Lucha de dos modelos en la Asociación de la Prensa de Cantabria

{xtypo_dropcap}E{/xtypo_dropcap}n las últimas semanas, el escándalo al que estamos asistiendo en la Asociación de la Prensa de Cantabria (APC) puede interpretarse más en profundidad superando el hecho de tratarse de una lucha entre dos figuras rivales.
Creemos que el tema va mucho más allá, y se trata de una lucha no solo entre dos candidatas en pugna por un puesto, sino una lucha entre dos modelos y dos formas diferentes de hacer las cosas. Si se quiere, una lucha entre pasado y futuro. De la misma forma que el periodismo actual vive una contraposición de dos modelos -periodismo impreso en papel y periodismo en la red- también podemos entender que en la APC se vive una pugna entre dos modelos de entender la profesión con evoluciones muy distintas.
Debemos destacar, para argumentar esta lucha entre pasado y futuro, una de las impugnaciones presentada por la candidata María Ángeles Samperio. En esta impugnación, que tenía como objetivo la anulación de las elecciones celebradas el 22 de diciembre, Samperio se quejaba de que los representantes de la otra candidatura estaban usando “las redes sociales” para informar en directo del proceso electoral. El informe aportado por la candidatura de Beatriz Grijuela (ganadora de las elecciones), elaborado por la Universidad de Cantabria, destacaba y llama la atención sobre el hecho de que Samperio, como candidata a presidir una asociación de periodistas quiera utilizar “argumentos de censura de la libertad de expresión y de información”.

No es un hecho baladí, sino sumamente importante como detalle de dos formas opuestas de entender la comunicación y el periodismo. Mientras la candidatura encabezada por Grijuela ha hecho suyos como paradigmas la información y transparencia, a través de todos los canales disponibles, la candidatura de Samperio se ha instalado en el oscurantismo y la falta de transparencia.
De estos dos modelos, en el campo del periodismo, debemos recordar que el papel está sucumbiendo sin remedio ante las nuevas herramientas de comunicación, y que el pasado debe dejar paso a un futuro sin duda mucho más brillante y abierto.
“Tras un momento de silencio, exclamé:

-¿Qué es lo que estoy viendo, Vida?

Y la Vida me contestó:

-Es la Ciudad del Pasado. Mira y reflexiona.

[…]Tal es la llamada Ciudad del pasado -aparentemente muy lejos, pero en realidad, muy cerca- visible apenas a través de los crespones tenebrosos de las nubes.

Entonces la Vida me hizo una señal, mientras me decía:

-Sígueme. Nos hemos detenido demasiado aquí”

(Khalil Gibrán, “Las dos ciudades”)