Editorial

La democracia amenazada

Las nuevas leyes que prepara el Ministerio del Interior son un serio ataque a la democracia española. Son, en definitiva, una vergüenza más de la “marca España” hacia el exterior de nuestras fronteras. Por ejemplo, en la Unión Europea no comprenden cómo en España se ha dejado campar a sus anchas a los bancos, que han delinquido abiertamente en temas en los que han operado con muy poca transparencia, o con manifiesto engaño, hacia sus clientes.

Creemos, sinceramente, que también es muy difícil de justificar que la indignación ciudadana, en forma de manifestaciones o escraches sea sancionada con brutales multas, mientras que los corruptos -incluyendo a muchos del partido que gobierna, bueno, y también del otro que está en la oposición, y del otro, y del otro…- campan a sus anchas por España.

Y esta situación, con una democracia tan amenazada, no es nada buena a corto o medio plazo. La indignación que no se expresa se enquista, y puede explotar de muchas formas. En España es el mundo al revés; la policía no protege a los ciudadanos honestos, y la justicia, que es de pago, solo pueden pagarla los que tienen dinero, pese a que ese dinero pueden haberlo conseguido por medios poco honestos.

No hay justicia para los justos pero sí hay castigo para los mansos.

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