Haloterapia y cuevas de sal: más modas sin evidencia científica

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Imagen de <a href="https://pixabay.com/es/users/Zen23-802458/?utm_source=link-attribution&utm_medium=referral&utm_campaign=image&utm_content=658127">Balázs Somos</a> en <a href="https://pixabay.com/es/?utm_source=link-attribution&utm_medium=referral&utm_campaign=image&utm_content=658127">Pixabay</a>
Imagen de una sala de ‘terapia’ de color y Cueva de Sal en Huntintong Beach de Balázs Somos en Pixabay

El mundo de las terapias dudosas y las pseudociencias no deja de sorprender a los verdaderos científicos y a los divulgadores de terapias médicas comprobadas y auténticas. Una de las últimas modas sin apenas evidencias científicas más allá del efecto placebo es la “haloterapia”, que incluso ha llegado a Santander, en forma de tratamientos en salas que simulan ser cuevas de sal.

A pesar de esta moda de “spas” basados en ambientes cargados de sal en los que el paciente consigue relajación y bienestar aparente, no hay evidencias científicas sólidas que sostengan la mayoría de las afirmaciones sobre los presuntos beneficios sobre la salud, frases en muchas ocasiones emitidas por los gestores comerciales o vendedores de estas instalaciones, quienes muchas veces no tienen cualificación sanitaria o científica de ningún tipo.

Una de las escasas referencias científicas pregonadas por los defensores de la haloterapia es la doctora rusa Alina V. Chervinskaya, quien se atribuye la creación de la técnica e incluso tiene varios productos registrados para su aplicación. Es, precisamente, su estrecha vinculación e interés comercial por la técnica el motivo principal por el que según algunos científicos se pone en duda la objetividad de sus informes y estudios sobre haloterapia, al existir un claro conflicto de interés en el asunto que se investiga. Más allá de los informes de Chervinskaya, la inmensa mayoría de informes científicos no concluyen que la haloterapia tenga muchas de las efectividades para curar muchas de las enfermedades que el marketing de los impulsores comerciales asegura.

Incluso periódicos de gran prestigio como el New York Times también se han hecho eco de esta nueva moda, de la que sus impulsores afirman que “es muy buena para la artritis y para regular la presión arterial”, aunque no existe ninguna evidencia científica para tales afirmaciones. ‘No existe ninguna prueba que demuestre científicamente que las cuevas de sal curen a los niños con asma o las enfermedades pulmonares crónicas’, añade el periódico.

En España, la Consejería de Salud de la Región de Murcia ha asegurado que una revisión sistemática enfocada en pacientes con obstrucción crónica del flujo aéreo (OCFA) y una intervención en una serie de casos realizada en pacientes diagnosticados de bronquiectasias sin fibrosis quística, muestran que “no hay evidencia de que la haloterapia sea efectiva en la mejoría clínica de estos pacientes”, según se explica en la página web del organismo murciano encargado de velar por la salud.

Recientemente, el Gobierno de España lanzó la campaña #ConPrueba contra las pseudoterapias y pseudociencias porque, además de sus efectos perjudiciales para el bolsillo del paciente, las terapias sin evidencias científicas pueden ser, en ocasiones, perjudiciales para la salud.

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