• 13 de junio de 2024

EDITORIAL-. Dinero público, opacidad y despilfarro

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11:30 Monasterio de Santo Toribio de Liébana. El consejero de Innovación, Industria, Turismo y Comercio, Francisco Martín, acompaña al músico Jean Michel Jarre en su visita al Monasterio. 14 marzo de 2017 © Raúl Lucio

Se podría decir, sin temor a equivocarse, que en estos momentos hay un fuerte estupor en la sociedad cántabra por la forma en la que el Gobierno de Cantabria gasta el dinero público en temas como conciertos, ferias y eventos, muy especialmente aquellos ligados al Año Santo Lebaniego.

Tras conocerse que se dilapidaron 115.000 euros en un puñado de «tuits» de Enrique Iglesias, también conviene recordar la criticable opacidad con la que la Sociedad Año Jubilar rodea varios de sus gastos, bajo la excusa de algunas cláusulas de confidencialidad.

El ciudadano cántabro tiene derecho a conocer al detalle hasta el último céntimo de dinero público, incluso el gasto en chinchetas o en folios.

No hay ninguna justificación para que un organismo público acepte firmar cláusulas de confidencialidad con las productoras de eventos o con los artistas, máxime cuando se trata de eventos que, además de recibir dinero público, en muchos casos también consiguen ingresos mediante taquilla.

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