Potes, elegido por los viajeros de Lonely Planet como el pueblo más bonito del interior de España

Lonely Planet, a través de su activa comunidad de viajeros continúa haciendo macroencuestas a su comunidad de viajeros españoles en Instagram @lonelyplanet_es, que ya supera los 100.000 seguidores. La última encuesta planteada por Lonely Planet a sus instagramers les planteó elegir el pueblo más bonito del interior de España, entre una amplia lista de pueblos de todo el país, seleccionados por su belleza, la conservación de su patrimonio y su paisaje. Más de 48.000 viajeros han participado en esta macro encuesta, en la que ha resultado ganador el pueblo de Potes, en Cantabria, en el bellísimo Valle de Liébana.

En la votación, la comunidad de viajeros de Lonely Planet ha ido escogiendo su pueblo interior preferido, en una competición a base de eliminaciones: octavos de final, cuartos de final, semifinales… hasta llegar a la gran final que se han disputado dos pueblos muy diferentes: Potes (Cantabria) y Besalú (Gerona), los dos con una gran tradición y un patrimonio muy bien conservado. En tercera y cuarta posición, los viajeros escogieron los pueblos de Albarracín (Teruel) y Alquézar (Huesca).

POTES, EL PUEBLO MÁS BONITO DEL INTERIOR DE ESPAÑA
El corazón de Liébana
Potes (Cantabria)

En medio de un espectacular paisaje en el corazón de los Picos de Europa, Potes es la capital de los montañeros, pero también una villa llena de historia y de encanto, con una idílica imagen de postal, en la confluencia de los cuatro valles de la comarca.

Se la llama la villa de los puentes y de las torres, y es verdad que tiene muchos y que sus torres son lo más llamativo, como la del Infantado y la de Orejón de la Lama, ambas del siglo XV. Su zona antigua mantiene un gran sabor popular, y sus callejuelas están llenas de caserones blasonados que nos hablan de otros tiempos. Potes es además conocida por su gastronomía: hay muchos restaurantes, que presumen de sus platos de caza mayor, sus pescados de río y sobre todo, del cocido lebaniego, una de las estrellas culinarias.

Potes siempre está animado: si no son los ganaderos que van al mercado, son los senderistas o incluso los peregrinos quienes callejean entre puentes, torreones y casonas. A Potes se va para caminar por los alrededores o ascender a cumbres próximas de los Picos de Europa, pero muchos van también para ganarse indulgencias: el Camino Lebaniego lleva al monasterio de Santo Toribio de Liébana, a solo dos kilómetros, fundado en el siglo VI y donde se guarda el mayor fragmento conservado de la Cruz de Cristo, motivo suficiente para que los cristianos peregrinen desde hace siglos.