Santander

El Servicio de Atención al Menor y a la Familia duplica en dos años el número de expedientes abiertos

Foto: © BOOJOO - Fotolia.com

Es uno de los recursos de atención a las familias que el Ayuntamiento tiene en marcha dentro de sus políticas sociales

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El servicio de atención psicológica al menor y la familia que tiene en marcha el Ayuntamiento de Santander ha duplicado en dos años el número de expedientes abiertos, que superan los 300, según informó la concejala de Familia, Bienestar Social e Igualdad, Isabel Gómez-Barreda.

Gómez-Barreda, que visitó las instalaciones del Centro Municipal de Familia, en el edificio de La Gota de Leche, comprobó el funcionamiento de este servicio municipal, que el año pasado atendió a un total de 135 familias, y que forma parte de los recursos que el Ayuntamiento de Santander pone a disposición de las familias de la ciudad como parte de las políticas sociales que desarrolla.

La concejala explicó que este servicio atiende casos, en su mayor parte relacionados con el comportamiento conflictivo de los hijos y las dificultades familiares para ejercer la función de control o cuidado.

“El problema más habitual es que las familias se sienten desbordadas en la educación de sus hijos”, indicó Gómez-Barreda, quien apuntó que el servicio de atención psicológica al menor y la familia cada vez se encuentra con más situaciones familiares “desbordadas”, en las que los hijos, especialmente los adolescentes, presentan pérdidas de límites de la conducta, indisciplina, incapacidad para tolerar las frustraciones de la realidad cotidiana, reacciones agresivas y pérdida de respeto a la autoridad, con transgresiones frecuentes de las normas.

Por tanto, se trata de un servicio cada vez más demandado y que, en el plazo de dos años, ha duplicado el número de familias atendidas anualmente, apuntó la concejala, quien indicó que la intervención con familias requiere no sólo una intervención directa con sus miembros, sino un trabajo simultáneo de coordinación interprofesional e interinstitucional.

Para ello, se mantiene contacto con los distintos agentes que tienen relación con la familia: unidades de trabajo social, centros de salud y otros recursos sanitarios, salud mental, centros escolares, servicio del menor, entidades sociales…

“Dependiendo de las características y circunstancias de la situación de riesgo, así como del nivel de colaboración familiar, se acuerdan estrategias de intervención y coordinación interservicios, con el fin de lograr una intervención integral, evitando solapamientos, mensajes contradictorios o sectores sin cubrir”, destacó Gómez-Barreda.

Las modalidades de tratamiento, en función de las características y el planteamiento diagnostico de cada caso pueden ser individual, familiar o grupal. En ocasiones las modalidades no son excluyentes, sino complementarias.

La frecuencia de la intervención varía en función de las necesidades y las fases del proceso, pudiendo ser semanal, quincenal o mensual. En momentos de crisis puede incluso incrementarse más de una sesión semanal por familia, porque sea necesario intervenir con varios miembros o coordinarse con diferentes servicios de forma urgente.

Algunas situaciones requieren un apoyo por un periodo muy largo o incluso siempre, por la cronicidad de su problemática o porque la evolución supone la aparición de continuas dificultades, expuso la concejala, al tiempo que afirmó que es frecuente que en expedientes ya cerrados surjan nuevas situaciones conflictivas que requieran una nueva intervención.

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