Cantabria y la pobreza

Durante esta semana se ha conocido que un 14 por ciento (13,9%) de los cántabros vive por debajo del umbral de la pobreza, según datos de 2009. A falta de conocerse todavía los datos de 2010 para Cantabria, el mismo estudio aplicado para toda España no despierta buenos presagios, ya que en el país existe un 30 por ciento de familias con muchas o algunas dificultades para llegar a fin de mes.
 
También, durante esta misma semana, el trivial y tristemente famoso ‘asunto del puro’, atrajo toda la atención y portadas de diversos representantes de la ‘prensa seria’, en papel, ondas de radio, televisión o digital. Muchos de esos mismos que se denominan a sí mismos ‘prensa seria’ son quienes después de haber dedicado la semana entera al ‘asunto del puro’ van por ahí tachando de ‘frikis’ -sea cual sea el significado de esa tan extraña palabra anglosajona-, o también ‘informales’, a todos los medios digitales. 
 
Pues bien, según parece, la semana ‘del puro’ pasó por alto esos datos relativos a la pobreza de los cántabros, y se trata de un tema de mucho mayor calado social e importancia a corto y medio plazo. Sin embargo, no es fácil encontrar muchas opiniones del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, sobre este asunto. Incluso, mejor que conocer las opiniones de Revilla, quizá existe más interés por conocer sus planes de acción para solventar esa situación.
No podemos olvidar que esas encuestas no reflejan, en base a diferentes baremos de pobreza, y a buen seguro ‘merodeando’ y ‘jugando’ con el término ‘pobreza’, el porcentaje o número de personas o familias con precariedad y riesgo de pasar, en cualquier momento, de ese 30 por ciento de personas ‘con dificultades’ para llegar a fin de mes, al saco de la pobreza.
En este sentido, esa cifra podría elevarse si sumamos el 30% al otro 13,9, lo cual nos da un escalofriante 40%, casi la mitad de la población, con dificultades económicas o directamente en grave riesgo de entrar en la marginación.
 
Tampoco sabemos si Revilla ha ordenado movilizar las cámaras de seguridad del Parlamento de Cantabria -como así hizo para resolver el enigmático asunto ‘del puro-, o si piensa hacer uso de algún otro recurso público, para tener más datos sobre esta situación de pobreza de cántabros, o incluso mejor, para tomar alguna iniciativa que ayude a estas personas a salir de esa situación de pobreza y riesgo.
No se trata de hacer culpable al presidente de una comunidad autónoma, Cantabria en este caso, de esta situación, pero sí de reclamar su atención hacia este asunto, recordarle el sufrimiento de miles de personas cántabras, que sufren por ver su futuro con un color bastante oscuro, y pedir que el gobierno de Cantabria se implique con más firmeza en solventar los terribles problemas del paro, la precariedad laboral y la pobreza en la región.