Las noticias no mejoran. España en la calle

Por Manuel Haro Alcalde
Manuel Haro Alcalde{xtypo_dropcap}U{/xtypo_dropcap}n día más. Y otro, y otro…
Cada día, al despertar, las noticias nos ponen en guardia: ¿qué nos tocará hoy?. La Radio, los periódicos, la TV, se han convertido en vehículos del miedo. Correas de transmisión del «palo» del día. Esa famosa «prima» que nos ha tocado en la familia, es como un termómetro que marca la temperatura y que nos da el grado febril que, lejos de manifestar una mejoría del «enfermo», no hace más que señalar los más de 500 puntos, equivalentes a los temidos 39º en el «mercurio» de nuestra «enfermedad».
Cada día, también, nos hacemos la misma pregunta: ¿cómo y hasta cuándo?. Porque protestas, manifestaciones, quejas, las tenemos una y otra vez, pero las respuestas deseadas, no llegan.
Mientras tanto, vemos cómo el personal muestra sus desacuerdos de manera bien diferente. Ante el legítimo y constitucional derecho a la manifestación y la huelga, aparecen elementos que ponen los pelos de punta, al observar que se aprovechan determinadas acciones…¿legales?, para impostar actitudes condenables, como ataques a propiedades ajenas en forma de incendios, barricadas, improperios y otros actos punibles que, lamentablemente, retratan a un sector de habituales manifestantes presentes en todas las algaradas.
Es de justicia rebelarse contra la injusticia. Es natural solidarizarse con las víctimas, en éste caso de recortes y decisiones perjudiciales. Pero lo es también hacerlo de manera respetuosa. Lo contrario, genera críticas que ayudan poco a la comprensión.
España está en la calle. Las algaradas, lideradas por los sindicatos que, no con «cierto desconcierto» a la hora de defender el trabajo de quienes lo tienen, aunque no tanto a los parados, aprovechan incluso horarios laborales en tantos casos, con lo que las pérdidas de horas de trabajo, ayudan poco a la recuperación de un país, el nuestro, que necesita más apoyos que ataques.
La imagen en el exterior queda en entredicho y así, complicado será obtener ayudas o apoyos. Además, la «invitación» a tomar medidas tan impropias como dejar de consumir durante horas, en poco beneficia a quienes viven del consumo. Bastante tienen con la escasez de sus ventas, como para renunciar ¿voluntariamente? a la caja del día, por solidaridad.
Creo que hay maneras. Una de ellas sería aportar las soluciones que se les suponen a quienes reclaman una marcha atrás ó incluso, un cambio. Cambio que pasaría por unas elecciones anticipadas que, con toda seguridad, supondrían el «rescate» de la bajada del I.V.A. y los impuestos; el mantenimiento de sueldos y subvenciones; el poder adquisitivo que durante años nos ha llevado al «paraíso del bienestar» de nuestro país… así de fácil. Tanto poder en la calle (¡España está en la calle!), aportaría la solución a todos los males. Ni «prima», ni Ibex-35, ni… veremos si incendiando la calle, se consigue. Mientras tanto, vayamos pensando en una nueva huelga general, como las de la anterior Legislatura. Volveremos a ser felices.

David Laguillo

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David Laguillo (Torrelavega, 1975) es un periodista, escritor y fotógrafo español. Desde hace años ha publicado en medios de comunicación de ámbito nacional y local, tanto en publicaciones generalistas como especializadas. Como fotógrafo también ha ilustrado libros y artículos periodísticos. Más información en https://www.davidlaguillo.com/biografia