¿Y ahora qué, señor Presidente?

{xtypo_dropcap}M{/xtypo_dropcap}illones de españoles salieron el jueves 19 de julio a la calle a devolverle la pelota al presidente del gobierno, Mariano Rajoy (PP) en respuesta -y contundente protesta- por los salvajes recortes y medidas anunciadas por Rajoy.
{xtypo_quote_right}De poco ha servido la gigantesca maquinaria de desprestigio a sindicatos y funcionarios puesta en marcha por “lobbies” mediáticos{/xtypo_quote_right}
De poco sirvió la gigantesca maquinaria de desprestigio a sindicatos y funcionarios, puesta en marcha por parte de algunos “lobbies” mediáticos de poder: los ciudadanos recuperaron la confianza en sus líderes sindicales y, junto a ellos, dieron todos juntos la espalda a una política de ahogamiento suicida que está llevando a los españoles a la miseria y a la pobreza. Y dentro de esos ciudadanos y funcionarios, muchos agentes de Policía y Guardia Civil y otros cuerpos de seguridad del Estado, un detalle muy revelador, importante y a tener en cuenta.
Ahora, Rajoy tiene la pelota en su tejado. Como opciones, lo más lógico sería escuchar la voz ciudadana, expresada con limpia claridad en las calles, y buscar otras salidas distintas a las propuestas que ya conocemos. Otras opciones son más duras: si realmente Rajoy no tiene independencia soberana para tomar sus propias decisiones, y si no sabe gobernar de otra manera que no sea causando más dolor a sus ciudadanos, Mariano Rajoy debe irse o convocar un referéndum para confirmar si los ciudadanos aceptan o rechazan sus desmanes de gobierno.
Cada vez está más claro que no es una crisis: “es una estafa” como gritan en la calle los manifestantes, y de esa estafa podrían ser cómplices, presuntamente, todos los políticos y gobiernos que se doblegan a las pretensiones que imponen los estafadores.
Pero ¿hasta cuándo, señores gobernantes, hasta cuándo podrán ustedes seguir gobernando a espaldas de sus ciudadanos y en contra de sus ciudadanos, mientras favorecen a una casta elitista? Cuanto antes respondan ustedes con solvencia a esta pregunta, antes entrarán en razón y evitarán que el pueblo, harto, indignado y rabioso, tome por la fuerza lo que por derecho moral es suyo.