Cantabria

Diego felicita la Navidad a una Cantabria ‘cívica, ética y solidaria’

  • Diego cree que 2013 deberá ser el año en que se vea luz al final del túnel

El presidente de Cantabria, Ignacio Diego, ha felicitado hoy las fiestas navideñas a los habitantes de ‘esta hermosa tierra que es Cantabria’, y ha recordado que los cántabros forman una sociedad en la que los valores humanos, el afecto familiar, la fuerza de la amistad y la voluntad de convivencia están ‘por encima de todo’.

‘Hemos de sentirnos orgullosos de esta Cantabria cívica, ética y solidaria’, ha continuado Diego, y ha destacado que en 2011, los ciudadanos optaron por un nuevo rumbo que pudiera aportar iluminación y esperanza para la economía, el empleo y las oportunidades de todos.

‘Hemos iniciado ese camino, y en este 2012 que ahora termina hemos dado los pasos más difíciles, con la determinación que se requiere, para imprimir esa nueva orientación a la vida social’, señala Diego.

‘Por eso 2013 deberá ser el año en que se vea luz al final del túnel, y donde el árbol de la próxima recuperación eche unas sólidas raíces’, apunta el presidente cántabro.

Diego ha recordado también que es necesario reforzar la cooperación a todos los niveles,’ para implantar conductas responsables respecto de los fondos públicos, políticas de austeridad y transparencia democrática, y estrategias de impulso para una nueva etapa de desarrollo económico y de generación de empleo’.

‘En Cantabria, todos esos esfuerzos se están aplicando con resultados positivos. En año y medio, hemos pasado de la cola del pelotón de las comunidades autónomas, a situarnos a la cabeza de España en transparencia y en reequilibrio de las cuentas públicas’, considera Diego.

Discurso completo:

Me dirijo a todos los que vivís en esta hermosa tierra que es Cantabria para desearos que disfrutéis de unas felices Navidades en compañía de vuestros seres queridos, y que el Año Nuevo os sea próspero.


Los cántabros conformamos una sociedad en que los valores humanos, el afecto familiar, la fuerza de la amistad y la voluntad de convivencia están por encima de todo.


Hemos de sentirnos orgullosos de esta Cantabria cívica, ética y solidaria, que se manifiesta de modo constante en los mil detalles de la vida cotidiana, en la afabilidad, en la educación y en la comunicación con los demás.


Esta y no otra es la energía que nos mantiene erguidos en medio de la dificultad económica y social que afecta a España y a Cantabria con unos problemas que la mayoría de las generaciones hoy vivas no habíamos conocido nunca.


En 2011, los ciudadanos optaron por un nuevo rumbo que pudiera aportar iluminación y esperanza para la economía, el empleo y las oportunidades de todos.


Hemos iniciado ese camino, y en este 2012 que ahora termina hemos dado los pasos más difíciles, con la determinación que se requiere, para imprimir esa nueva orientación a la vida social.


Por eso 2013 deberá ser el año en que se vea luz al final del túnel, y donde el árbol de la próxima recuperación eche unas sólidas raíces.


Todos los esfuerzos que hemos considerado necesarios los hemos venido haciendo tratando de que prevalezca el entendimiento entre las diferentes administraciones públicas, y también entre España y sus socios de la Unión Europea.


Porque es necesario reforzar la cooperación a todos los niveles, para implantar conductas responsables respecto de los fondos públicos, políticas de austeridad y transparencia democrática, y estrategias de impulso para una nueva etapa de desarrollo económico y de generación de empleo.


En Cantabria, todos esos esfuerzos se están aplicando con resultados positivos. En año y medio, hemos pasado de la cola del pelotón de las comunidades autónomas, a situarnos a la cabeza de España en transparencia y en reequilibrio de las cuentas públicas.


Hoy los ciudadanos saben cómo está Cantabria, cómo están sus recursos y por qué se toman unas u otras decisiones, con la verdad en la mano y con todos los argumentos claramente explicados a la ciudadanía.


Para Cantabria, la solidaridad en tiempos de crisis económica y social es un valor irrenunciable y prioritario. Por eso venimos realizando un gran esfuerzo por defender al máximo los servicios básicos que suponen igualdad de trato y oportunidades ante necesidades esenciales de la vida, como son la atención a los enfermos, la educación de los jóvenes o la asistencia a las personas más dependientes.


Ante la escasez de recursos, optamos por minimizar la afección a estos servicios y concentrar en ellos el esfuerzo de todos.


Esto nos ha llevado a solicitar un alto nivel de compromiso a los profesionales de estos servicios públicos, para hacerlos viables con una mayor intensidad en el rendimiento personal.


El personal al servicio de la sanidad cántabra, de los centros educativos y de los centros de atención social está asumiendo con un encomiable civismo sacrificios sin precedentes para poner su parte en el sostenimiento del bienestar de la sociedad.


Es justo que tanto el Gobierno como los ciudadanos, hagamos un reconocimiento explícito de este esfuerzo que están realizando miles de profesionales, no sólo en estas, sino también en todas las ramas del sector público.


Un sector público donde se está introduciendo racionalidad y austeridad, para poner en valor máximo cada euro con que el ciudadano contribuye vía impuestos.


