• 29 de enero de 2023

EDITORIAL-. La legislatura del postureo

 EDITORIAL-. La legislatura del postureo

#Periodismo #RedesSociales

Algunos políticos confunden «el pueblo» con el ruido en las Redes Sociales. Así, gobiernan de cara a la galería, en una actitud más de postureo que de gobierno real.

La Opinión Pública no es, ni de lejos, el ruido de las Redes Sociales, y la influencia real de Facebook, Twitter y otras plataformas está, apuntan los expertos de verdad, muy sobrevalorada.

La distorsión que supuso que la formación de la Opinión Pública saliera del ecosistema de la prensa profesional trajo pocas cosas buenas.

Más allá del ruido, de los escándalos constantes y del linchamiento de personas y empresas, las Redes Sociales calan poco a la hora de votar, y tan cerca que tenemos las elecciones, se trata de un factor decisivo a la hora de comunicar primero a través de la prensa, en vez de volcar mensajes para obtener el beneplácito y los «me gusta» en las Redes, que pocas veces se traducen en votos reales.

Las Redes pueden ser complementarias en la estrategia de comunicación de un político o una institución, pero no deben convertirse en el canal prioritario ni mucho menos sustituir al resto de acciones de comunicación (publicidad, notas de prensa, eventos…).

El alcance de las Redes es mucho más limitado de lo que puede parecer por la constante atención que reciben, nuevamente sobredimensionada y en base a una presunta influencia política que todavía no se ha demostrado.

Además, las Redes siguen siendo minoritarias, no están dentro de ellas ni mucho menos la totalidad o la abrumadora mayoría de la población, así que priorizar los mensajes en esos canales es despreciar a la verdadera Opinión Pública, que siempre ha estado y estará en los medios de comunicación masivos tradicionales.

La repercusión de las publicaciones en redes sociales es muy escasa. Primero, por la propia arquitectura de muchas de estas redes. Las actualizaciones en Facebook sólo llegan en realidad a porcentajes entre minúsculos y ridículos de los seguidores, y además son comunidades cerradas, ajenas a la ciudadanía en general. Una «cámara de eco» perfecta.

En Twitter, la otra gran red que al parecer todavía sigue abierta pese a tener un dueño como Elon Musk, poco estable, las cifras son todavía más pequeñas y las conversaciones se suelen quedar en la propia red social, salvo que algún medio de comunicación decida llevar la enésima polémica de Twitter a su portada.

La obsesión por el número de seguidores, o de «me gusta» en las publicaciones es muy perjudicial para un político, porque convertir la acción de gobierno en «postureo» para las Redes Sociales es algo artificioso y que genera poco retorno más allá de la autocomplacencia.

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