Inquisidores reencarnados en jueces, fiscales, policías y periodistas

Radiografía del Estado de Derecho según Mariano Rajoy

 

 

 

 

 

 El Tribunal Superior de Justicia de Valencia, presidido por el íntimo amigo de Francisco Camps, Juan Luís de la Riva quien además de amigo intervino en un acto electoral del PP en 2007 como señalaba el profesor Sánchez Cuenca en su artículo de EL PAÍS del domingo, ha archivado la causa contra el presidente valenciano con el voto particular de uno de los magistrados tal y como adelantaba el pasado sábado la cadena SER. De manera que los jueces valencianos no ven indicios de delito en el hecho de aceptar regalos procedentes de una trama corrupta que además es concesionaria de contratos millonarios por la administración representada por Camps, lo cual resulta altamente llamativo habida cuenta además de las contradicciones en las que cayó quien aceptó estas dádivas. Decir que se han recibido regalos pero no ver relación con las funciones que realizaban quienes los recibieron, sin investigar los contratos otorgados a los implicados en la trama corrupta, resulta sorprendente y hasta sospechoso. Estamos hablando de siete millones de euros, no lo olvidemos.

Esta extraña decisión ha alegrado, como es lógico, a Don Mariano Rajoy quien ha comparado nada más saberse la decisión a la Santa Inquisición con quienes han investigado los hechos que durante estos meses han sacado los colores a tantos militantes populares: jueces, fiscales y policías no son para Don Mariano funcionaros del Estado de Derecho sino meros inquisidores (en el sentido peyorativo del término, no en el definido en el diccionario de la Real Academia). Ahí queda eso, quienes pretendan esclarecer si existe delito o no en determinadas conductas, inquisidores; quienes opinen en los medios de comunicación sobre la inconveniencia de tales conductas, inquisidores. Quienes pretendan juzgarnos desde las magistraturas del Estado poeuqe ven indicios de delito, inquisidores. Juan Montero Aroca, el magistrado que ha formulado un voto particular, inquisidor. Quienes han contado los entresijos de la trama valenciana del Caso Correa, claramente inquisidores. Los demás, “amiguitos del alma”.

Por cierto, que algún asesor debiera decirle a Don Mariano que la ironía para ser fina tiene que ser natural, leída en un folio escondido en el atril resulta poco gratificante y nada humorístico por lo impostada. Lecciones pueden darle en su propio partido gentes como Jorge Moragas, Manuel Cobo o incluso Basagoiti, que resultan agradables al oído cuando utilizan la ironía para explicar sus verdades, aunque quedan lejos de Pérez Rubalcaba, maestro de esta figura mal que les pese a tantos…

Quienes tenemos memoria para recordar las declaraciones de los dirigentes populares durante los casos de corrupción de los noventa (unos probados, otros meras especulaciones, otros incluso delictivos montajes) no podemos sino extrañarnos de la desvergüenza de quienes sacan ahora pecho sin tener la cautela suficiente para prever el recurso de casación ante el Tribunal Supremo al aplaudir esta decisión judicial. Unos jueces tan inquisidores y otros tan justos (y tan amigos)…

Y ¿volveremos a escuchar lecciones retroactivas sobre esa presunción de inocencia selectiva de Rajoy? Me temo que sí.

 

 

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