La Mesa de Movilidad de la Bahía reclama disminuir la velocidad en las autovías a su paso por Camargo y Bezana

La Mesa de Movilidad de la Bahía ha recordado este sábado que la limitación de la velocidad en vías de alta capacidad ha reducido la siniestralidad, ha disminuido el consumo de combustible –y con él la emisión de gases de efecto invernadero, de contaminantes atmosféricos y de ruido– al tiempo que reduce el déficit de la factura exterior.

El municipio de Camargo ostenta el récord de disponer de más salidas y entradas a vías de alta capacidad de Cantabria y probablemente sea uno de los más altos de España, al estar flanqueado por la A-67, la S-10 y la S-30 (Ronda de la Bahía). Por eso, la Mesa de Movilidad de la Bahía reclama a la Dirección General de Tráfico que limite la velocidad a 80 kms/h en todos los tramos de autovías de Estado que discurren por las áreas pobladas de los municipios de Camargo y Santa Cruz de Bezana.

Este colectivo asegura que la reducción de la velocidad máxima en autovías y autopistas ha traído consecuencias positivas en varios frentes de la escala económica:

-Una menor siniestralidad, que ha generado en aquellas vías de alta capacidad donde se han puesto en práctica límites de velocidad. Por ejemplo, en la B-23 entre Barcelona y Casteldefells.

-Una reducción notable del consumo de combustible en un porcentaje que se puede estimar entre un 5% y un 10% según los últimos datos disponibles. Es evidente que la crisis y el alto precio del combustible también juegan un importante papel en esta reducción, pero lo que resulta incuestionable es que la eficiencia de los vehículos es mayor a 80 km/h que a 120 km/h.

-Al tiempo que se reduce el consumo de petróleo –con claros beneficios para la balanza comercial–, disminuyen también las emisiones de gases causantes del cambio climático, lo que permitiría reducir nuestra excesiva contribución a este gran problema global. A la vez que dióxido de carbono (CO2), de los tubos de escape salen gases y partículas que perjudican a nuestra salud, y que se reducen también con estas disminuciones de velocidad. Del mismo modo, el ruido que soportan quienes viven en las proximidades de las grandes carreteras mengua significativamente.

Por tanto, ‘en contra de lo que se vino pregonando desde los grupos de presión de la industria del automóvil, se trata de una medida sensata’, apunta la Mesa de Movilidad de la Bahía. El colectivo pide esta medida porque se ha demostrado su eficacia “con rotundidad” en otros lugares similares de nuestra geografía urbana.

La Mesa reclama que los límites de velocidad sean más estrictos: 100 km/h en autovías; 80-90 en carreteras secundarias de la red autonómica; que efectivamente se cumpla el límite de 50 km/h en grandes avenidas urbanas y se limite a 30 km/h en todas las zonas residenciales.