Cantabria

Convenio con el IEO para la realización del estudio de viabilidad del cultivo del bocarte

El proyecto consistirá en el abastecimiento de la industria conservera y el uso como cebo vivo para la pesquería de otras especies:

El consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad, Jesús Oria, y el director general del Instituto Español de Oceanografía (IEO), Enrique Tortosa, han suscrito hoy un convenio de colaboración para la realización de un estudio de viabilidad del cultivo del bocarte con destino al abastecimiento a la industria conservera y para usos como cebo vivo. Este acuerdo, que finalizará el 31 de diciembre de 2012, está financiado con 176.350 euros.

El objetivo del proyecto es disponer de una técnica que permita la obtención de ejemplares de bocarte de tamaño y calidad adecuado, para su uso en la industria conservera y como sustitutivo de cebo vivo salvaje, destinado a pesquerías de otras especies, principalmente túnidos. Oria ha destacado que “la colaboración con este organismo nacional viene de largo”, destacando a su vez “la buena sintonía” en trabajos en común como la asesoría en materia de pesca o la renovación biológica en el estuario del Asón.

Gracias a este convenio se posibilitará criar en cautividad bocartes, manteniendo la garantía de calidad de la anchoa del Cantábrico, ya que, debido al cierre de la pesquería, este pescado no se puede capturar en la mar desde el 2005. Será la primera vez que se haga de forma masiva, “sin descontar la calidad del género”.

Mediante este proyecto se pretende demostrar que es posible criar bocartes. De hecho, el centro del Instituto Español de Oceanografía en Santander cuenta con ejemplares de esta especie, capturados en la mar, que viven perfectamente en cautividad, alimentándose del pienso elaborado por el propio laboratorio. Estos bocartes forman parte del proyecto que el Instituto Español de Oceanografía de Santander, el Instituto Vasco de Investigación Marina (AZTI), el Acuario de San Sebastián y la Universidad de Oviedo están llevando a cabo para caracterizar genéticamente esta especie.

Oria ha señalado que este proyecto representa “un esfuerzo económico y personal del Gobierno de Cantabria hacia el sector pesquero”, que en palabras del consejero “es un sector vital para las zonas pesqueras que necesita un empuje dinámico”. Un dinamismo que vendrá dado a través de la acuicultura y que potenciará el actual dañado sector conservero en las más orientales de las villas cántabras.

Los estudios llevados a cabo por este grupo investigador servirán de base para el proyecto que se desarrollará al amparo del presente Convenio. “Será útil en todo caso”, ha informado el director general del IEO, ya que se podrá comprobar a corto y medio plazo si “las especies criadas en cautividad resisten los envites de la Naturaleza”. Asimismo, ha recalcado su “compromiso con el Gobierno de Cantabria” en materia de pesca y Medio Ambiente.

La finalidad principal de este estudio es que, en tres años, se pueda contar con un bocarte criado en cautividad, que sirva para el salazón y que cuente con la misma calidad que el que se encuentra en estado salvaje, ya que el proyecto incluye un análisis bioquímico de la composición de la anchoa que se encuentra en la mar para que la cultivada tenga los mismos ácidos grasos, proteínas y textura.

Este bocarte no tendrá parásitos, pero será necesario asegurarse de que mantiene una variabilidad genética que, incluso, permita en el futuro repoblar la pesquería del Cantábrico.

Esta posibilidad, remota en estos momentos, debería afrontarse conjuntamente con las Comunidades Autónomas y países implicados en esta pesquería en el Golfo de Vizcaya, Francia y España, principalmente. El éxito de este proyecto despejará las dudas que, actualmente, preocupan a la industria conservera de Cantabria, de gran importancia para la economía regional.

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