• 29 de enero de 2023

Encuestas, videntes y pitonisas

 Encuestas, videntes y pitonisas

La encuesta difundida hace pocos días por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) no ha dejado indiferente a nadie en Cantabria, especialmente a los regionalistas.

La encuesta difundida hace pocos días por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) no ha dejado indiferente a nadie en Cantabria, especialmente a los regionalistas

Encuestas y quinielas
La encuesta difundida hace pocos días por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) no ha dejado indiferente a nadie en Cantabria, especialmente a los regionalistas.
La encuesta difundida hace pocos días por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) no ha dejado indiferente a nadie en Cantabria, especialmente a los regionalistas.

La estadística es una rama de las matemáticas que no goza de muy buena fama, y con razón.

Encuestas y sondeos no hacen más que fallar una y otra vez, especialmente en el ámbito político y electoral.

La «Macroencuesta sobre tendencias en voto autonómico» especuló hace pocos días con un fuerte varapalo para los regionalistas en la próxima convocatoria electoral.

El CIS de Tezanos da la victoria, casi con un empate, a un Partido Popular muy igualado con el PSOE de Cantabria. Habrá que verlo.

La estadística, en el ámbito político electoral, posee un valor casi similar a las predicciones tan peculiares de aquel presunto vidente, Rappel, que se hizo famoso luciendo un tanga de leopardo en la televisión de los 90.

La estadística trabaja con métodos, procedimientos y fórmulas que permiten recolectar información para luego analizarla y extraer de ella conclusiones presuntamente relevantes, pero su eficacia está siempre en duda cuando se aleja de los datos puros y en bruto para especular con deducciones más o menos acertadas.

El único dato válido es el de los votos que los ciudadanos meten en las urnas, pero la estadística y los sondeos tienen también la utilidad que nos permite a los periodistas llenar horas de radio, de televisión y hojas de periódicos durante meses antes del Día Electoral.

Quizá no estaría de más añadir a cualquier contenido periodístico basado en estadísticas la etiqueta «Contenido basado en especulaciones estadísticas», para evitar que el espectador y potencial votante asuma lo allí expresado como si fuera un dato real y no una presunción.

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