En la dirección equivocada

Escrito por Juan Manuel Ruiz Gutiérrez

Nuestra democracia dicta que se acerca la hora de los ciudadanos y ciudadanas, la hora de ser partícipes en la decisión de quién dirigirá los destinos de nuestros municipios y de nuestra región. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y el actual contexto político golpea fuertemente en la decisión de cada uno de nosotros, no permite ver el panorama político de forma serena. Si miramos hacia el exterior, primero ponemos el punto de mira en Japón y nos preguntamos si no es el momento de apostar por energías limpias y seguras, pensando en presente y futuro, cambiando nuestro modelo energético clave para la evolución medioambiental y social de nuestro país. Segundo miramos hacia Libia y nos enorgullecemos de vivir en democracia, y deseamos extrapolar nuestro modelo de sociedad a aquellos países que sufren a estos sátrapas. Y nos enorgullecemos cuando el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas toma las medidas necesarias para establecer una zona de exclusión aérea con el objetivo de proteger a los ciudadanos, en lugar de que ciertos países actúen de forma unilateral en función de sus intereses económicos. Es el momento de pisar el acelerador para apoyar a todos aquellos pueblos que se alzan y luchan contra estas dictaduras, y sobre todo para conseguir establecer la democracia, emergiendo con más fuerza que nunca la voz del pueblo que necesita sentirse libre, y rechazando a todos aquellos que se apoyan en el poder para beneficio personal.

 

Parece que el mundo se tambalea, pero durante la historia siempre ha habido puntos de inflexión que son los que nos han permitido cambiar el rumbo de nuestro destino. No está todo conseguido, hay mucho por lo que luchar, pero también debemos exigir que se recuperen valores pasados, porque no todo vale y porque no todos son iguales ni tienen las mismas ideas. Por ejemplo, no podemos consentir que el presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, señale que las personas con movilidad reducida podían bajar “con cuerdas”, y no me vale que lo justifiquen diciendo que ha sido un calentón, es un auténtico bochorno que no deja de ser otra frase que lapida no solo a él como político sino también a quien lo justifica.

 

Pero aunque estemos en período electoral, que nadie se crea que por pegar miles de carteles o hacer cientos de libros de publicidad y por prometer y vender de todo van a ser más o menos votados, es faltar a la inteligencia de los ciudadanos y ciudadanas, porque lo que necesitamos es conseguir recuperar la confianza de aquellos que durante cuatro años han estado empeñados en perderla pero que ahora, a un par de meses vista, se vuelven a acordar, dejando en entredicho su apuesta por el bien común. Solo pedimos que todos esos lastres que solo piensan en su interés personal sean denunciados por todos aquellos que están a su alrededor, ya que más que nunca es necesario reivindicar el valor de la política como fuerza de cambio.

 

Es la hora de reflexionar, y decir en voz alta a la derecha que está tomando el camino equivocado, que se necesita el esfuerzo de todos. Añorábamos un acuerdo social y económico fuerte como así han constatado Sindicatos, Patronal y Gobierno, pero por desgracia todas esas estructuras capitalistas que ejercen el poder sin ser elegidas por el pueblo son las que nos están estrujando al máximo, estructuras que están dando muestra de debilidad, momento para que la izquierda dé un golpe de timón con una nueva idea de socialismo sin basarnos en este sistema perverso. El debate está abierto, y tiene que ser exigente, porque esa es la verdadera salida de la crisis, no podemos salir por la derecha de una crisis en la que hemos entrado muy por la derecha, no podemos retroceder en el tiempo para perder los derechos adquiridos hasta ahora, necesitamos afrontar el reto de una nueva forma de hacer política. Este es el gran reto, porque tomar medidas en función del criterio de los llamados mercados, es como jugar en el casino: no somos capaces de predecir el resultado hasta que ocurre.

 

Por lo tanto, y debido a esta situación que estamos viviendo, no puedo estar más en desacuerdo con todos aquellos que anhelan que Rodríguez Zapatero tome la decisión de si continúa o no. Por favor, no es el momento, ni lo necesita la política ni lo necesita España, España necesita credibilidad y fuerza, y eso se consigue con la unión de todas las fuerzas políticas y de todos los agentes sociales, porque lo que menos necesita España es un presidente interino. Quien piensa eso, no piensa en el conjunto de la sociedad. Pero no nos engañemos, tampoco la derecha tiene la solución mágica para salir de la crisis, como así demuestra donde está gobernando, eso es una autentica falacia, no pensemos que Rajoy va a llegar con el libro de las 10 soluciones neoliberales de Aznar bajo el brazo y el paro desaparecerá. Creo que todos estaríamos encantados si fuese cierto, pero desgraciadamente no lo es, me quedo sin lugar a dudas con todas esas políticas a favor de fomentar el alquiler, a favor de los acuerdos sociales y económicos, a favor de mantener una sanidad pública fuerte que dé cobertura a todos y a todas, a favor de la igualdad, a favor de la ley de dependencia, a favor de la educación pública, a favor de las becas para poder estudiar en el extranjero, a favor del respeto por los derechos adquiridos, a favor de las políticas de empleo, a favor de tantas y tantas cosas, que todas parecen ser tapadas por problema del paro. El paro nos desangra, pero tenemos que pensar que estamos jugando con dos ámbitos, el publico y el privado, y quien genera el empleo es el sector privado, por lo que el ejecutivo puede y debe hacer políticas encaminadas a fomentar la contratación en el ámbito privado, pero es un ámbito que por desgracia el Gobierno no puede dominar, por lo que el acuerdo entre Gobierno, Sindicatos y sobre todo empresarios debe ser el camino correcto por donde empezar a crecer.

 

Juan Manuel Ruiz Gutiérrez