Esas contribuciones suponen un sacrificio para las familias de Cantabria, y no tenemos el derecho a utilizarlas indebidamente. La eficiencia de nuestra administración es una obligación moral absoluta, y como tal la sentimos cada día.


El año pasado redujimos notablemente el tamaño del Gobierno y de sus puestos políticos. Este año hemos avanzado en la reducción de la red de empresas públicas, suprimiendo y fusionando muchas de ellas.


Y queremos también seguir intensificando este adelgazamiento de todo aquello que no es necesario y que no aporta valor a la sociedad de Cantabria.


Pero no solamente necesitamos un nuevo rumbo en las administraciones, con más austeridad y eficiencia, sino además un nuevo rumbo en la economía productiva, para crear oportunidades de negocio y puestos de trabajo.



Este ha sido el quinto año desde que nuestra nación entró en el periodo de recesión económica. Tan prolongada fase de dificultades ha originado una dolorosa elevación de la cifra de personas que sufren la situación de paro, y esto a su vez ha tenido repercusiones muy preocupantes sobre todos los sectores productivos que dependen del consumo de los hogares y de la capacidad de los ciudadanos para afrontar con solvencia nuevos proyectos.

Hay que reconocer que España afrontó en esos años la crisis con decisiones erróneas y no queriendo ver la magnitud de los problemas.


La Navidad es tiempo de sentimiento y tiempo de esperanzas. Como Presidente de Cantabria, mi sentimiento estará en estos días donde está todo el resto del año: con los miles de hogares que tienen personas en paro, personas con riesgo de no poder hacer frente a sus necesidades básicas.


En todos ellos tengo puesto mi pensamiento, y conmigo lo tienen todas las personas de la administración autonómica: los consejeros del Gobierno de Cantabria y sus colaboradores más cercanos, los funcionarios y empleados de la comunidad.


Este es nuestro sentimiento: tener presente la extensión del sufrimiento social, y hacer que sea para nosotros un revulsivo constante en nuestra misión de buscar remedios y trazar soluciones.


Por ello Navidad ha de ser también un tiempo de esperanza. Se están llevando a cabo numerosas reformas de la vida pública, en línea con las recomendaciones de la Unión Europea y de los principales organismos económicos internacionales.


Estamos construyendo servicios públicos realmente sostenibles y viables, y sentando las bases de un nuevo ciclo de prosperidad económica y del empleo. Nos gustaría que todo ello pudiera hacerse con más rapidez, pero no se puede cambiar en un año un país de arriba a abajo, ni tampoco una región. Las reformas requieren algo de tiempo. La cosecha de un campo no tiene lugar inmediatamente después de la siembra, sino que se precisa un crecimiento y una maduración.


En 2013 se culminarán las reformas y una nueva España, una nueva Cantabria, verán la luz de la esperanza. Estamos haciendo con sacrificio lo que antes no se quiso hacer por comodidad o por indecisión.


Debemos acudir con ilusión a una nueva manera de entender la economía y los servicios públicos, una manera más consciente, con mayor conocimiento de causa. Porque ahora ya sabemos el alto precio social y humano que hay que pagar cuando se barren los problemas debajo de las alfombras.


Cantabria ha apostado por un nuevo modelo de especialización económica, basado en sus fortalezas empresariales y en los sectores de más futuro, sin dejar de apoyar a las empresas que ya están instaladas y son fuente de riqueza en nuestra tierra.


La innovación, la internacionalidad y el apoyo a los emprendedores son ya los ejes fundamentales de nuestro porvenir económico. Este es el camino de Cantabria. El futuro está delante, no detrás.


Caminemos por él con sentido innovador, con sentido de solidaridad y con una confianza legítima en la capacidad de los hogares, las empresas y todo el conjunto de la comunidad para salir adelante.


El diálogo, el razonamiento, la creatividad y la transparencia democrática han de ser las herramientas fundamentales para avanzar hacia un nuevo tiempo económico, político y social, con más oportunidades para todas las personas.


Tengamos fe en nuestras posibilidades, en lo que podemos hacer todos juntos. Desde el Gobierno de Cantabria, continuaremos trabajando en el cambio para el que hemos sido elegidos, ansiosos por ver los frutos que toda la comunidad desea.


Los ocasionales desencuentros entre las fuerzas políticas son algo normal en la vida democrática, pero nunca deben ocultar que todos compartimos un mismo deseo de progreso de la sociedad y de hacer el bien para el mayor número posible de personas.


Por eso es responsabilidad de todos dialogar para que, de la confluencia de las mejores ideas de cada cual, surjan las soluciones más adecuadas y más efectivas. La responsabilidad de un Gobierno es adoptar decisiones.


España es un gran país y Cantabria es una gran región. Superaremos nuestras dificultades como en otros momentos históricos se superaron también otros problemas existentes. En Cantabria hay talento, hay espíritu, hay vitalidad suficiente como para reformular las administraciones y la economía, haciéndolas avanzar y dando un porvenir a los hogares de nuestra tierra.


Unos hogares que en estas Fiestas sentimos, más que nunca, la importancia de la paz, del amor, de la solidaridad y del hermanamiento entre los ciudadanos.


Deseo una Feliz Nochebuena para todos, y un Año Nuevo que traiga como regalo el aura de un nuevo amanecer económico.


Felices Fiestas y gracias por su atención.

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