Opinión / Tribuna libre

Rita, Rita, Rita…

… lo que se da no se quita, salvo que provenga de una trama corrupta, creo yo.

 

 

No se puede asumir el “razonamiento para simples” de la alcaldesa de Valencia en el asunto este de las corruptelas que salpican al PP, para justificar las dádivas recibidas (presuntamente, aunque cada vez menos) por ella y otros cargos populares del partido y la Administración. Todos reciben regalos y los de Zapatero seguro que son más gordos, por eso la culpa es de los rojos y su prensa activista, refunfuña la señorona. Sí, pero ni Rita ni la prensa afín a los conservadores señalan lo que para el común de los mortales aparece como transparente y cristalino: no se trata de quien reciba los regalos ni siquiera de cuanto cuesten estos (20 euros la lata de anchoas, 12.000 los trajes de Camps, no sé los bolsos de lujo…), sino básicamente de su procedencia: ¡ de quien los envía, oiga !

Así, no es lo mismo que el presidente del Gobierno de España reciba un presente del de Cantabria, o que Su Majestad el Rey reciba otros de otro jefe de estado o primer ministro, ya que esto forma parte de la cortesía institucional más básica, sino que en el caso del contubernio pepero madrileño – valenciano los están enviando los protagonistas de un turbio entramado corrupto, encausados muchos, imputados casi todos y encarcelado alguno.

Y quien no vea, o no quiera ver, relación entre los famosos trajes del sonriente Camps, que tan bien estilizan su delicado talle, y las multimillonarias concesiones de la institución que representa realizadas a las empresas de los imputados en la trama, que no los vea. Y ojo que digo relación, no delito. Lo primero sería inapropiado, lo siguiente bastante más grave. Es como si se descubriera que Iñigo de la Serna o cualquiera de sus concejales o funcionarios reciben regalos de mi compañero y viejo amigo Ramón Montero, válido militante del PP y ex cargo de varias responsabilidades en esa organización y en la Universidad de Cantabria, y concesionario al parecer de algún millonario contrato del Ayuntamiento de Santander. Y lo pongo de ejemplo porque estoy seguro de que no hay nada raro en tales concesiones y porque intuyo que jamás han existido regalos ni nada parecido…

Pero insultar la inteligencia de los ciudadanos con planteamientos tan torticeros como los de Doña Rita, no es de recibo o (la broma viene al pelo) más bien no es de factura.

 

 

Artículos y comentarios del autor en www.oscarsanudo.blogspot.es

 

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