La realidad de los comedores sociales

Por Elena Hernández Lauffer

Nuevamente lo primero dar las gracias al comedor social Luz Casanova de Madrid por ofrecerme la posibilidad de desarrollar una labor de voluntariado este verano, por un lado muy gratificante, por otro muy cansado pues en mi caso, por tener la suerte de estar dentro de la población activa, desempeñé esa labor en mis días libres.
Uno tiene visión desconocida de lo que son las cosas hasta que no las vive en primera persona y siempre, aún de experiencias negativas, se saca aprendizaje positivo.
Yo quiero compartir con los lectores lo que ha sido mi realidad.
Si bien considero mi tiempo muy bien dedicado hacia muchos usuarios de este lugar, gente afable, educada, agradecida…..cierto es también que hay otro perfil (que si bien comprendo arrastran muchos malos vicios y problemas) que te hace preguntarte si merece la pena o no dedicar tu tiempo a estos menesteres. Sobre todo, cuando se hace altruístamente pero debe ser mi vocación de trabajadora social, que lo soy, sin ejercer. Muchos de los que ejercen carecen de ella.
Hoy, una vez finalizada mi dedicación contaré, sin olvidar dar las gracias a la maravillosa apostólica que me ha acompañado (en otros años Modesta y este año Puri) que me voy en estado agridulce. Dulce por quien merece de toda dedicación, agrio por los que me intimidaron y con quienes pensé que todavía….me iban a romper la cara. Das tu tiempo y aún expones tu integridad. Gente que vive de la caridad y comen, visto con mis propios ojos, mejor que como se va a comer jamás en mi casa  y todavía vienen con cierta agresividad, exigiendo, intimidando y si puede ser dando puñetazos porque no les has dejado colarse en un comedor social. Dejar que entre uno fuera de turno significa tener a otros quince encima de ti.
Estas personas…no merecen ni estar ahí. No merecen de la caridad. No merecen nada. Y ahí están. Por suerte aún contamos con pequeñas normativas en donde hasta de ahí se les puede expulsar, como así ocurrió con uno de ellos. Mucha, mucha gente que disfruta de estos servicios pagados por todos y no solo no lo agradecen sino que si no les complaces  todavía  puedes llevarte  un “filetón”.
Luego están las anecdotas graciosas a la par que penosas en donde tanto la apostólica como yo nos quedábamos estupefactas, como por ejemplo que vengan a pedirte una toalla ¡ porque se van de vacaciones a la playa!¡Que happy! Yo comiéndome el asfalto y aquí la indigencia de vacaciones a la playa. A algún lugar de playa donde por supesto haya comedor social.  “Demasiao”. Esto es ” la caña de España”. Y ya por último y para los amantes de los porcentajes, para los defensores acérrimos de la igualdad, para todos esos que dicen que el hombre y la mujer son exactamente igual, a modo curioso y apto de estudio citaré que de cada cien hombres…puede haber una sola mujer. Curioso…cuanto menos.
Muchas gracias, sobre todo a los agradecidos y amables porque son los que dan  sentido a este tipo de proyectos.
Me encanta ayudar a todo necesitado, pero eso es una cosa y otra…exponer tu cara a cuatro marranos. Más control en los accesos y con normativa severa…se les bajarían los humitos.
Buen verano

David Laguillo

Cantabria Diario

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David Laguillo