Un taller sobre legumbres celebrado en Laredo cuelga el cartel de ‘completo’

-‘Las legumbres en la gastronomía de Cantabria’ fue el tema sobre el que hablaron los cocineros invitados

Un taller sobre legumbres celebrado en Laredo cuelga el cartel de ‘completo’ - De izquierda a derecha: Pérez, Solana, Raquel Gómez, Ezcurdia y José Luis Pérez
Un taller sobre legumbres celebrado en Laredo cuelga el cartel de ‘completo’ – De izquierda a derecha: Pérez, Solana, Raquel Gómez, Ezcurdia y José Luis Pérez

Laredo, 25 de julio de 2017.- En un aula abarrotada de público, las legumbres se han convertido en protagonistas del segundo taller gastronómico celebrado en Laredo y englobado en las actividades de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria (UC).

Dirigidos por José Luis Pérez, redactor jefe de ‘El Diario Montañés’, el jefe de cocina del restaurante El Ronquillo, David Pérez; el propietario y jefe de cocina del restaurante Solana, Ignacio Solana, y el cocinero aficionado, Ricardo Ezcurdia, coincidieron en admitir que “a pesar de las muchas variaciones y la nueva cocina, la gente sigue prefiriendo comer la legumbre de la manera tradicional”. Así lo explicaba David, que recordó “que lo bueno que tienen las legumbres es su amplio abanico, ya que desde las verduras hasta la mejor carne o el mejor marisco les va bien y, además, son baratas”.

“Los temas los escogemos a petición del público”, recordó José Luis, que insistió en que, “a pesar de que cada vez se consumen menos legumbres, los expertos recomiendan comerlas tres veces a la semana y las posibilidades que dan a la hora de cocinarlas, son infinitas”. “También recomiendan complementarlas con cereales”, apuntó Ricardo, como “lentejas con arroz o frijoles con arroz”.

Durante el taller, al que también asistió la directora de la sede de Laredo, Raquel Gómez, no faltaron, además de las recetas y modos de cocinar las legumbres, los apuntes históricos. “Era lo que había en los pueblos y lo que se comía”, recordó Solana. “Como los garbanzos pedrosillanos, que mi abuelo los cambiaba por harina, al peso”, contó David.