Grapos, grapas y un juez “motero”

Por Manuel Haro Alcalde
Manuel Haro Alcalde{xtypo_dropcap}U{/xtypo_dropcap}n fenómeno, el juez Javier Gómez Bermúdez.  Un juez “motero” que llegó a bordo de su casi Harley (éso sí, con casco, no vaya a ser que…), gafas de sol “guapas”, bajada de la “burra” con aires de “aquí estoy yo porque he venido” y  saludo a la Prensa:
-“¡Chicos.  Dos de los tres grapos detenidos han salido en libertad bajo fianza, blá, blá, blá…!”.
Y… ¡hasta luego, Lucas!. Tal vez tuvo que hacerlo porque al no tener grapas (estamos en crisis) para coser los expedientes, no le quedó más remedio que echar por la borda el trabajo policial de 17 años.
En serio. Cuesta creer que cosas como ésta puedan estar  pasando, pero metidos como estamos en lo que estamos; lejos de incendios infernales (¡si es que la cosa está que arde, se mire por donde se mire!); prima desbocada, Ibex-35 en caída libre y a la espera del “salvavidas” del BCE, nos vuelve a sonar la pandereta con la que tantas veces nos han identificado.
¿Qué dirá la Policía, Guardia Civil y todas las fuerzas que se volcaron en busca del secuestrado Publio Cordón y una vez capturados sus confesos autores se van de rositas como tantos y tantos en este País?
Estarían en su justo derecho de no entregarse con tanta vehemencia en el cumplimiento de su deber en próximos casos similares. Entonces serían maltratados por la opinión pública y no digamos por el propio poder judicial.
Mientras tanto, el rescate de los entonces 400 millones de pesetas voló, se lo han fundido y aquí paz y después… ¡vaya usted a saber!
Y todo, gracias a un juez que, como no tenía grapas para sujetar los expedientes de los grapos, a bordo de su moto, dejó constancia de una decisión no exenta de vergonzoso escándalo.