Cantabria

Las sentencias judiciales acorralan a Caja Cantabria

Caja Cantabria, ahora integrada en el extraño conglomerado denominado Liberbank, no levanta cabeza, judicialmente hablando. Raro es el día en que no se publican noticias de nuevas sentencias judiciales que condenan a Caja Cantabria-Liberbank a devolver los ahorros a algún pequeño ahorrador.

Hoy es el caso de una ama de casa que en el momento de la contratación de las Participaciones Preferentes tenía más de 70 años, y que se ha encontrado con que todos sus ahorros (unos 210.000 euros) estaban atrapados en ese producto financiero, en lugar de en depósitos a plazo. A dicha pretensión se había opuesto la Caja, alegando que dicha cliente era una inversora experimentada pues había contratado en una ocasión un fondo de inversión por importe de 2.000 euros, circunstancia que el juez ha considerado irrelevante, dado que no acredita la condición de inversora experimentada que alegaba la Caja.

La Plataforma de Afectados por Preferentes considera que Caja Cantabria se obceca en no aceptar la solicitud de la cliente de que le sea devuelto su dinero, prefiriendo en lugar de eso, obligarla a pasar por el ‘desagradable trance’ de un juicio, con las consiguientes sufrimientos para la clienta y el correspondiente entorpecimiento de la labor judicial; ambas cosas ‘absolutamente innecesarias’.

La sentencia, como no podía ser de otra manera, condena a devolver los 210.000 euros objeto de la demanda, y afea la “mala praxis de la entidad bancaria”, y obliga al banco a pagar las costas judiciales.

Otra sentencia más, esta vez del Juzgado número 2 de Medio Cudeyo (Solares), en la que el Juez titular, Enrique Quintana Navarro, emite en la página 31 y siguientes un demoledor análisis del comportamiento de la Caja, con el que acompaña al dictamen de sentencia condenatoria para Caja Cantabria por una demanda de 97.000 euros.

El magistrado utiliza las expresiones “conducta conscientemente desleal de la entidad”; “intento –vano por completo- de presentarse (la entidad bancaria) como una víctima inocente de las maquinaciones perversas del actor (el ahorrador)”; “(el ahorrador) pretendería “aprovecharse” ahora de las circunstancias y a su costa (a costa de la Caja), apoyándose en una corriente -también considerada perversa y cuasi conspiratoria, se supone, habida cuenta de que es un hecho público y notorio la pendencia en los Juzgados de Cantabria de multitud de procedimientos idénticos al que nos ocupa”, dan idea de cuál es el concepto al que las actuaciones de Caja Cantabria, principalmente, se han hecho acreedoras.

 

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