Editorial

Un barco que se hunde

  • Negar la dación en pago universal y retroactiva, reclamada mayoritariamente, solo dará resultados negativos

Cuando el gobierno de España, legítimamente elegido en las urnas, y presidido por Mariano Rajoy, comenzó a despreciar a sus ciudadanos fue cuando se puede marcar el punto de inflexión de la debacle. El gobierno del PP es un barco que se hunde, y cuantas más vías de agua se abren, más bocazas surgen en el partido para, en lugar de apaciguar los ánimos, avivar la llama de la legítima indignación ciudadana.

Pujalte, Cospedal, Wert…la lista de personas que hablan más de la cuenta es demasiado larga, mientras que Rajoy guarda un enervante e intolerable silencio.

El barco hace aguas: el gobierno es un desgobierno, no gobiernan para sus ciudadanos sino que gobiernan para la Troika y para los bancos, y la cerrazón enfrentándose a su ciudadanía, negándose a aceptar una dación en pago universal y retroactiva, solo dará resultados negativos: no se puede gobernar contra los deseos mayoritarios de la gente.

En bloque. Deben dimitir y marcharse a su casa todos en bloque. La mayoría por bocazas, otros por impresentables y otros por serias sospechas de corrupción bajo sus pies. Y deben irse cuanto antes, para evitar que sus lenguaraces declaraciones den lugar a alguna desgracia.

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