Mi carro me lo robaron…

{xtypo_dropcap}Q{/xtypo_dropcap}ue España vive una de las crisis más terribles de su historia es un hecho evidente. También, desde estas mismas páginas, hemos alertado que, en cualquier momento, podrían suceder hechos como el que ha pasado en Andalucía, cuando el alcalde de Marinaleda y diputado por Izquierda Unida, Juan Manuel Sánchez Gordillo, ha comandado un grupo de personas que han “incautado” víveres de primera necesidad en varios supermercados para entregárselos a los pobres.

Igual que Robin Hood, pero sin mallas y sin sombrero con pluma. Pertrechados con los carros llenos de legumbres, arroz y otros productos básicos, salieron de las superficies comerciales sin pagar, robando aquel carro que Manolo Escobar lleva años denunciando que le sustrajeron.

Ya lo advertimos. Tarde o temprano, tenía que pasar. Llegaría el punto en que la gente se toma la justicia por su mano y comete, valga la incoherencia, las mayores injusticias. Recurrir al hurto no es la solución, pero entendemos que sí es parte de un debate abierto para una reflexión y que es una estrategia que, como gesto y toque de atención, sirve para reflejar la sangrante realidad de la pobreza.

Esperemos que no cunda el ejemplo y se quede en una mera anécdota, pero no podemos olvidar el significado profundo del hecho en sí, como reflejo de una rabia y una situación que a todas luces es ya insostenible y que necesita de la acción inmediata y certera de las autoridades, para comenzar a preocuparse por los ciudadanos en lugar de prestar tanta atención -y dinero- a las grandes finanzas y a los bancos.