OPINIÓN: «¿Deberes sí o deberes no?», por Rogelio López Garrido

Rogelio López Garrido
Rogelio López Garrido

Artículo escrito por Rogelio López Garrido, Escritor, Conferenciante y Director del Centro de Estudios ACE que aplica la metodología de Applied Scholastics. (www.rogeliolopezgarrido.com)

Rogelio López Garrido

Es noticia “la sobrecarga de deberes” que ha traído el nuevo calendario escolar cántabro; la razón se fundamentó en la idea de que un reparto racional de descansos cuando no hay clase favorece “la salud y el bienestar físico y emocional del alumnado”. En fin, la polémica continua en cuanto a ‘DEBERES SÍ O DEBERES NO’.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/3033116/0/primera-evaluacion-calendario-escolar-cantabria/#xtor=AD-15&xts=467263

Me gustaría comenzar recordando lo que significa la palabra ‘deber’. He encontrado tres significados: a) Deber es estar obligado o atado a algo. b) También se refiere a hacer que alguien haga algo, utilizando la autoridad o la fuerza. c) Y por último ‘deber’ es un estado o hecho de deberle algo a otro a cambio de cosas o servicios recibidos.

En torno a los deberes en cuestión encontramos que el estudiante recibe usualmente los deberes del profesor que se los pone. Por otro lado, vemos que los estudiantes se sienten obligados a corresponder por el esfuerzo que sus padres realizan al invertir por su formación. Mientras que el profesor tiene también cierto deber por la formación o el cargo que desempeña dentro de un Ministerio con la idea de instruir y crear en definitiva ese futuro de chavales que mañana serán el presente.

Alrededor de esas primeras obligaciones se desenvuelven todo tipo de dificultades y dudas como la que aquí planteamos con el ánimo de sacar alguna conclusión.

Pero principal y originalmente el deber de un estudiante va muy ligado a lo que realmente es un estudiante; por tanto sería interesante aclarar lo que significa ‘estudiante’. Un estudiante ante todo es un OBSERVADOR con la intención de averiguar más acerca de ELLO, lo observado, con la intención de lograr HACER COSAS con ello, o sea, sacarle una utilidad a lo estudiado.

A las preguntas que se debaten en la calle en cuando a la validez de los deberes, por cierto cuestionadas desde hace mucho tiempo y aún a la orden del día, quiero comenzar expresando mi opinión y luego dando las razones que me han llevado a pensar así. Opino que no debería haber deberes tal como existen hoy en día, puesto que creo recargan al alumno en exceso.

La razón de ello va en consonancia a la estela o rastro que va dejando un estudiante en la medida que va avanzando de curso y de edad. Un estudiante se va degradando o apartando más del estudio en la medida que va avanzando, y en esta proporción los deberes aumentan y cada vez son más pesados y el estudiante más lento, provocando una cierta robotización o desmotivación por parte de él llegando a coger el generalizado hábito de estudios que es el memorizar y estudiar para sacar nota sin más.

Hoy en día el 33% de los estudiantes sufren el fracaso escolar entre Primaria y la ESO, ya que antes de que acaben repiten algún curso o abandonan la escuela. Y según un informe de la Asociación Internacional para la Educación del Logro Educativo (IEA), al acabar la ESO, los estudiantes no tienen un nivel suficiente de lectura como para poder comprender los textos de su propio nivel.

El 32% de los estudiantes abandona los estudios antes de acabar la ESO o Bachiller. Aun así, si llegan a la Universidad, nos encontramos que al terminar el 80% declara que no se siente capacitado para ejercer en la profesión que ha estudiado. Ellos serán, los futuros médicos, ingenieros, políticos, etc. que llevarán el país y declaran que no se sienten preparados. En resumen y la realidad lo muestra, tú mismo puedes salir a la calle y preguntar que estudiaste dentro del sistema educativo y a que te dedicas. La triste estadística que encontramos, es que de 100 estudiantes que inician la primaria, 15 acaban una carrera profesional y de ellos 5 prosperan en su profesión. Por cierto, la profesión con más bajas laborales, con un 61%, es la de maestro.

