retorno que hace posible llegar la respuesta de los usuarios a los operadores), con lo que habrá que sustituirlos por otros que sí lo sean (lo mismo que ocurre ahora con los decodificadores para Gol TV y las que vengan…).

Esto es un proceso sencillo en el caso de un decodificador externo (la mayoría, de pésima calidad), aunque supondrá tirar a la basura la inversión realizada, pero que dejará como inservibles la mayoría -sino todos- de los decodificadores integrados en televisores, que son un importante porcentaje de los vendidos. Para ello, es necesario contar con un receptor TDT interactivo, cuyo precio medio supera los 90 euros (el gobierno, interesado en una expansión rápida de la tecnología digital, optó por promocionar la venta de los modelos más básicos, de 35 euros).

Así, aunque ahora el grado de satisfacción de los telespectadores que han hecho la transición a la TDT es de 7 sobre 10, habrá que ver cómo queda el grado de satisfacción cuando descubramos que nos han vendido una moto sin ruedas.

Mientras algunos ven la implantación de la TDT no como el final del camino, sino más bien como el comienzo de una nueva era en la que las expectativas de negocio que se presentan son enormes (alta definición, 3D, el espectro digital libre para la telefonía móvil, etc…), todo esto me recuerda la primera ola de informatización de empresas a principios de la década de los 80, en la que muchas compraron ordenadores mal aconsejados por vendedores que tenían poca idea de lo que vendían, lo que en muchos los casos les obligó a hacer borrón y cuenta nueva y volver a empezar de nuevo. Aunque también me evoca el famoso Efecto 2000 del cambio de siglo, ¿se acuerdan de todo eso?

 

   

¿Qué es Internet?

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Miércoles, 31 de Marzo de 2010 15:56

Escrito por Kilian Cruz-Dunne

Internet

Internet

Opinión / Tribuna libre | Page-2

P
ara algunos se trata de esoterismo tecnológico, de algo incomprensible e ignoto. Para otros se trata de términos que cada día son más familiares e identifican aspectos parciales de una realidad llamada a ser un esplendoroso futuro.

Internet ha producido en los últimos decenios un cambio perceptible en nuestra forma de vivir y de entender la realidad. Pero esta nueva tecnología permite, además, transformar el mundo, nuestras sociedades e incluso a nosotros mismos. Al igual que la frontera en el viejo Oeste, son los usuarios quienes están construyendo Internet. La Red nos brinda la oportunidad de hacernos cargo de nuestras propias vidas y redefinir nuestra función como ciudadanos de las comunidades locales y de una sociedad global.

Las posibilidades de la Red son infinitas (al menos, en teoría): cualquiera puede publicar una obra que pueda ser leída en todo el mundo, un niño puede escribir a un presidente, un comerciante cántabro puede encontrar a un cliente chino, etc...

Internet posee ventajas únicas y singulares: carece de muchas de las dificultades logísticas de espacio y tiempo, la información fluye con más rapidez... No obstante, mientras haya personas en el mundo habrá conflictos. A diario vemos cómo surgen batallas entre la intimidad de las personas y el derecho de otras a la información, entre diferentes culturas, entre los intereses del empresario y las prioridades de un trabajador...

Aunque debe coexistir con numerosos regímenes nacionales, diferentes lenguas y amplias realidades culturales, Internet brinda a los usuarios un formidable poder y una mayor capacidad para ejercer sus derechos o para abusar de ellos.

La guerra se establece hoy en día entre aquellos que recitan "cualquier cosa, en cualquier momento y en cualquier lugar" (el abróchense los cinturones de los legisladores de la propiedad intelectual) y los que argumentan "nada, nunca, en ninguna parte". Los hay que usan ocasionalmente la Red y existen usuarios desenvueltos que navegan por la red como si entraran y salieran de las tiendas de un centro comercial.

Pero el mayor impacto estructural de la Red es su descentralización: las personas ya no dependen de un centro, entendido este como autoridad central (padres, empresas, gobiernos...) y ayuda a que las fuerzas dispersas actúen de forma conjunta (la misma esencia de la juventud). Pero, ¡ojo!, la descentralización es una potente fuerza desestabilizadora que afecta a todos los estamentos. Altera el equilibrio de poder, altera las economías de escala porque es transnacional y valora la diversidad frente a la uniformidad.

Pero Internet también tiene algo de fuerza centrípeta. El trabajo en grupo, y las redes en general, fomentan los cambios sociales y tecnológicos que afectan a la vida diaria de las personas. A medida que el mundo se hace cada vez más complejo, a la par que abrumador, y la vida pública más inquietante, las personas van acercándose a las comunidades en busca de compañerismo y seguridad.

