Al PP le crecen los escándalos

Por si el caso Gürtel fuera poco para el PP, ahora se suma el caso Brugal, que ahonda en las fuertes sospechas que muchos ciudadanos tienen acerca de sus políticos, sean del bando que sean. Del PSOE, que tampoco es ajeno a grandes escándalos, sorprende verlo en una situación bastante ‘tranquila’ en este sentido, ya que en estos momentos no está viviendo el verdadero ‘acoso’ mediático sufrido en las últimas etapas del ‘felipismo’, cuando el PSOE en el gobierno se despertaba con un escándalo en portada de El Mundo, un día sí y otro, también.

Aunque siempre se debe preservar la presunción de inocencia, ahora, los mayores escándalos se están conociendo sobre el Partido Popular, aunque también sorprende saber que, según los indicios, todos estos escándalos pasen al partido o los presuntos implicados muy escasa factura política, si es que acarrea alguna consecuencia para sus principales protagonistas o actores secundarios.

Ahí tenemos una clave que se ha repetido de modo constante desde la etapa democrática española: el votante del PP medio es absolutamente fiel a sus siglas, pase lo que pase, sin importar casos ‘Gürtel’ o ‘Brugal’. Por el contrario, el votante medio socialista es más crítico y castiga a su partido, la mayoría de las veces con la abstención. Entre los votantes populares, es muy difícil encontrar críticas públicas. Para ellos, el partido es intocable, y las siglas ‘PP’ son un dogma de fe.

Quizá por ese motivo se descubren casos tan escandalosos y con tantas conexiones dentro del PP como los ya mencionados, y no sucede nada, no se ven consecuencias y nadie dimite. Y, según las encuestas, no parece que esos casos de presuntas redes corruptas vayan a afectar demasiado a sus bases a la hora de votar.