Aznar el iconoclasta

{xtypo_dropcap}E{/xtypo_dropcap}l ex presidente español, José María Aznar, sigue teniendo un inmerecido protagonismo en la política activa española, y casi siempre sus últimas intervenciones rozan lo grotesco o lo aceptable dentro de la necesaria fidelidad a España.

Caballo de Troya

Aznar, rebelándose como si fuera un iconoclasta desobediente y renegado de quien está al mando del gobierno ahora -nos guste o no nos guste-, mostrándose ciertamente fuera de lugar con sus últimas declaraciones sobre la supuesta “intervención de hecho” de España y su economía, ofrece una imagen que jamás debería dar alguien que en su momento fue presidente de un gobierno.
José María Aznar está minando la confianza en España allí donde tiene ocasión, criticando duramente al gobierno y extendiendo la duda. La actuación de Aznar, dentro y fuera de España, en los últimos tiempos se asemeja más a una deformada versión de un Caballo de Troya, que tiende a destruir desde su posición. Sin duda, actuaciones todas ellas negativas y de difícil comprensión dentro del amor o respeto por el país.
Peinetas y vino al volante
 
No es la primera vez que vemos a un Aznar desatado, rompiendo las normas. Podemos recordar su famosa “peineta” en la Universidad de Oviedo, o también sus delirantes afirmaciones sobre el vino y la conducción de vehículos, por citar algunos ejemplos.

Desde su indudable posición de influencia y poder, Aznar podría haber elegido el camino de la positividad para intentar usar sus influencias para ayudar en la salida de la crisis que azota España. Sin embargo, bajo un prisma ciertamente obtuso, Aznar difunde un concepto negativo, extraño y discutible de lo que debería ser la defensa de los intereses nacionales, por encima del partidismo o los ataques personales contra Zapatero.

 
Sin duda, lo más grave de sus últimas actuaciones públicas es difundir desconfianza en la economía española y viajar por multitud de lugares hablando muy mal del actual legítimo gobierno y gobernante de España. Por si fuera poco, ahora además Aznar formará parte de un “lobby” energético, tras su contrato con jugoso sueldo en una conocida empresa eléctrica. En su nuevo trabajo, Aznar presuntamente usará, quizá sin reparo moral de ningún tipo, sus múltiples contactos e influencias fruto de su etapa como jefe del ejecutivo de España.