El menosprecio a las decisiones soberanas de Cantabria

¿Cantabria solo sirve para aportar votos? Esta sería, a grandes rasgos, la primera conclusión que se puede extraer de la visita el pasado lunes 2 de septiembre del ministro de Industria, José Manuel Soria, a tierras cántabras. La segunda conclusión, es más que una conclusión: es una certeza. Soria dejó claro con sus inquietantes palabras que el gobierno central menosprecia las decisiones soberanas de Cantabria, cristalizadas en forma de Ley por unanimidad en el Parlamento de Cantabria, al respecto de la prohibición total de la fractura hidráulica (‘fracking’) en el territorio cántabro.

{xtypo_quote_left}La próxima vez que haya que votar habrá que acordarse del ministro y el gobierno que menospreciaron la voluntad de los cántabros{/xtypo_quote_left}

Aunque entendemos que una norma nacional tiene, en principio, rango superior frente a una norma regional, no es difícil tampoco entender que si una técnica como el ‘fracking’ ha suscitado tan fuerte rechazo social, quizá es necesario reconsiderar su aplicación si además existe una normativa para prohibir su uso en Cantabria.

Está comprobado que el ‘fracking’ supone un enorme peligro y una degradación medioambiental de las zonas donde se aplica esa técnica, cuyos territorios sufren durante décadas las terribles consecuencias de estas decisiones políticas.

{xtypo_quote_left}El ‘fracking’ es una barbaridad medioambiental, y los gobernantes que aprueben esta técnica cargarán con la responsabilidad histórica de sus terribles consecuencias{/xtypo_quote_left}

Si el gobierno central menosprecia la soberanía popular cántabra expresada en las leyes que aprueba su corte, de esta certeza se puede extraer la conclusión, como afirmábamos al comenzar este artículo, de que Cantabria solo sirve para aportar votos al PP. Al gobierno de Madrid solo le interesa Cantabria cada cuatro años, para recolectar votos.

Todavía no sabemos si, a partir de ahora, se abre una época plagada de litigios entre administraciones. Tampoco sabemos la firmeza con la que el presidente cántabro, Ignacio Diego, defenderá su ley. Pero lo que sí ha quedado claro es lo poco que importa al gobierno de Madrid la postura de Cantabria y sus ciudadanos.

Por lo tanto, dado que la técnica del ‘fracking’ arrastra un considerable rechazo social en Cantabria, la próxima vez que haya que votar, habrá que acordarse, inevitablemente, del ministro y el gobierno que menospreciaron la voluntad de los cántabros, expresada en su parlamento y en su Ley Anti-Fracking. Para saber a quien no votar.