Imagen de archivo de drogas decomisadas por la Policía Nacional

Un interno lideraba una red de tráfico de drogas desde el Centro Penitenciario de El Dueso

Imagen de archivo de drogas decomisadas por la Policía Nacional

La Sección Tercera Audiencia Provincial de Cantabria juzgará el lunes 18 de octubre a veinte personas, acusadas de delitos contra la salud pública, pertenencia a grupo criminal y blanqueo de capitales.

Acusadas veinte personas de participar en diversas organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas en el norte de España y, algunas de ellas, dedicadas a introducir estupefacientes en el Centro Penitenciario de El Dueso.

Según el extenso escrito del ministerio fiscal, la investigación se inició al descubrirse que varios internos de El Dueso a su regreso de un permiso entraban en el centro ocultando estupefacientes en forma de bellotas de hachís que habían ingerido o bien dentro de preservativos que se introducían en el ano.

La organización estaba liderada por un interno que operaba con ayuda de su pareja y de otro colaborador. Éste era el encargado de comprar la droga a distintos proveedores, siempre con la supervisión del jefe, y la pareja de éste era quien entregaba la droga a los presos que regresaban a El Dueso.

Después, la droga se distribuía en el interior del penal y los distintos compradores pagaban la misma en una cuenta titular de la pareja del jefe del grupo. Con ese dinero y con otro montante en efectivo encontrado en la vivienda de aquélla, el matrimonio adquirió una veintena de reses de ganado vacuno y un toro limousín.

Señala el ministerio público en su escrito que la mujer “se encargaba de realizar las gestiones que su pareja, por estar encarcelado, no podría realizar, siempre bajo la supervisión de éste, prestándose a la ocultación de las ganancias de la droga, tanto en la cuenta a su nombre a fin de confundir los ilícitos ingresos con percepciones dinerarias de origen real, como en la adquisición de semovientes u otro tipo de bienes, lo que nuevamente permitía confundir la posible procedencia del dinero”.

En esta organización participaban distintos internos que aprovechaban su salida de prisión, así como otros proveedores.

De entre estos últimos, se encuentran dos hermanos que a su vez adquirían mercancía a uno de los principales grupos criminales de tráfico de hachís en el norte de España; grupo criminal que “con permanencia y habitualidad” se dedicaban a traficar “en cantidades muy importantes” en la zona del País Vasco.

El jefe de operaciones de este grupo procuraba no entrar en contacto con la droga y disponía de un hombre de su confianza para transmitir sus órdenes al resto de integrantes del grupo, entre ellos, personas que prestaban servicios como guardadores de la mercancía.

Esta organización “cumplía los mecanismos de una cuidada actuación delictiva por su organización y distribución de funciones, así como por su modo de operar”, explica la fiscalía.

Y continúa: “Mantenía como constante una especial prevención en las conversaciones telefónicas y cambio constante de terminales y una distribución localista del total de la mercancía, guardada en diversos inmuebles a fin de no perderla en su integridad, caso de caer policialmente parte del grupo”.

En un momento dado, se produjo una entrega fallida por parte de otro proveedor a este grupo, y en la furgoneta que transportaba la droga los agentes de policía encontraron 110 kilos de hachís.

Junto a todas estas personas, se juzga a otro hombre que proveía de droga a los hermanos antes citados y que se dedicaba al tráfico de hachís “en cantidades importantes” en Castro Urdiales, zonas cercanas y también País Vasco. En un registro en su domicilio se hallaron 73 kilos de droga.

Finalmente, la investigación llevó a otros proveedores de cocaína, hachís y anfetamina.

Los hechos narrados constituyen varios delitos contra la salud pública, que se atribuyen a todos ellos; pertenencia a grupo criminal, en la mayoría de los casos; y blanqueo de capitales, delito imputado al matrimonio.

Para éstos, como responsables del grupo que introducía droga en El Dueso, la pena solicitada asciende a ocho años y ocho meses de prisión para él y ocho años de cárcel para ella, así como multas de 12.000 euros. Su colaborador es merecedor, según la fiscalía, de cuatro años de prisión y 9.000 euros de multa.

Para los hermanos que les proveían de la droga, la pena pedida es de cuatro años para cada uno de ellos y 36.000 euros de multa.

La fiscalía solicita para el jefe de la organización criminal que manejaba grandes cantidades de hachís en el País Vasco una pena de 5 años y medio de prisión y 600.000 euros de multa; y para su hombre de confianza, cuatro años y cuatro meses de cárcel y 350.000 euros.

El hombre que trasladaba los 110 kilos de hachís que fueron intervenidos por la policía es merecedor, a juicio del ministerio público, de una condena de cuatro años y cuatro meses de prisión, y multa de 250.000 euros.

Y a su jefe, responsable de otra organización que proveía a la anterior, la fiscalía le pide cinco años de cárcel y multa de 390.000 euros.

Finalmente, para el hombre que distribuía droga en Castro Urdiales y zonas de alrededor se piden cuatro años de cárcel y 200.000 euros.

Para el resto de acusados -internos que introducían droga en el Dueso, vendedores de droga en el exterior, colaboradores de las redes antes citadas- las penas pedidas oscilan entre tres años y un año de prisión.

David Laguillo

https://www.cantabriadiario.com

David Laguillo (Torrelavega, 1975) es un periodista, escritor y fotógrafo español. Desde hace años ha publicado en medios de comunicación de ámbito nacional y local, tanto en publicaciones generalistas como especializadas. Como fotógrafo también ha ilustrado libros y artículos periodísticos. Más información en https://www.davidlaguillo.com/biografia