Editorial

El fin de una era de despropósitos urbanísticos

Comienza el derribo de las viviendas ilegales del Alto del Cuco / (C) CANTABRIA DIARIO
Comienza el derribo de las viviendas ilegales del Alto del Cuco / (C) CANTABRIA DIARIO
Comienza el derribo de las viviendas ilegales del Alto del Cuco / (C) CANTABRIA DIARIO

Comienza el derribo de las viviendas ilegales del Alto del Cuco / (C) CANTABRIA DIARIO

El derribo este viernes 5 de agosto de las viviendas ilegales del Alto del Cuco posee un valor mucho más allá del acto material de tirar las construcciones.

Debería ser un símbolo que perviva en el tiempo y que nos ayude a evitar que, de nuevo, se produzcan más despropósitos urbanísticos en Cantabria. No queremos más familias víctimas, ni más beneficiados por la especulación corrupta y traicionera.

Cualquier persona que recorría la zona de Piélagos, o desde la propia autovía, se daba cuenta de que aquella urbanización de viviendas, incrustada en la ladera de un monte, no podía ser legal. Era, sin embargo, una evidencia que se saltaron quienes promovieron, y también quienes permitieron que esa urbanización comenzase a construirse. Los compradores de las viviendas, víctimas de situaciones que jamás deberían volver a repetirse.

El recuerdo de la urbanización ilegal del Alto del Cuco debería simbolizar el fin de una era de despropósitos urbanísticos.

El símbolo del derribo de estos ladrillos ilegales nos debería llevar a la reflexión profunda, para evitar que la subcultura del «ladrillazo» vuelva a corromper los cimientos sociales y políticos de Cantabria.

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