Lejía para limpiar el ‘corruptódromo’

{xtypo_dropcap}E{/xtypo_dropcap}n medio de esta enorme crisis y de las alarmantes cifras de paro, la corrupción que sale a la luz se desvela con más desvergüenza todavía. Ahora la corrupción huele más, huele de lejos, causa más estupor y debe ser denunciada por los ciudadanos.

No se debe permitir la impunidad de cargos públicos que vienen al puesto a servirse en lugar de servir, que abusan de sus “prebendas” y utilizan su puesto público -un puesto de servidor hacia el bien común de lo público- para lanzar su propia “carrera” y beneficiar a amigos, familiares o empresarios afines.

En cualquier pequeño pueblo, dentro de los partidos políticos y también dentro de los organismos públicos, el ciudadano está legitimado para señalar con el dedo y sugerir limpiar en profundidad, con lejía, esta situación para conseguir erradicar ya por fin el ‘corruptódromo’.