Aído condena el último caso de violencia doméstica y anima a “seguir luchando frente al machismo”

Destaca la “revolución silenciosa” de las gitanas

 

 

 

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha condenado hoy en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) el último caso de violencia doméstica, cometido ayer en Barcelona, y ha animado a “seguir luchando frente al machismo” y “construir una cultura de paz donde las relaciones estén basadas en el amor y la confianza y no en la violencia y la dominación”.

Con la última víctima “son 35 mujeres las que han perdido la vida a manos de sus parejas y ex parejas, 35 causas para seguir luchando, 35 razones para seguir sumando esfuerzos, recursos y voces contra la violencia de género”, declaró la ministra en la inauguración del Encuentro ‘Pasado, presente y futuro de las mujeres gitanas. Desde su propia voz’ organizado por la UIMP, donde intervino junto a la presidenta de la Asociación Alboreá y secretaria del curso, Rosalía Vázquez Barrul, y el rector de la institución académica, Salvador Ordóñez.

En la intervención, Aído recordó que se ha recorrido “un largo camino” y que, además, en España existe una “buena” legislación en lo referente a la violencia machista, la Ley Integral contra la Violencia de Género, a la que definió como “una buena herramienta para luchar contra esta lacra que no cesa”.

“Estoy convencida de que desde el esfuerzo colectivo vamos a seguir avanzando para erradicar una lacra que tanto nos duele a todas y a todos”, confesó la titular de Igualdad, quien subrayó que es necesario conseguir una sociedad “más justa”.

Revolución silenciosa

Durante la inauguración del encuentro, la ministra explicó que las mujeres gitanas están “trabajando con ganas para desligar tradición de ausencia de oportunidades” y para “mantener la idiosincrasia del pueblo gitano sin que ello suponga un déficit de igualdad”.

Aído, que afirmó que estas mujeres están desarrollando “una revolución silenciosa”, aplaudió el hecho de que estén “luchando” por “su incorporación a la igualdad” y “contra el patriarcado”, un sistema social que “aún se empeña en mantener determinados privilegios” y “costumbres a costa de los derechos de las mujeres”. Esta actitud, dijo, “evidencia su deseo y su capacidad de desarrollar proyectos propios que, además, sirven de espejo” y ejercen “una enorme fuerza de arrastre para toda la comunidad”.