Mar de fondo

¿Quién está libre de pecado?

Manuel Haro Alcalde

Manuel Haro Alcalde{xtypo_dropcap}E{/xtypo_dropcap}stamos viviendo un tiempo de locura político-colectiva que nos hace tambalear nuestros principios de credibilidad y confianza en las personas que están destinadas a administrar nuestra sociedad.
Raro es el día que no vemos, oímos o leemos alguna trama de corrupción que, en principio, se acoge a ésa figura tan repetida como la “presunción de inocencia”.
Alcaldes corruptos e inhabilitados. Cajones llenos de facturas sin atender, es decir, escondidas. Materiales más desechados que desechables. Patrimonios ignorados, pese a millonarias inversiones con resultados más que dudosos… ¿a dónde vamos a llegar?.
Lo que los ciudadanos queremos es que nos administren y nos administren bien, que para eso hemos confiado en los políticos a quienes hemos concedido un “crédito” de cuatro años. Pero lo que no queremos es la continuada cantinela del “tú, más”. Parece que todos están deseando encontrar el más mínimo motivo para acusar al contrario en vez de intentar,desde sus posiciones, encontrar pactos ó acuerdos que nos permitan salir del “túnel” en que estamos inmersos.
Pero, no. Es mejor reprochar continuamente lo que el otro hizo mal. ¡Como si yo lo hubiera hecho mejor!. Y esto nos lleva a una triste conclusión: que importa más dejar limpia la imagen propia que el interés colectivo. Sea como sea, pero “machacando” al adversario. O al menos, intentándolo.
Lo malo de todo esto es que la Justicia no actúa en consecuencia. Y cuando lo hace, en muchos casos es demasiado tarde, por lo que tantos y tantos se van “de rositas”. Y aquí paz y después…
Pero ojito que, a la larga, puede traer consecuencias negativas para una clase política cada vez menos creíble. Las preguntas que nos hacemos cada día pueden verse aumentadas cuando extendemos el abanico al territorio nacional: Madrid, Valencia, Cataluña y no digamos Andalucía. Aquí estamos viendo el ejemplo de la más escandalosa trama de despilfarro de dinero público en forma de ERE`s falsos, es decir, pagas a trabajadores sin trabajo ni empresas donde ejercer o que incluso no habían nacido cuando eran dados de alta. ¡¡Y no pasa nada!!.
Pero si nos ceñimos a nuestra propia Comunidad, donde nos conocemos todos, vemos cómo cada día aparecen motivos de preocupación y dudas sobre la integridad de nuestros gobernantes. De un lado y otro. Pero siempre he aconsejado lo mismo. Un vistazo a las hemerotecas servirá para recordarnos muchas cosas que, en algunos casos, pueden estar olvidadas, pero en otros, tapadas por conveniencia de “ilustres” representantes y representados.
En definitiva, que todo el mundo tiene, tenemos “un muerto en el armario” que ya se encargan de airear los que menos nos quieren, sin pensar que ellos también lo tienen.
Por eso, no me resisto a cerrar éste comentario con una premonitora frase bíblica: “Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

 

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