Pobre Racing…

{xtypo_dropcap}A{/xtypo_dropcap}l pobre Racing de Santander no paran de crecerle los enanos.

Por si no fuera bastante en lo deportivo tener que sufrir en segunda división, también en lo social andan las cosas movidas, y parece que se van a poner peor.

Lejos de calmarse, los ánimos están cada vez más encrespados, y aficionados, socios y medios de comunicación asisten perplejos a los constantes errores y meteduras de pata de una Junta Directiva que no sabe por dónde le da el aire.

Como no podía ser de otra manera, lo que mal empieza, mal acaba. Y lo que llega de la mano del ínclito Alí Syed, no puede ser bueno.

La Junta Directiva -ahora en visos de perder a varios de sus miembros, según dicen- llegada de la mano del controvertido indio Alí Syed es una junta que no despierta simpatías en la masa social del club, e incluso se podría afirmar que es rechazada por la inmensa mayoría de socios y aficionados cántabros.

Y esa Junta tampoco despierta simpatías en la prensa, con quienes han decidido enfrentarse, no se sabe bien con qué intenciones últimas, si es que tienen en realidad algún plan trazado y no operan a salto de improvisación, como así parece.

Así las cosas, el pobre Racing de Santander necesita que toda esa gente, que ya ha demostrado su manifiesta incapacidad de gestión y de cohesión social, salga cuanto antes del Club, aunque todavía le quedará al Racing la rémora del dueño Syed, de quien todavía no se sabe cómo va a poder librarse el club verdiblanco.

Hay que recordar que, aunque la propiedad del Club es privada y pertenece a su dueño, los sentimientos de los aficionados también son un factor muy a tener en cuenta en un club que tiene una larga e histórica tradición, una tradición ligada a Cantabria que no puede verse empañada de la noche a la mañana por una pésima gestión.