Perspectivas para el PP cántabro si se confirma a Ignacio Diego como candidato

Ignacio Diego junto a Mariano Rajoy / Archivo
Ignacio Diego junto a Mariano Rajoy / Archivo

El PP medita desde Madrid la idoneidad de algunos candidatos regionales, teniendo en cuenta el actual clima ciudadano de indignación por la corrupción política, y el actual presidente de los populares cántabros, Ignacio Diego, estaría en esa lista de las dudas, según un artículo reciente del diario Público.

Sin embargo, el tiempo apremia y quizá esa premura haga que sea difícil para el PP buscar otro candidato que no sea Diego, salpicado por el turbio escándalo de la trama Pokémon a través del pago de su estancia en un balneario por parte de la empresa Aquagest.

Existen varios escenarios posibles, pero nos centraremos en lo que puede suceder para el PP cántabro si Mariano Rajoy confirma a Ignacio Diego. Si Diego es confirmado el PP, pese a que sus actuales perspectivas de voto en Cantabria no son tan halagüeñas como hace cuatro años, sí posee un sólido suelo de votantes fieles y disciplinados, que seguirán votando a las siglas PP sin importar quien sea el candidato.

Sin embargo, más allá de ese votante fiel, el PP también tiene un perfil de votante que no se va a sentir cómodo con la candidatura de Diego, no solo por el caso del balneario, sino por otros temas que también arrastra la figura política de Ignacio Diego, como el caso del IVA cuando era alcalde de El Astillero.

También hay que tener en cuenta cómo afectará a la marca PP la presencia de Diego como candidato. Cantabria ha sido siempre un feudo tradicional de la derecha, pero desde hace tiempo se vienen observando grietas profundas en lo que antes era un bloque sólido. La figura política de Ignacio Diego afectará muy negativamente a la marca PP si Rajoy confirma al actual presidente cántabro como candidato.

En el contexto actual, con nuevas y potentes marcas políticas como Podemos, que pujan fuerte por el liderazgo social y electoral, el PP no se puede arriesgar a erosionar todavía más su marca política, regada con la lacra de la corrupción y lastrada por la rémora de los recortes y la crisis. Complicada papeleta la que tiene el PP para decidir su futuro en Cantabria.