La “espantá” del gallo (Rajoy, no Rafael)

Por Manuel Haro Alcalde

 

Manuel Haro Alcalde{xtypo_dropcap}U{/xtypo_dropcap}na vez más, mi amigo David Laguillo requiere de mí “docta (dice él) opinión”, un comentario ante la actitud del Presidente del Gobierno a la entrada del Senado, cuando se dio la media vuelta, pero “no se fue con el sol, cuando cayó la tarde”, que diría la canción.
Rajoy, abrumado por informadores habituales de la cosa política y más, creo que no encontró una salida airosa a lo que se le venía encima, en lo que a preguntas varias sobre la situación actual se refiere.
El asunto está feo en España. Como en el resto de Europa, pero nosotros vivimos aquí y es lo que nos interesa. Como también nos interesa escuchar explicaciones de por qué se toman determinadas decisiones. Algo que, en muchos casos, no se está sabiendo exponer a los ciudadanos.
En estos momentos, creo que están sobrando referencias al Gobierno anterior. Todos sabemos lo que hizo y cómo ha dejado al país, pero sirve de poco estar haciendo constante alusión a ello. Ahora no toca. Pero sí debería tocar poner las cosas en su sitio de una vez por todas y no hacerle ascos a una política de consenso que ayudaría a “remendar” el “descosido” de este “traje”.
En este caso, las hemerotecas (¡cuántas veces nos olvidamos de que existen y cuántas dudas nos resolverían!), nos pueden recordar que cuando el PP era oposición, lo planteó varias veces, con la rotunda negativa socialista. Un PSOE que ahora se “ofrece”, pero habría que saber cómo y en qué condiciones o si solo es para la galería.
Los recortes están siendo el caballo de batalla del drama que vivimos. No sé si queda de dónde quitar, pero sí sé que, mientras no se demuestre lo contrario, la cosa viene dada por los excesos de gastar más de lo recaudado. En una economía doméstica, cualquier ama de casa que se precie, habría cortado por lo sano mucho antes de llegar a la debacle. Por eso, habría que insistir en ahorrar allí donde de verdad se vislumbran gastos innecesarios.
Se habla del gasto público. Y en este apartado nos preguntamos: ¿hasta qué punto es necesario el Senado, por ejemplo, que no sea para el “enchufado” (se podía llamar así), de amigos y residentes, con toda la parafernalia que conlleva?. ¿Y qué podemos decir de las autonomías, gobiernos paralelos, con funciones duplicadas, cargos innecesarios y… tanto y tanto?.
Y sobre todo, a la hora de recortar, ¿dónde están los “recortes” de sueldos astronómicos de los que no se tiene más noticia que se “congelan” en vez de reducirse?. Los políticos, los primeros. Por cierto: ¿no hay demasiados políticos…?.
Y los directivos de empresas, consejeros-delegados, pagos escandalosos en programas de TV, futbolistas… La lista, sería interminable, pero hay algo que, de verdad, nos cuesta mucho más entender: ¿por qué se habla de “inyecciones” a la banca, cuando son ellos quienes tienen que realizar su labor de apoyo y ayuda con la concesión de créditos, préstamos, que darían opción a crear puestos de trabajo (¡he aquí otro “lobo estepario”!), con mejor disposición empresarial, sobre todo, de las PYMEs, verdaderas creadoras de empleo?.
Bueno, pues estas y otras muchas cosas más, seguramente que echaron “patrás” a Rajoy, cuando vio al personal informativo a punto de disparar no solo los flashes de sus cámaras, sino todo el arsenal técnico y humano, por lo que optó por la de Rafael el Gallo, algo que le habrá hecho reflexionar, por lo que a su llegada a la Cámara Baja, esta mañana, se paró con los informadores y les atendió brevemente antes de entrar en el Congreso. Tal vez porque los mercados han dado hoy un pequeño respiro, tanto a la Bolsa, como a la temible prima de riesgo.
Mientras tanto, amigo David, no nos queda más que aguantar lo que podamos, intentando cambiar demagogia por hechos consumados.