Europeos ricos, europeos pobres | Editorial

Europeos ricos, europeos pobres | Editorial
  • El Euro es un proyecto fallido a todos los niveles

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Hace bastante tiempo que Alemania ha dejado de ser el motor económico de Europa, admirado ejemplo, para convertirse en ariete de los países mediterráneos, dentro de una estrategia de fomento constante del ataque y menosprecio a Grecia, Portugal, Italia y España.

Por desgracia, por el fuerte empuje de Alemania se ha revitalizado el significado de fondo de las tristes siglas de los PIGS (en inglés, cerdos) para hacer referencia a esos cuatro países. Merkel y la Troika se están encargando de fomentar el desprecio a los países del Mediterráneo europeo, tachando a sus ciudadanos como vagos y a sus gobiernos como incapaces, todo antes de admitir que el proyecto del Euro fue mal diseñado desde el principio, y que la tirita en forma de austericidio y asfixia, no es la solución.

Quizá sin olvidar el trasfondo de la Segunda Guerra Mundial que todavía no parece superada del todo, Alemania pretende someter a los gobiernos y a los pueblos de esos cuatro países a través de la asfixia financiera. Alemania olvida con mucha rapidez la enorme generosidad que Europa tuvo con su país tras la guerra, especialmente un pequeño país como Grecia. Ahora, con la economía y la política de un país democrático y soberano como Grecia asfixiadas por los bancos mayoritariamente alemanes que usan una deuda impagable como ariete, Alemania pretende usar a Grecia como ejemplo de poder ante los demás países.

Si la Europa que se pretende construir es una Europa separada en europeos ricos y europeos pobres, quizá no merece la pena seguir sosteniendo ese proyecto europeo. El Euro, mal diseñado desde el principio, debe dejar de ser el objetivo último a salvar cueste lo que cueste.

Si la Europa que se pretende construir es la Europa del dolor y de las injusticias sociales polarizadas, quizá ha llegado el momento de frenar el tren y bajarnos. Quizá el proyecto debe disolverse para todos, no solo para Grecia, y volver todos los países a sus propias monedas nacionales. Francia es, sin duda, un país mucho más sólido en su identidad: no han dejado que el austericidio promovido desde Alemania les invada. Y quizá el camino de la resistencia debe ir más allá de la postura francesa, y el Euro debería disolverse completamente, dejando atrás estos años de historia que lo único que han traído es desprecio hacia la Democracia de cada país y dolor para los habitantes en pos de una economía virtual que casi nadie entiende.