Sobre el traslado del Centro de Emprendedores de Torrelavega

Por Rubén Palacio Bedia

 

Rubén Palacio Bedia{xtypo_dropcap}E{/xtypo_dropcap}n el último pleno del Ayuntamiento de Torrelavega se aprobó el traslado del Centro de Emprendedores desde la calle Pintor Salces hasta la calle José Mª Pereda. Se trata de una idea del alcalde Ildefonso Calderón, que también ha sido apoyada con entusiasmo por el PRC.

La calle José Mª Pereda es la principal arteria de la ciudad, y como tal ha sido la beneficiaria de muchas actuaciones en el pasado (ensanchamiento de aceras, eliminación de barreras arquitectónicas, modernización de semáforos, la eliminación de la gasolinera del mortuorio, etc). Todo esto ha derivado en que sea una de las calles más transitadas, y que, aún con la crisis,  mejor funcionan a nivel comercial en la ciudad.

Sin embargo la situación de la calle Pintor Salces es más bien la contraria. Es una calle enclavada dentro de la zona más dura, urbanísticamente hablando, de la Inmobiliaria. Es una zona con calles estrechas, sin espacios públicos, con edificios antiguos. Es un área urbanísticamente degradada, que nunca funcionó bien comercialmente y donde la crisis ha terminado generando un panorama desolador.

Es cierto que ambas ubicaciones están dentro de La Inmobiliaria, pero cualquiera que conozca el barrio sabe que, aunque están cerca, no son lo mismo. No hay más que preguntar el coste de una vivienda o un local en ambas ubicaciones para entender la diferencia.

La construcción en Pintor Salces ayudaría a recuperar espacios públicos en una zona donde escasean, a generar cierta actividad alrededor del edificio, a dinamizar el comercio de la zona, en definitiva, a contribuir a recuperar un área históricamente degradada. Sin embargo, en José Mª Pereda no ayudará a nada, simplemente porque no le hace falta.

El alcalde justifica el cambio diciendo que, con ello se podría construir un “edificio singular” a la entrada de la ciudad. En la última década a los alcaldes de España les entró el conocido como “síndrome Guggenheim”, un afán por construir edificios singulares y representativos a toda costa. Parecía que la crisis había acabado con este tipo de planteamientos, pero ya vemos que no.

Lo que olvida el Alcalde es que, precisamente la recuperación de un área degradada, como eran los antiguos astilleros de Bilbao, fue una de las razones que justificaron la construcción del Guggenheim.

Con esta actuación, el alcalde demuestra cuáles son sus prioridades: mejorar aún más las zonas nobles de la ciudad, y olvidarse de los barrios y zonas más degradadas y castigadas. Muy santanderino todo ello.