Disidentes

{xtypo_dropcap}N{/xtypo_dropcap}o es fácil encontrar mejor resumen satírico-humorístico sobre la política que el realizado por los Monty Python en su película “La vida de Brian” (1979). En esa cinta encontramos escenas gloriosamente irrisorias, por lo ridículo, al tiempo que reflejan con bastante exactitud determinados detalles de la vida política. La escena del Frente Judaico Popular -más conocido por ¡Disidentes!- muestra con claridad que en muchas ocasiones las diferencias son tan sólo formales -las siglas- pero el contenido es el mismo y el mensaje político es idéntico en su fondo pero más o menos brillante en su forma.

De ese planteamiento humorístico en el que los propios miembros de un partido político confunden y mezclan siglas y conceptos como ‘Frente’, ‘Unión’, ‘Judaico’, ‘Popular’, en sus diferentes combinaciones, se puede llegar a extraer la idea de que en el fondo casi todos los partidos políticos son muy parecidos, da igual que sus siglas sean -por orden de votos en Cantabria- PP, PRC, PSOE, etc.
En Cantabria la semana política ha parido en líneas generales más de lo mismo, aunque con leves diferencias de tensión en las formas -se acerca la reválida en forma de elecciones y a veces se empieza a notar la tensión en los rostros- pero sin muchos cambios en el contenido de los mensajes.
Quizá no haya muchos disidentes con mensajes diferentes en el fondo, pero el ciudadano cántabro necesita que alguien consiga, desde el gobierno del bipartito, desde la oposición o desde donde sea, que la economía real -la del empleo, la del bolsillo propio, la del fin de mes, la de las hipotecas ejecutadas por los bancos- se beneficie ya por fin, ya de una vez, de esa tan promocionada bonanza del bienestar y salida de la crisis que nadie en entornos cercanos ve ni siente como propia.
Y que cuantos menos escándalos y derroches como en el CES nos encontremos, mejor. Claro que para depurar al cien por cien todo el entramado habría que revisar la larga lista de entidades, institutos y siglas que viven bajo el paraguas del gobierno regional, y eso quizá consideren que es algo que todavía no toca hacer.
De momento, con que los ‘brotes verdes’ lleguen por fin a las familias y a los cántabros, nos conformamos para que no nos de por pensar que tenemos que ser luchadores más duros y radicalizar la reconquista de los derechos perdidos o en peligro de perderse.