• 18 de mayo de 2024

Cine de consumo en 3D

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Por Kilian Cruz-Dunne

 

El incontestable triunfo de ‘Avatar’, un relato de ciencia-ficción con aspiraciones de crítica social y ecológica, es el ejemplo más claro de un cine deudor de la estética publicitaria que tanto impera tanto en este género como en otros (catastrofista, acción, etc…) que, basado en el culto a los efectos especiales y en la prepotencia industrial del cine norteamericano, llega con cada vez más asiduidad a las pantallas de nuestro país.

Este seudocompromiso temático con aspiraciones intelectuales y toque típicamente hollywoodiense (los recursos en la puesta en escena son avasalladores) se convierte en un punto y aparte dentro de un discurso cinematográfico en el que su futuro pretende pasar por el de las tres dimensiones o el más difícil todavía.

Muy ligada a anteriores trabajos suyos (‘Aliens’, ‘Abyss’), la película de James Cameron satura la pantalla de imágenes digitales en 3D hasta que las imágenes se devoran a sí mismas para, finalmente, quedar diluidas en un mar de confusión cinematográfica tanto para el espectador como para el crítico.

El actual aluvión de cine en 3D es una amalgama desproporcionada de ideas y sugerencias visuales que recoge una idea ya impulsada en la década de los años cincuenta, desarrollada en los ochenta con los IMAX y que, hoy, desemboca en una serie de productos industriales que cargan, por ahora, con todos los excesos inherentes a las superproducciones de Hollywood y que, sin embargo, son, a ratos, obras no del todo impersonales por cuanto reflejan lo que el público quiere ver (bajo la coyuntura de los tiempos bajo la cual ha sido creada: en los 50, la amenaza nuclear y la Guerra Fría; hoy, el mensaje bioecológico y la búsqueda interior).

Con esquemas prefabricados y, sobre todo, con acotaciones de tanta rigidez que se convierten en un papeletea difícil de solventar para cualquier director experimentado (y Cameron lo es) que intente aportar elementos creativos, estos nuevos mastodontes de la pantalla tiene unos valores cinematográficos que sucumben bajo el peso de un sistema de producción que considera los términos como personal, estilo o creatividad como netamente perniciosos para la taquilla, tal y como demuestra el último trabajo de Tim Burton, ‘Alicia en el país de las maravillas’ muy por debajo de las expectativas que levanta este creador tan personal.

De esta forma, lo que queda de estos productos manufacturados con solvencia -una vez que hemos quitado todo lo relativo a su factura impersonal y a sus condiciones técnicas- es su condición intrínseca de vehículo a la medida para el producto tecnológico de moda: el 3D.

El más difícil todavía que sustenta la opulencia de un cine norteamericano que tiene que lidiar con cada vez más problemas (mercado asiático, piratería en Internet, costes crecientes, etc…), desemboca en una caravana de títulos que, un año sí y otro también, debe su existencia a mastodónticas y sesudas campañas de marketing que, a veces, no pueden evitar descalabros mayúsculos, y cuyos resultados en taquilla dependen más del ingenio del creativo de publicidad, el mago del merchandising, que del saber hacer del director de cine.

Nombres como Jerry Bruckheimer (productor de la primera película en 3D de Disney: ‘G-Force’), Arnold Kopelson, Joel Silver (productor de ‘Sherlock Holmes’), Kevin Faige… son los que más suenan para que este cine de consumo dirigido al sector juvenil-infantil domine a lo largo de los años y se siga convirtiendo en una orgía de fuego, explosiones, y testosterona de proporciones gigantescas en la que la desmesura campa a sus anchas.

La corriente del 3D y toda la parafernalia digital es la constatación de que Hollywood, a falta de ideas más frescas u originales, prefiere seguir la senda del no se vayan todavía, que aún hay más, cuyo vacuo ideario está hundiendo a la meca del cine en un lodazal inane y absurdo aunque, esos sí, muy taquillero.

David Laguillo
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David Laguillo

https://www.cantabriadiario.com

David Laguillo (Torrelavega, 1975) es un periodista, escritor y fotógrafo español. Desde hace años ha publicado en medios de comunicación de ámbito nacional y local, tanto en publicaciones generalistas como especializadas. Como fotógrafo también ha ilustrado libros y artículos periodísticos. Más información en https://www.davidlaguillo.com/biografia

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