El jefe de Recursos Humanos de Google es tajante: “El expediente académico no sirve para nada. La proporción de trabajadores de Google sin título universitario no para de crecer. Las razones que han llevado a Google a dejar de valorar el expediente académico como criterio de contratación tienen que ver con la desconexión existente entre lo que se enseña en la universidad y el trabajo que se realiza en la compañía. Necesitas a gente a la que le guste averiguar cosas. La universidad sigue siendo un entorno artificial, una burbuja que premia a unos a otros en función de unos criterios que nada tienen que ver con lo que se pide en el entorno laboral”.

La experiencia que he adquirido después de 33 años siendo estudiante, dando clases, rescatando estudiantes que abandonaron los estudios y devolviéndolos de nuevo al estudio y encauzando a jóvenes con el trabajo; me dice que el estudiante comienza a perder su identidad como estudiante a temprana edad, más concretamente en los primeros años donde aprende a leer. Lo dicho es avalado por la Asociación mencionada anteriormente que divulgó, a través de la prensa, que “Los escolares españoles leen peor al terminar la ESO que a la mitad de la misma”. ¿Cómo es posible que un estudiante sea peor estudiante en la medida que avanza en el estudio?

Aquí demuestro que los deberes son acumulados año tras año. Un niño que no es habilidoso en el manejo de las palabras que es la vía por la cual se transmiten las ideas, se encuentran en muchas ocasiones en confusión con lo que lee o escucha. He observado que el manejo del diccionario, en donde encontramos la comprensión de lo que cada palabra quiere decir, es una rareza, una dificultad e incluso algo muy lento, sobre todo cuando uno va siendo más mayor.

Me sorprendió después de impartir un seminario a 100 estudiantes de 4º de la ESO, que manifestaban abiertamente al final del seminario, que a la mayoría les habían dejado de interesar los estudios hacia 5º de Primaria y a partir de ahí acumulaban más y más obligaciones y deberes. Y que estos eran realizados cotidianamente de una manera impuesta. Anteriormente, tantee entre ellos y me sorprendió ver que no sabían decirme lo que significaban palabras como ‘gramática’ o ‘ciencia’, palabras fundamentales que sin saberlas es difícil entender el título de la propia asignatura. Esto lo puedes comprobar tú mismo ahora. Por tanto podemos afirmar que la primera palabra malentendida en un tema es la clave de las palabras malentendidas posteriores en ese tema.

Así vemos que el sentido de la obligación y el deber va deteriorándose en la medida que el estudiante acumula sus deberes.

Ahora bien, si obligamos a la fuerza a que el estudiante haga los deberes o cumpla con sus obligaciones sin corregir lo anterior o más aún sin que el mismo sepa cómo estudiar podemos encontrarnos con la triste estadística, que nos atañe, como que anualmente se suicidan más de 600 chavales por motivos escolares. ¿Y cuántos pensaron suicidarse? …

Recientemente en otro Colegio realicé una encuesta y sus resultados reflejaban claramente que el estudiante no sabía cómo estudiar. No se les enseña REALMENTE a cómo estudiar. Esto es el pan de cada día, lo veo a diario… subrayar, hacer esquemas, resúmenes, repetir como un loro, posicionarte en la habitación, etc… son pamplinas. Hay que aprende a CÓMO leer, y esto viene mucho antes.

El manejo adecuado de las personas demuestra que se puede dar apoyo mediante el razonamiento práctico y por medio del entusiasmo creativo basado en la razón.

¿Cómo hacer que el estudiante cumpla con sus obligaciones y sea cada vez más responsable con sus estudios?

