Reconstruyendo España

{xtypo_dropcap}A{/xtypo_dropcap}unque todavía no hemos tocado fondo, conviene empezar a planear la reconstrucción de España desde las cenizas. Hasta cierto punto es irónico que España se vaya a romper como país bajo un gobierno del PP, con su ideología unitaria, centralista y conservadora.

Tiene bemoles que el presidente de España, Mariano Rajoy (PP), sea tan poco expresivo como un actor secundario en una mala película de romanos, y nunca mejor traída la analogía con Italia.

Pero es lo que tiene el bipartidismo: el PSOE o el PP iban, tarde o temprano, a dejar su firma en el máximo desastre del país. Era cosa de uno de los dos, porque nadie contaba con un tercer jugador -quizá ajeno a la política- que pudiera buscar otra salida distinta.

El país está al borde de un rescate que nadie quiere reconocer, por culpa de la crisis global a la que se suma, hay que aceptarlo ya, un país de pandereta con el surrealismo casposo y la corrupción como telones de fondo, que están ahí aunque siempre se intentan ocultar.

España tiene mucho trabajo por delante para reconstruirse como país serio, para volver a educarse a sí mismo como un país sin mamandurrias, y volver a presentarse al mundo en sociedad con el nepotismo reducido a su mínima expresión, y el chanchulleo y el amiguismo erradicados. Este, queridos lectores, es el camino que nos queda como país para volver a la senda de la dignidad.

Con o sin rescate europeo, debemos defenestrar definitivamente las redes de clientelismo, debemos eliminar la corrupción y perseguir las adjudicaciones “digitales” (entiéndase, a dedo).

Para que por fin, de una vez por todas, España pueda presentarse al mundo limpia, como una nación reconstruida, fiable y en la que merece la pena invertir, trabajar, y que puede ofrecer una vida y trabajo digno a las personas honestas, cualificadas y preparadas. Y desterrar a los vividores a la emigración.