«Esta calle es privada, tiene usted que pagar para pasar»
{xtypo_dropcap}E{/xtypo_dropcap}l título del artículo expresa con bastante claridad el argumento fundamental de este texto. Si las cosas no cambian radicalmente de rumbo, en un futuro ‘distópico’ podríamos llegar a tener -elucubración- ciudades gestionadas por corporaciones -o concesionarios- que se ocuparán de la explotación comercial de calles e infraestructuras en España. Con pases electrónicos -o mediante chips implantados en el cuerpo-, zonas y cuadrantes: como en las películas futuristas.
Así, podría llegar a darse la paradoja de que la única calle para acceder, pongamos por ejemplo, al estadio de fútbol Santiago Bernabeu, estuviera gestionada por ESTAFASA -empresa ficticia que nos acabamos de inventar y cuyo parecido con la realidad sería pura coincidencia- que se encargaría de cobrar religiosamente a los feligreses del fútbol por acceder al estadio.
¿Suena exagerado? Quizá no tanto, cuando vemos cada día cómo el gobierno del PP va «liberalizando» -eufemismo del ‘neolenguaje’ que quiere decir «privatizar»- multitud de servicios públicos o infraestructuras clave.
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