Creo que falta honestidad en la educación ya que una gran mayoría de los estudiantes no se encuentra realmente en el curso que deben encontrarse, están fuera de su ritmo. Creo sinceramente que no existe una clara reforma educativa, y estamos en condición óptima de exigir que se haga bien. De igual manera que un piloto aprende adecuadamente, porque juega con vidas humanas, los niños deben de hacerlo porque son el futuro y el alcohol, la delincuencia, el paro y otras amargas situaciones esperan ahí fuera, por tanto no deberían de andar por ahí despistados.

El presupuesto destinado para Educación el año pasado subió un 10%, situándose en los 3.138 millones. Hablar de esto también requiere hablar de lo que se gasta o se derrocha, y mi primer comentario al respecto es que se está premiando con una subida cuando aún no se sabe o no se quiere saber la causa real del abandono escolar o fracaso escolar. El no querer ser conscientes de esto supone más dinero para lo mismo en la mayoría de los cambios o ‘nuevas etapas’.

El presupuesto destinado en parte para una nueva o no nueva reforma (o con la idea o propósito de reducir notablemente el fracaso escolar o el abandono escolar); se pueden apreciar algunas cosas como:

  • Se valora demasiado la capacidad del estudiante de absorber y acumular una cantidad excesiva de datos pero no se tiene en cuenta que las ideas se transmiten por el lenguaje (como he dicho) y que si no se comprende el lenguaje (las palabras) difícilmente se comprenden las ideas. Y se pasa por alto que si no entendemos lo que leemos no podemos OBSERVAR, puerta principal al conocimiento. Y además no se tiene el tiempo para valorar esos datos y comprobar su veracidad por sí mismo por medio de la práctica.
  • Un densísimo programa presiona al profesor, y éste al mismo tiempo lo hace hacia el estudiante. Para que se realice en un tiempo sin importar si se ha entendido realmente o no. Esto provoca desorden y lío en el estudiante optando por memorizar como única herramienta sin plantearse si es verdad o no lo que lee. Ahí tenemos la desmotivación.
  • El vocabulario que se utiliza en los textos no corresponde a la medida proporcional que el niño debe de aprender paso a paso. Si nos ponemos de acuerdo en este número de palabras a utilizar este año, desde sus inicios en Primaria, no utilicemos otras, y alimentemos de la manera más sencilla ese estricto vocabulario.
  • 30 o 35 alumnos por clase es un disparate, incluso 20 ó 25 y ya no digo 50, 100, etc. Son doce los alumnos aproximadamente que debería haber y que con un presupuesto tan grande puede hacerse. La cantidad depende de la formación (capacidad) del maestro, por tanto la calidad de su formación del Ministerio. Ésta es la que habría que revisar por alguien realmente experto no un teórico de la educación. Un 61% de bajas por parte del profesorado situándolo en la más alta laboralmente hablando con otras profesiones es muy alto. El 40% de los profesores nuevos abandona la profesión al quinto año.
  • Hoy en día hay más posibilidades para que se estudie pero más ignorancia por la inutilidad de los datos que los estudiante llevan en la cabeza sin saber que quieren decir y la razón. Tenemos un ejemplo claro en la Historia, a veces recuerda ‘la revista del corazón’ con tanta batalla: me caso con ella y él con aquella, tomo esta tierra y luego la pierdo pero luego acuerdo con otros y tomo esas otras, en fin… Por favor la clase de historia no debe convertirse en repetir como un loro las fechas, ya que las fechas no son nada y se olvidan con facilidad. En lugar de eso, hay que tomar periodos de la historia y hacerlos atractivos a la mente con una presentación de ropa, deportes, niños, reyes, soldados, políticos, marineros, barcos, perros y en pocas palabras, la historia de la gente, no los sucesos. Una fecha es una fecha.

