Editorial

“Operación Ébola”

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Cartel de la película “Los liantes” (Mariano Ozores, 1981)

A estas alturas hay pocas cosas que sorprenden en esta España de pandereta y de cuñados que opinan de todo sin saber de nada. Sin embargo, la crisis del ébola ha sacado a la luz algo que parecía superado: esa España del “ozorismo” y el “landismo” donde todo se improvisa y el caos se adueña de las vidas de los protagonistas.

La “Operación Ébola”, que puede ser un título para una película de Ozores protagonizada por Pajares y Esteso, probablemente fue diseñada, coordinada y ejecutada por algún cuñado. El cuñado de alguien, digo.

Y se explica así el resultado: España es el hazmerreír en la prensa internacional.

Sigue viva esa España que vivía a espaldas del orden que se marcaba desde Europa y también a espaldas del sentido común del mundo, nunca se había marchado del todo. Estaba ahí, en nuestro ADN, agazapada para saltar en cualquier momento sobre nuestra razón, para nublarla con tarjetas opacas, jueces condenados y bancos que roban a sus clientes, como si ya por fin, de forma definitiva, la locura hubiese ganado la batalla.

Sigue viva esa España cainita y ruin que es capaz de mantener en el cargo a chorizos certificados, y de llevar la hipocresía un paso más allá para sacarla a pasear día sí y día también, culpabilizando a la víctima y al peón de los fallos que, con toda seguridad, vienen de mucho más arriba.

Sigue viva esa España que, representada por los mitos pueblerinos del cura, el alcalde y la benemérita, demuestra, cada día más, que los jóvenes de las nuevas generaciones más preparadas no podrán entrar en los círculos selectos mientras no se rompan las rancias estructuras de cuñados, tragaldablas y palmeros que todavía permanecen para aupar a los mediocres y enclaustrar a los brillantes, condenados a la emigración del talento.

En definitiva la “Operación Ébola” no ha hecho más que empezar. Consiste en localizar el virus de la mediocridad, el cuñadismo y el clientelismo: es un virus que llevamos dentro, y hay que destruir.

 

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