Recortes y oposición

Por Manuel Haro Alcalde
Manuel Haro Alcalde{xtypo_dropcap}T{/xtypo_dropcap}engo la inmensa fortuna de que mis opiniones puedan expresarse en
libertad, sin cortapisas y respetadas por la Dirección de ésta página.
Incluso cuando, en ocasiones, han chocado con su línea editorial, lo que da más valor al contenido literario de asuntos que pueden interpretarse de diferentes maneras.
Ante todo y por citados motivos, no puedo aceptar ni siquiera insinuaciones externas sobre los contenidos que, insisto, nadie censura, viniendo de donde vengan. Por tanto, pido respeto y que nos dejen expresarnos, eso sí,
con cordura, algo que intentamos y que, modestamente creo que conseguimos.
En caso contrario, no tendríamos inconveniente en disculparnos, porque “…de humanos es equivocarse y de sabios, rectificar”.
Dicho esto, siento la tentación de recordar a las oposiciones (entiéndase oposiciones políticas y no a funcionariados varios), que zancadillear por decreto y, generalmente, sin aportar nada a cambio, se ha convertido en una
triste práctica habitual a todos los niveles.
Reciente ejemplo tenemos en la portavocía socialista que exige al mismísimo Presidente del Gobierno, que a su vez exija al Presidente Sarkozy, que no haga referencia, en su campaña electoral, a los efectos de la legislatura-Zapatero, como ejemplo a no seguir. Si las hemerotecas no dicen lo contrario, no recordamos que nadie de la entonces oposición le pidiera al propio Zapatero que no fuera a Francia para apoyar la campaña en contra del actual mandatario galo, con la famosa frase: -“¡Sagolén, Sagolén…!”, a favor de la candidata socialista.
Pero más cerca, cada día, cada hora, el rechazo a los recortes en nuestro país, son caldo de cultivo para una oposición que, en muchos casos (demasiados), no han digerido la derrota del pasado 22 de Mayo y sólo palos en las ruedas están poniendo, negando análisis, entre otros, del Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn quien, ¡digo yo!, algo sabrá de cómo está el patio.
Y más cerca aún, la constante de la oposición no es otra que torpedear todo lo que se hace, lo que no se hace e incluso reclamando algo que ya se ha hecho, mostrando un afán desmedido por menospreciar actuaciones de las que no forman parte.
Pero, qué curioso: nadie aporta soluciones. Al menos, reales u objetivas, porque la teoría y la demagogia, suelen ir de la mano con tanta frecuencia que las dudas sobre la buena intención de buscar lo mejor para los ciudadanos, empiezan a engordar.
Pero… sigamos con los recortes, la reforma laboral, que eso “vende”. Pero al mismo tiempo, no se olvide de dónde viene esta situación. Fueron casi ocho años el tiempo más que suficiente, para poner en marcha tantas reivindicaciones actuales exigidas en tres meses. Si entonces se hubiera gobernado de la manera que se exige ahora, seguro que no estaríamos corriendo el riesgo y el sonrojo de que nos comparen con Grecia, Portugal, etc..