Por todo ello, el ciberespacio es sólo un lugar de reunión más, sin los obstáculos restrictivos temporales y geográficos, pero sin olvidar que, al final y por maduración, muchos se buscarán unos a otros en el mundo físico: todavía no es posible compartir una puesta de sol, un baño de espuma o una comida a dos velas en el mundo de la Red.

 

   

La educación intercultural de calidad es posible

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Última actualización el Miércoles, 24 de Marzo de 2010 12:36 Martes, 23 de Marzo de 2010 18:36

Escrito por Kilian Cruz-Dunne

Educación

Educación

L
a Asamblea General de la ONU ha decidido proclamar este 2010 Año Internacional de Acercamiento de las Culturas y recomienda que, en el transcurso del año, se organicen actividades apropiadas relativas al diálogo, la comprensión y la cooperación entre religiones y culturas en pro de la paz, entre ellas un diálogo de audiencias interactivas con la sociedad civil.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo en Europa (OCDE), "España ha experimentado, en la última década, el mayor aumento de población inmigrante de Europa". La migración está aquí para quedarse porque, aunque no es la única solución al envejecimiento de nuestra sociedad, es, ciertamente, parte de la respuesta (los inmigrantes pagan nuestras pensiones, nos guste o no escucharlo, porque han llenado las arcas públicas con sus contribuciones).

No olvidemos además que, a diferencia de Francia o Inglaterra, donde la convivencia entre distintas comunidades era ya normal el siglo pasado, España ha aterrizado en la aldea global sin una transición previa.

Una de las mejores acciones políticas en materia de inmigración pasa por ser muy exigente en la política de distribución de la población inmigrante por todo el barrio y todo tipo de instituciones educativas (públicas y privadas). El acceso en condiciones de igualdad debe implicar una doble acción positiva de los poderes públicos: evitar la concentración escolar y garantizar un tratamiento adecuado de sus necesidades educativas al acceder al sistema educativo español.

Evitar la segregación es imprescindible para una escolarización equilibrada de los alumnos inmigrantes, de modo que se favorezca desde el primer momento la convivencia con la sociedad de acogida. Sólo así evitaremos un espejo deformado de nuestra sociedad, donde algunos estudiantes se educan creyendo que no existe la inmigración mientras que otros creen que más de la mitad de la población es extranjera.

Al sistema educativo de hoy, que tradicionalmente le ha correspondido la misión de transmitir conocimientos y construir ciudadanos, se le añade una nueva tarea: la socialización de los jóvenes llegados del extranjero (a nivel nacional, el 8,4% en la Escuela Primaria). Para bien o para mal, a través de las instituciones los jóvenes inmigrantes aprenden el idioma vehicular y comprenden nuestras costumbres y valores autóctonos; los centros educativos reciben los temores e incertidumbres, las ilusiones y alegrías de los nuevos residentes.

El colegio vuelve a convertirse en el estamento donde se deposita el sustrato cultural que la sociedad necesita para canalizar y amortiguar la tensión social que genera esta convivencia intercultural. La educación y la identidad cultural tendrán un papel destacado en la idea de integración, una vez resueltas las condiciones más elementales de las personas inmigrantes. Es por ello que en los centros es donde se visibiliza más fácilmente el éxito o fracaso del proceso de integración socio-cultural de nuestro país.


Aunque hay que reconocer el esfuerzo que un sector del profesorado está realizando para suplir las carencias formativas de este segmento de alumnos, no olvidemos que la educación es una responsabilidad que debe ser compartida por toda la sociedad y la participación, en concreto, de la familia es fundamental: la formación en ella debe coordinarse con los valores que se estén transmitiendo en el colegio. Porque, no nos engañemos, los padres y madres participan muy poco en la vida de los centros en general (bien sea por desconocimiento de la lengua española, bien por la incompatibilidad de sus horarios de trabajo), no sólo de los alumnos extranjeros sino también los autóctonos. Y es la familia la que debe dinamizar un modelo de relaciones que traduzca las diferencias culturales en riqueza de conocimientos y comprensión, en lugar de permitir que den lugar a motivos de enfrentamiento y violencia. Cuando el colegio y las familias van a una, toda va.

   

Recuerdos

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Escrito por Óscar Sañudo Jueves, 11 de Marzo de 2010 12:07

Los seres humanos normalmente constituidos guardamos en nuestra memoria los hechos que marcan nuestra vida, bien sean éstos procedentes de nuestras vivencias personales o de los acontecimientos que les suceden al resto de las personas que nos rodean de forma más o menos cercana. Evocamos el día de nuestra boda, o el día del nacimiento de nuestros hijos, o los felices años de la niñez o de la alegre juventud. El primer beso, el día de nuestra graduación o de nuestro primer contrato indefinido, los hechos que nos hicieron madurar o el doloroso día en el que tuvimos que decir adiós a los seres queridos...