Estoy de acuerdo con lo que dijo uno de los recientemente premiados Príncipe de Asturias, sociólogo francés y uno de los máximos representante del pensamiento europeo Alain Touraine: “Los culpables de lo que pasa en educación no son los maestros, es el sistema”. El profesor habilidoso, autodidacta y con coraje sobrevive; como dice Margaret Mead “Lo más extraordinario de un maestro realmente bueno es que va más allá de los métodos educativos aceptados.” La mayoría de los maestros reconocen que en la carrera de magisterio no se enseña a CÓMO enseñar ni a cómo estudiar. No le han enseñado las razones de por qué un estudiante se duerme, se aburre, se inquieta, etc.

  • La falta de una tecnología funcional dentro del sistema que ofrezca al estudiante un manual para saber cómo estudiar y al maestro otro de cómo enseñar; entorpece, derrocha y empobrece. Una metodología de estudios le daría las herramientas para hacer de un estudio algo individual, a una clase no se le puede llamar estudio, tal vez conferencia. A este punto, el Ministerio que ahora quiere dar paso a ‘una nueva reforma’ porque si no se perderían 615 millones de euros provenientes de fondos europeos; debería de dejar a un lado soluciones que son otro problemas más y buscar y/o abrirse a otras soluciones que no sean sólo burocráticas. No hay que olvidar la dirección a la cual debemos ir, como dice mi amigo Ron : ”La vida no debe estar en un libro de texto. La vida no debe estar en un departamento de la universidad. La vida debe estar donde está. Y en donde está, está respirando y viviendo. El conocimiento de la vida debería estar en manos de aquellos que están viviendo. Estos son los que deberían tener el conocimiento de la vida.”
  • No es de extrañar que ya hayan más de 4.000 familias que no quieren llevar a la escuela a sus hijos y sí educarlos en casa. Por cierto medida legal en casi todos los países europeos menos en España. Como dice Frederic Bastiat: “El Estado no debe enseñar, sino que debe permitir enseñar. Todos los monopolios son detestables, pero el peor de todos es el monopolio de la Educación”. Así el Estado debería comenzar a dejar de monopolizar la educación y devolver a los padres el derecho a educar a sus hijos fuera del sistema si lo desean. ¿Por qué un padre debe de estar obligado a llevar a su hijo a una escuela donde se está viendo que imparte un sistema educativo, que no están funcionando? ¿Por qué tiene que estar obligado a hacerle pasar por esa experiencia a su hijo si desea ofrecerle una educación de la manera que considere mejor para su hijo, y a su ritmo? El artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Constitución española deja claro que la educación es un derecho, se reconoce la libertad de enseñanza y que los padres pueden escoger lo que sus hijos deben aprender. ¿Quién no está respetando este artículo?
  • Como un departamento de orientación supuestamente encargado del método, de orientar, o de cómo llevar a cabo la manera de estudiar o de enseñar ha fracasado soberanamente; AÚN se continúa sin reconocerlo. Y para colmo es una fuente de etiquetar al alumno mirando a otro lado, alejándolo más aún de la causa real del fracaso y abandono escolar. Y para colmo se premia o subvencionan, a centros docentes, por aquellos casos en que se medica, mejor dicho se droga a los niños por falsas etiquetas como el TDH (por cierto reconocido como falso por su propio inventor antes de morir). Todo esto ante la mirada ignorante de los padres que por desconocimiento del tema principalmente, accedieron a medicar a su propio hijo.

Estoy de acuerdo con el repaso en casa de lo que se ha estudiado en el día o lo óptimo: de aplicar en la vida lo que se ha estudiado. E incluso en practicar la lectura al menos un rato cada día, siempre y cuando se sepa cómo leer o estudiar. Pero si el estudiante dejó de ejercer su deber principal, tal como se define lo que es un estudiante, creo que los deberes hoy en día es una continuidad de la clase fuera de clase y tristemente muchas veces se convierte, además, en una clase para los padres prácticamente ‘obligados’ a ayudar a sus hijos a hacerlos dado que muchas veces estos son incapaces ni de entender que les piden hacer.

Por David Laguillo

Cantabria Diario

Ver todas las entradas de David Laguillo.