Pactos, partos y repartos | Editorial

No basta con ganar las elecciones. Que se lo digan a Diego, que se queda compuesto y sin Gobierno. También hay que ganar la batalla de los pactos, que más parecen partos, y la de los repartos, mucho más compleja.

En Cantabria, el PSOE ha vuelto a situarse a los pies del PRC de Revilla, con tal de chupar unos pocos años más tocando pelo en el poder. Los cada vez menos electos socialistas se arriesgan, con el camino que llevan, a quedar reducidos a anécdota como partido, en muy pocas legislaturas.

En esta tesitura, el hecho de que los socialistas vuelvan al Gobierno de Cantabria con cada vez menos votos y menos apoyos ciudadanos, no deja de ser curioso. También es curioso el hecho de que Revilla, animal mediático del cual se tiene mejor imagen fuera que dentro de Cantabria, va a seguir recogiendo los votos que los socialistas pierden a todo trapo.

La postura del PSOE de lamer las botas del carismático líder regionalista, y asumir en el reparto las migajas que deja Revilla, volverá a pasar de nuevo factura a un socialismo cántabro que, sin duda, merece mejor destino y, por encima de todo, mucho mejores dirigentes.

Sorprende menos lo de Ciudadanos, que ha tardado menos de lo que canta un gallo en olvidar la tan cacareada “regeneración” para apoyar todo tipo de repartos al estilo clásico. Y, de fondo, los ciudadanos de verdad: los que en las urnas pidieron regeneración y una nueva política, pero lo que se están encontrando es, por desgracia, más de lo mismo: pactos, partos y repartos.