Otros acontecimientos se nos quedan marcados en el recuerdo por su relevancia histórica; así, todos recordamos donde estábamos el día del atentado de las Torres Gemelas y el Pentágono en Estados Unidos o que estábamos haciendo mientras el primer presidente mulato de aquel país juraba su cargo. Hoy recordamos en España el día de la tragedia del 11-M, ya han pasado seis años en los que el recuerdo ha seguido; sigue y necesariamente seguirá presente golpeando periódicamente nuestra memoria y las conciencias de algunos.

Recuerdo el desconcierto de los primeros minutos de la tragedia, pegados a la radio asistíamos espantados a los primeros testimonios, algunos de ellos brutalmente segado por el sonido de una nueva explosión... Recuerdo las primeras imágenes de televisión, sin censura, con la horrible y sangrienta realidad abriéndose paso en nuestros salones. Recuerdo aquel desconcierto como si fuera hoy, cataratas de información sobre nuestros apesadumbrados cerebros, recuerdo las ganas de ayudar de alguna manera desde la distancia, también recuerdo con un escalofrío las caras y las voces de los familiares de los viajeros, en su mayoría obreros y estudiantes que se trasladaban en aquellos trenes aquella fatídica mañana...

Me acuerdo con emoción de los profesionales sanitarios, alguno de los cuales sigue necesitando hoy asistencia psicológica, y de tantos madrileños anónimos que se entregaron con devoción al rescate y cuidado de las víctimas. Recuerdo a los periodistas, tan impactados como yo, que nos contaban el imparable goteo de víctimas en los hospitales...recuerdo también las ganas de saber qué es lo que realmente estaba pasando, que alma enferma había podido provocar semejante matanza, si era el enemigo de siempre o uno nuevo, si les cogerían rápido o no...

Y con esas ganas de saber, recuerdo como todos bebíamos con ansia la información disponible en la televisión, en la radio, en internet, recuerdo incluso haber llamado a amigos de Madrid por si ellos tenían otras noticias diferentes a las mías. Y recuerdo a Ángel Jesús Acebes Paniagua y sus primeras declaraciones que todos nos creímos, porque él era en esos momentos el Ministro del Interior de todos los españoles y no solamente un político mezquino preocupado por los resultados electorales de tres días después. Recuerdo también el lento paso de las horas y la llegada de las primeras informaciones contradictorias, recuerdo la nueva comparecencia de Acebes diciendo que no, que habían sido los de siempre y quienes dijeran lo contrario eran unos traidores a España y unos agitadores, recuerdo la información que se daba en esos mismos momentos en canales digitales del extranjero donde ya se apuntaba la horrible posibilidad que después se confirmaría, qué traidores a España estos extranjeros, recuerdo que pensaba yo en mi inocencia. Y recuerdo todo lo que fue cayendo después, la apertura de aquella segunda vía de investigación, la gente tomando las calles para pedir justicia y sobre todo, para conocer la verdad, y finalmente la llegada de eso mismo: la verdad. Recuerdo la fachada de un edificio de Leganés un segundo antes de explotar llevándose por delante a los autores del atentado y a un policía de los GEO, otro héroe más para la historia de nuestro país, tan dado a olvidarla...

Como no recordar también los acontecimientos de los meses siguientes en los que quienes habían intentado engañarme con la autoría de la masacre, intentaban deslegitimar la victoria electoral que los españoles concedieron a los socialistas desbancando del poder a aquellos que tan fácilmente se vieron días antes gobernando cuatro años más... Recuerdo las teorías conspirativas de políticos y periodistas, recuerdo con rabia la soberbia de algunos ex gobernantes declarando en la comisión parlamentaria que investigó los hechos. Recuerdo con pena los gritos de "asesinos" que le dedicaron a Pilar Manjón y otras víctimas del atentado unos manifestantes en la puerta del Congreso, militantes de cierto partido político que quiero creer que no representaban en absoluto a la mayoría de los militantes de ese partido, afortunadamente...

Y hoy es un día para recordar todo esto, para aprender de los errores y para congratularnos de los aciertos. Hoy es un día para honrar la memoria de las víctimas con respeto y sin protagonismos políticos ni periodísticos. Hoy es un día también para recordar a quienes nos quisieron engañar y a quienes nos quisieron manipular, afortunadamente sin éxito.

Hoy es un día para el recuerdo.

   

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