Aída Gómez y Antonio Márquez muestran su preocupación en la UIMP por la “progresiva desaparición” de la danza española

 

Los bailarines Aída Gómez y Antonio Márquez han mostrado su preocupación por la “progresiva desaparición” de la danza española y la han defendido frente a otros géneros. Por ello, confesaron sentirse “obligados a luchar por aquello que nos hace estar a las nueve de la mañana agarrados a una barra, y salir a las cuatro de la tarde agarrados a un tacón”.

Así lo afirmaron en una rueda de prensa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) con motivo del curso que dirige la propia Aída Gómez, ‘Proyección de la técnica sobre el escenario’, patrocinado por la Fundación Banco Santander, y del pre-estreno de su última obra ‘La buena memoria’ que tendrá lugar mañana en el Teatro Casyc, en el marco de las Actividades Culturales de la institución académica, en el que bailarán juntos tras doce años desde su última actuación.

“Todo el mundo sabe qué es el flamenco”, afirmó la Premio Nacional de Danza, y sin embargo “muy poca gente conoce la danza española”. Entre las causas de este problema, Gómez destacó el hecho de que, debido a “la comercialización de la danza en el extranjero, siempre se ha vendido más el flamenco”.

La relación de la danza española con el pasado es otra de las razones por las que, según la bailarina, la danza española tiende a desaparecer. “Parece que huele a naftalina”, afirmó, y sin embargo, hoy en día “es incluso más moderna que hace años”.

La también coreógrafa añadió que otro de los factores que afecta a la danza es que “se ha agotado la fuente músicos como Joaquín Turina, Isaac Albéniz o Manuel de Falla”. “Hay compositores”, puntualizó Gómez, pero “es difícil encontrarlos a nivel de danza española, porque siempre incorporan el flamenco”.

Sobre este aspecto también opinó Márquez, quien criticó el hecho de que “hoy todas las compañías son flamencas y todos los géneros son flamencos”, y por ello “es muy difícil tener la oportunidad de enseñarle al público lo que es la danza española”, explicó.

Por otro lado, el coreógrafo defendió las reposiciones de las obras. “Cuando fallecen los maestros clásicos, al cabo de cien años continúan haciéndose sus obras sin cambiar un paso”. Sin embargo, “cuando se van nuestros maestros nadie tiene la lucidez de mantener sus coreografías vivas”.

Por último, ambos bailarines quisieron recordar a grandes profesionales de la danza que han fallecido recientemente, entre los que destacaron nombres como Antonio Gades y Pilar López. “Nos han dejado un poco huérfanos”, declaró Gómez, y aseguró que “su relevo es imposible”.