Ciencia

El IIIPC estudiará el esqueleto encontrado en la cueva de Errotalde, el más antiguo de Navarra

Esqueleto humano de la cueva de Errotalde. / Investigadores del IIIPC y resto del equipo que realizó la primera exploración en la cueva

Firmado un acuerdo con el Gobierno de Navarra para analizar este enterramiento, de los pocos existentes de su época y que está “en un excepcional estado de conservación”

Santander, 12 de marzo de 2021.- Investigadores del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (IIIPC, centro mixto UC-Gobierno de Cantabria-Santander Universidades) realizarán, en virtud del acuerdo firmado con el Gobierno de Navarra, el análisis arqueológico y antropológico del esqueleto humano mesolítico de la cueva de Errotalde I, ya bautizado como “hombre de Loizu” y descubierto a finales de 2020 por un grupo de espeleólogos. La datación de uno de sus dientes lo sitúa en el año 9700 a.C., en la transición del Pleistoceno al Holoceno, siendo el esqueleto completo más antiguo de Navarra y uno de los pocos existentes de ese periodo en la Península Ibérica.

Según Pablo Arias Cabal, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria e investigador del IIIPC, se trata de “uno de los acontecimientos más relevantes en la arqueología de Navarra, y, en general, de todo el ámbito pirenaico de los últimos años”. “Apenas hay restos humanos correspondientes al momento de transición de la última glaciación a los tiempos geológicos actuales, y menos en ese excepcional grado de conservación”, señala. Su localización en un lugar muy remoto y de difícil acceso (hay que atravesar un río subterráneo y arrastrarse por la cueva durante casi una hora) explica por qué no se ha descubierto antes.

Un “hallazgo excepcional” presentado hoy en los exteriores de esta cavidad situada en el valle del Erro por la presidenta del Gobierno navarro, María Chivite, y la consejera de Cultura y Deporte, Rebeca Esnaola, acompañadas por Jesús García Gazólaz, arqueólogo de la Sección de Registro, Bienes Muebles y Arqueología del Gobierno de Navarra, y por el equipo del IIIPC. En este acto se exhibieron los restos encontrados y también paneles explicativos sobre cómo se produjo el descubrimiento, que fue casual, así como los trabajos desarrollados después.

Exhaustivo trabajo científico

Un equipo interdisciplinar formado por 15 arqueólogos, antropólogos y expertos en geología, geomorfología y técnicas analíticas ha documentado la posición exacta de cada hueso para reconstruir todos los gestos funerarios y realizará una amplia batería de trabajos sobre los restos encontrados: composición de colorantes, ADN, dientes… Bajo la coordinación de Pablo Arias, investigador con larga experiencia en el estudio del Mesolítico y en particular del rito funerario, y de Jesús García Gazólaz, reconocido especialista en la transición del Mesolítico al Neolítico en el valle del Ebro, el proyecto contempla el estudio, la conservación y la puesta en valor de este testimonio del pasado más remoto, empleando técnicas como la espectrometría, la microscopía electrónica de barrido, el estudio del microdesgaste dental o la paleogenética.

De momento y gracias a los análisis preliminares, los investigadores ya saben que los huesos corresponden a un varón, joven y robusto, posiblemente envuelto en un sudario y colocado expresamente en ese lugar. Al tratarse de un hallazgo “in situ” en un entorno no alterado, es posible estudiar el contexto arqueológico, aunque de momento no se han localizado otros restos. El descubrimiento constituye el caso más temprano de un fenómeno arqueológico aún insuficientemente estudiado: la presencia de cuerpos humanos completos en el interior de sistemas kársticos. “Este tipo de prácticas funerarias no son comunes ni en la Península Ibérica ni en otras partes de Europa en este periodo”, apunta Pablo Arias: “los que existen son bastante distintos”.

Según el experto, “el caso análogo más cercano geográfica y temporalmente es la tumba aziliense de la cueva de los Azules en Asturias, pocos siglos más tardía, pero en este caso se trata de un enterramiento a la entrada del abrigo y en una fosa, mientras que el hombre de Loizu está posado en el suelo, contra una gran piedra vertical y en un lugar recóndito de la cueva”. El esqueleto está prácticamente completo y los huesos en su mayor parte enteros, con escasos daños. Hay indicios de lesiones que podrían aportar información de valor acerca del comportamiento de las sociedades de la época y ahondar en la línea de investigación sobre el estudio de los orígenes de la violencia.

La trascendencia de este hallazgo va mucho más allá de la circunstancia de ser el individuo más antiguo de Navarra. Se trata de un testimonio de incalculable valor para estudiar las poblaciones humanas del sur-oeste europeo en uno de los grandes momentos de cambio del pasado de la humanidad: la transición de la última glaciación a los tiempos geológicos modernos. Un período de acelerado cambio climático y profundas transformaciones ecológicas sobre el cual se puede obtener mucha información a partir de este excepcional conjunto antropológico y arqueológico.

IIIPC

El Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (IIIPC) es un instituto universitario de investigación de carácter mixto, de titularidad compartida por el Gobierno de Cantabria, la Universidad de Cantabria y Santander Universidades. Se dedica a la investigación en Prehistoria, en sus apartados de investigación básica y aplicada, así como a proporcionar asesoramiento técnico en el ámbito de su competencia. Sus líneas prioritarias de estudio son: Arte prehistórico, Paleolítico y Mesolítico del SO de Europa, origen y desarrollo de las sociedades campesinas, primeros pobladores del continente americano, tecnología prehistórica y Bioarqueología.

El IIIPC ha sido pionero o lidera el desarrollo de nuevas metodologías y técnicas de análisis en Prehistoria. Entre ellas destacan las técnicas de recogida de información espacial en los yacimientos arqueológicos, las técnicas de estudio del arte rupestre, los métodos de estudio de las tecnologías prehistóricas, los sistemas de control de estabilidad en medios cársticos que contienen yacimientos arqueológicos, las técnicas de monitorización de condiciones ambientales que afectan a la conservación del arte rupestre o los análisis bioarqueológicos. Desde el año 2005, el IIIPC edita la serie “Monografías del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria”, destinada a difundir los resultados de las investigaciones del propio instituto y, en general, la producción científica en el campo de la Prehistoria.

You may also like

Comments are closed.

More in:Ciencia