Bankia, el Estado y los desahucios

{xtypo_dropcap}A{/xtypo_dropcap}hora que Bankia está bajo el control del Estado -o sea, de todos los ciudadanos- la duda más urgente que nos asalta es qué sucederá con los cientos de desahucios ejecutados de forma inmisericorde por los bancos. Bankia es la cuarta entidad de España y una de las más afectadas por la crisis inmobiliaria, acumulando miles de millones de euros en activos inmobiliarios “tóxicos”.

El Estado, dicen que sin poner un euro más porque se ha convertido en acciones el dinero invertido antes en el banco BFA, tiene ahora el control de Bankia y por lo tanto está en su mano humanizar la gestión del banco, gobernando para los ciudadanos a quienes representa en lugar de seguir gobernando contra las personas. En este sentido, detener todas las órdenes de desahucios y renegociar con los ciudadanos hipotecados sería una excelente forma de iniciar una nueva etapa en el modelo de gestión bancaria. Porque, de no ser así ¿cómo se justificaría moralmente que el Estado como nuevo dueño de Bankia eche a la calle a miles de ciudadanos?

También es interesante analizar el detalle del nuevo presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, que ya en el pasado fue protagonista de una gran polémica por sus millonarias jubilaciones del BBVA. Es necesario saber si, como nuevo presidente de la entidad ahora nacionalizada, Goirigolzarri cobrará sueldos tan altos como en cualquier otra entidad privada.

Ahora, hay que recordar que los sueldos de los ejecutivos de alta gestión de Bankia serán pagados por una entidad casi pública, o sea, casi como si fueran funcionarios y posiblemente esos sueldos deberán moderarse para empleados públicos, con sus límites y con sus herramientas de control del gasto.